La Comisión europea abrió el martes una investigación sobre la venta de la filial luxemburguesa del banco Dexia, desmantelado a fines de 2011, para establecer si la operación es conforme a normas de mercado y no incluye ayudas indebidas de Estado.

Tras el desmantelamiento del grupo franco-belgo-luxemburgués Dexia, un inversor privado vinculado a la familia real de Catar, adquirió 90% de la rama luxemburguesa, Dexia BIL.

El Estado de Luxemburgo se comprometió a adquirir el 10% restante por un importe de 100 millones de euros (USD 130 millones).

"Dado que la venta es producto de negociaciones exclusivas con un inversor privado (...) la Comisión abrió una investigación exhaustiva para establecer si el precio de venta es conforme al mercado", asegura en un comunicado.

La operación de compra del banco luxemburgués forma parte del acuerdo global hallado entre Bélgica, Francia y Luxemburgo en el marco del desmantelamiento del grupo Dexia, primer banco víctima de las crisis de la deuda.

Los tres estados se comprometieron a principios de octubre a garantizar el financiamiento de Dexia hasta 90,000 millones de euros, para permitir así al banco llevar a cabo su desmantelamiento.

Pero en tanto que responsable de la competencia, la Comisión europea debe decidir si estas ayudas públicas son o no conformes al derecho europeo.