La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) debería reducir más rápidamente sus compras de activos para abrir la puerta a subir las tasas de interés más temprano durante el 2022, en vista de los aumentos de precios que podrían ser duraderos en Estados Unidos, consideró el viernes el Fondo Monetario Internacional (FMI).

“La inflación podría ser más alta y (durar) más de lo que se pensaba”, en particular en las economías que se recuperaron más rápidamente de la pandemia como Estados Unidos, dijeron la economista jefe del FMI, Gita Gopinath, y Tobias Adrian, director del Departamento de Mercados Monetarios, en una nota en el blog del organismo.

Una demanda creciente de productos y servicios, cuellos de botella en cadenas de suministro y escasez de materiales clave como los semiconductores empujaron la inflación a 6.2% anual en octubre, su nivel más alto en tres décadas.

Con la economía estadounidense cerca de sus niveles previos a la pandemia, y con un mercado de trabajo tenso y el empuje inflacionario, “sería apropiado que la Reserva acelere el recorte de sus compras de activos y adelante los aumentos de tasas de interés”, consideraron.

Este tipo de recomendaciones directas en materia de política monetaria es poco habitual por parte del FMI.

En su reunión de política monetaria de noviembre, la Fed reveló un cronograma de retiro de los estímulos que había implementado para apoyar a la economía del embate de la pandemia de Covid-19.

El programa consistía en la compra de 120,000 millones de dólares en bonos del Tesoro y otros títulos respaldados por hipotecas. Pero a partir del mes pasado, esas compras comenzaron a reducirse a un ritmo de 15,000 millones de dólares al mes, según anunciaron las autoridades.

Jerome Powell, presidente de la Fed, dijo que es partidario de terminar con las compras de activos más rápidamente. En otras palabras, la institución podría subir sus tasas antes de que termine el primer semestre del año próximo.

Los responsables del FMI destacan que los banqueros centrales deben seguir informando sus políticas con tiempo para no sorprender a los mercados.

Además, considerando “la gran incertidumbre asociada a Ómicron”, la nueva variante de coronavirus, los responsables de políticas públicas deberán vigilar de cerca los datos puesto que otro repunte de la pandemia podría agravar los problemas de suministro, advirtieron.

Sin embargo, continúan pensando que el “desfase” entre oferta y demanda se reducirá con el tiempo y eso permitirá que algunas presiones sobre precios cedan.

“Los retrasos en embarques y la escasez de semiconductores se aliviarán probablemente en la segunda mitad del 2022”, señalaron los especialistas.

Miembros de la Fed parecen dispuestos

Los responsables de la política monetaria de la Reserva Federal parecen dispuestos a acelerar la reducción de su programa de compra de bonos porque quieren tomar precauciones en caso de que la inflación no retroceda el próximo año.

El viernes, el presidente de la Reserva Federal de Saint Louis, James Bullard, intensificó su llamado al Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), el organismo encargado de fijar la política monetaria de la Fed, a tomar medidas más aceleradas.

Bullard dijo que más colegas están cómodos con la idea de acelerar el cronograma.

“El peligro ahora es que tengamos demasiada inflación”, dijo. “Las próximas reuniones son el momento para que el FOMC reaccione”.

La Fed ha mantenido las tasas de interés en 0.25 por ciento. El mes pasado, citando un avance sustancial del mercado laboral y una inflación superior a la esperada, comenzó a reducir sus compras a un ritmo que le permitiría terminar con ellas en junio del 2022.

Pero, con una inflación que es más del doble del objetivo de 2% del banco central y con un mayor riesgo de que no retroceda el próximo año tan rápidamente, el presidente de la Fed, Jerome Powell, dijo esta semana que en la reunión de política monetaria del 14 y 15 de diciembre considerarán acelerar la reducción.