El INEGI no es un monopolio en la producción de información estadística de calidad y eso tiene su lado bueno , dice Eduardo Sojo Garza-Aldape, si fuéramos un monopolio natural, estaríamos dormidos en nuestros laureles. No ha sido así, la competencia nos ha obligado a movernos más rápido, porque si no lo hacemos, la discusión se hará con otras cifras, que no serán las nuestras .

Nos empezó a pasar con el PIB. El debate no podía esperar las cifras del Inegi y los analistas empezaron a utilizar cálculos y proyecciones no oficiales. Tuvimos que responder. Bajamos el tiempo de publicación de nuestras cifras, de 52 a 30 días , añade.

Sojo ha sido presidente del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) desde el 2008 y dejará el cargo en enero del 2016. En su oficina conversa con El Economista. En su escritorio está una computadora, en casi todas las paredes hay mapas. En todas las mesas, libros de todos tamaños.

La producción de estadística está viviendo una revolución en el mundo. El Inegi es parte de ello, nuestro trabajo principal es similar al que hacen otros institutos de estadística del mundo y consiste en diferentes mediciones muy conocidas, que sirven para que el gobierno tome decisiones de políticas públicas: van desde el PIB, la inflación y el empleo, hasta la dinámica de la población: nacimientos y muertes .

En esas estadísticas ortodoxas , el Inegi tiene una reputación internacional. El reto del instituto es mantener la calidad allí e incursionar en otras mediciones, donde no hay cánones internacionales , reconoce Eduardo Sojo.

Hemos creado índices para medir la inseguridad y el impacto medioambiental de la actividad económica y social en México. Esto es parte de lo que estamos cambiando .

El Inegi ha creado un equipo exploratorio de estadística para desarrollar productos que permitan aprovechar el big data y la información que se genera en las redes sociales, tenemos un producto muy interesante que permite medir el estado de ánimo de los mexicanos que se expresa en las redes sociales .

Eduardo Sojo mira el futuro con optimismo. Para él, viene el regreso a la vida académica: Volveré al principio. Hace muchos años era consumidor de información estadística del Inegi. Lo seré toda la vida, mientras siga activo .

El futuro del Inegi es brillante, asegura, es una gran institución, atípica en el mundo. Es el único que tiene estatuto de autonomía institucional. Eso es, entre otras cosas, un reconocimiento a su importancia y a la calidad de su trabajo. ¿Sabían ustedes que México es el único país donde los mapas de Google utilizan información del organismo público de estadísticas? .

Se cierra un periodo institucional de la vida de Eduardo Sojo como presidente del Inegi, ¿qué sigue para el instituto?

Hay un deseo en todas las oficinas de estadísticas en el mundo de tener independencia técnica y profesional porque eso da mayor credibilidad. Los únicos en el mundo que han logrado tener autonomía constitucional somos los mexicanos y eso es una cosa que no nos esperábamos.

Logramos mayor credibilidad. Hoy nadie duda de que la información que genera el instituto no tiene ningún sesgo, pero también nos dio la oportunidad de innovar, además de que el mundo de la información está cambiando a velocidades que no nos imaginábamos.

La autonomía nos dio la capacidad de innovar en la generación de información.

Como ejemplo, el Inegi innovó en temas que hoy son inéditos porque ni siquiera existían en nuestro país, como lo son las encuestas de diferenciación, de seguridad, o en temas de bienestar subjetivo. También en temas de clases medias, hábitos de lectura, activación física y deporte, ocupación informal, tiempo libre y el valor agregado de las exportaciones.

Usted pasa de la academia a un gabinete económico de transición. ¿Qué significó cada una de esas etapas? ¿Cómo le cambió la vida el Inegi? ¿Cuál es ahora su percepción?

Es muy relevante, siempre uno vive dentro del mundo de la información y he tenido la suerte de estar muy cerca de ella. Mi primer trabajo fue en el Inegi -en aquel momento era director de estadísticas de corto plazo- y me hacía cargo de las encuestas.

En este periodo me tocó la descentralización en Aguascalientes, después fui a la academia y seguí siendo un usuario intensivo de la información del Inegi. Después me invitó Vicente Fox a ser parte del gobierno de Guanajuato y creamos Info Guanajuato; el espíritu de dicho proyecto era que el gobierno local aprovechara bien toda la información que se estaba generando.

Después (...) vino una etapa en la oficina de políticas públicas, la coordinación del gabinete y la Secretaría de Economía. En ese periodo fui un usuario intensivo de la información para la investigación y para la toma de decisiones.

Luego de ocho años al frente del Inegi, ¿cuáles son los temas pendientes de la economía nacional?

En materia económica, uno de los más relevantes tiene que ver con la ocupación informal. Tradicionalmente se medía la informalidad de manera muy parcial, se veía como aquellos negocios pequeños donde no se distinguía el patrimonio familiar, el patrimonio del negocio. Eran comercios a pequeña escala no registrados.

Pero hoy vemos la ocupación informal, como todos los ocupados que no tienen un contrato. En particular, en México lo relacionamos con la seguridad social. Es decir, los que no están inscritos en el IMSS, y en este sentido encuentras a más de 2 millones de trabajadores domésticos y sólo 165,000 asegurados.

Hay una ocupación informal gigantesca. En Oaxaca y Guerrero 80 de cada 100 personas están ocupadas informalmente, además de que 57 de cada 100 mexicanos ni siquiera están ahorrando para su pensión.

Otro tema que se ha explorado poco, pero es importante, es la demografía económica. Tenemos una gran mortandad de negocios al año. En México se muere 33% de las empresas en menos de un año, y de 100 negocios a los 10 años sólo quedan 10 de los que nacieron.

Se debe explorar por qué tantos negocios fallan o fracasan, en ello se va el tiempo, el dinero y la autoestima, sin olvidar que en algunos casos también se van recursos públicos.

Hay una decisión de Estado de fortalecer el Inegi. ¿Es sano que no haya un monopolio natural de la información?

Este tema es motivo de fuerte debate, hay incluso en algunos países cierta preocupación por que de repente la estadística oficial deje de ser relevante en el sentido de que la estadística generada por otros (áreas de estudios económicos) sea más oportuna.

Dicha preocupación está también en nuestra conciencia, eso nos ha llevado a fortalecer las ventajas competitivas con las que contamos. Una muy clara es que tenemos la confidencialidad. Todo aquel que nos da información sabe que no podemos difundirla.

Otra ventaja competitiva es quegeneramos información que es comparable internacionalmente. Nuestra ley señala que todas las instituciones del país (hogares y empresas) tienen la obligación de darnos información para fines estadísticos, y esto es una ventaja competitiva.

En este sentido, un cambio importante es el PIB trimestral que ahora se saca a 30 días después de haber terminado el trimestre. Anterior mente lo sacábamos 52 días después de haber concluido el trimestre, por lo que la información que se discutía entre los analistas no era la nuestra. Además, estamos trabajando en un proyecto de generar un indicador adelantado del índice de producción manufacturera a partir del consumo de energía eléctrica.

También tendremos una reunión con las compañías de telefonía celular para poder llegar a un acuerdo y generar información a partir de las señales de los dispositivos móviles. Eso lo harían los privados, pero la ventaja competitiva es que el Inegi podrá combinar información con su propia base de datos. La posición del Inegi es que podemos y debemos ayudar a los privados a generar información.

¿Cree usted que las estadísticas que genera y difunde el Inegi ayudan realmente al gobierno a tomar decisiones de políticas públicas?

Yo creo que algunas sí. Cuando se le dio autonomía al Inegi, había una preocupación de que al no ser parte del gobierno federal íbamos a dejar de generar información que ellos necesitaban para tomar decisiones. A lo largo de estos años, puedo decir con toda certeza que nunca había trabajado tanto el Inegi para el gobierno como ahora que no es parte de él.

Un ejemplo más representativo es el censo de escuelas a alumnos y maestros de educación básica y especial. La Secretaría de Educación Pública nos encargó y nos pagó para levantar un censo que hoy es la base para el programa de mejora de infraestructura educativa del gobierno federal.

Otro ejemplo es la encuesta que nos encargó la Secretaría de Gobernación, que se llama: Encuesta de Cohesión Social para la Prevención de la Delincuencia. Esto le permitió afinar sus políticas públicas.

Como este tipo de ejemplos hay muchos, como con la Secretaría del Trabajo, la Secretaria de Hacienda, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, entre otros.

¿Para qué tiene que ser ortodoxo o heterodoxo un instituto de estadística y en qué cosas?

Evidentemente la autonomía te da mayor flexibilidad para hacerlo heterodoxo, pero la autonomía también viene de la mano con la responsabilidad.

El Inegi estaba imposibilitado para hacer investigación; hoy, todos los días estamos generando datos. Los que trabajamos en las instituciones tenemos calendarios y creamos dicha dirección para hacer investigación en temas de vanguardia.

De ahí salió una publicación que saldrá a la luz en enero, que es una mejora-aproximación a la distribución del ingreso en México. Todos sabemos que la encuesta ingreso-gasto en los hogares tiene limitaciones en el sentido de que no llega a los estratos de más altos ingresos y que puede haber algún tipo de subdelegación. Entonces, utilizando la encuesta de los hogares, las cuentas nacionales y las declaraciones fiscales del SAT, vamos a poder acercarnos a una mejor medición. Es un tema que está en la agenda de todos en el mundo.

Hubo que trabajar muy de la mano con el SAT para que nos diera la información, por supuesto, con fines estadísticos; la realidad es que México va a estar en el debate.

Siempre se menciona con envidia a Holanda con el tema de la medición ambiental. ¿Qué hace el Inegi al respecto?

Nos falta mucho, pero hay dos cosas importantes en esta materia. La primera es que el Inegi prácticamente no generaba información básica de medio ambiente. Tenía un área de medio ambiente, pero fundamentalmente se dedicaba a integrar estadísticas, realmente no generábamos información.

Fue a partir de esta administración que sí generamos información básica de medio ambiente. Cada vez que hacemos censos de gobierno en todos los municipios del país, tenemos un capítulo que tiene que ver con residuos y tratamiento de agua.

En esa parte sí estamos generando información que permite la toma de decisiones, lo mismo hicimos en los censos económicos; un capítulo para preguntarle a los negocios temas ambientales, lo mismo se hizo en los hogares. Nos metimos mucho a generar información básica y trabajamos con la Secretaría del Medio Ambiente.

Además, integraremos un sistema de indicadores de cambio climático que hicimos con la Semarnat y el Instituto de Ecología y de Cambio Climático para tener indicadores que nos digan cómo vamos. Nosotros lo llamamos el PIB ecológico, que es el PIB verde, es decir, cuánto debemos reducirle al PIB por el deterioro en el medio ambiente.