La velocidad a la que se expande la economía china podría ser insostenible.

Las estadísticas de crecimiento del 2009 hablan por sí solas, entre los ejemplos más preocupantes están: el consumo de acero que creció 96.6%; el de aluminio, 92.9%, y el de cemento, 121.9%; pero la explosión no se limita a los sectores productivos y de infraestructura.

Los niveles de endeudamiento neto del sector gobierno, según algunos cálculos, ya superan 70% del PIB, mientras que el precio promedio de los bienes raíces se expandió 12.9%, durante el último año, para una muestra de 70 ciudades chinas.

El resultado agregado de toda esta dinámica se resume en el espectacular crecimiento del PIB de 9.6% durante el 2009 (un año lleno de dificultades financieras y económicas a nivel global), aunque con una tasa de inflación de 12 por ciento.

Las autoridades económicas en el gobierno chino son conscientes de los riesgos que implica un sobrecalentamiento y reconocen la necesidad de implementar políticas que permitan enfriar la economía.

Aunque existe el debate sobre la magnitud de éstas, para evitar que se conviertan en un freno demasiado fuerte que termine creando una súbita caída y no se limiten a generar tan sólo una desaceleración.

Uno de los principales riesgos que preo­cupan respecto del sobrecalentamiento de la economía China es la creación de burbujas en el sector de bienes raíces y los mercados financieros.

Siguen muy frescas en la memoria de los inversionistas, las burbujas del punto com (2000-01) y del sector inmobiliario (del 2008).

A la hora de evitar la aparición de burbujas financieras e inmobiliarias, donde un elevado acceso al capital es una condición ineludible para su gestación, una de las variables críticas a controlar es la tasa de crecimiento del crédito.

La situación es ya tan evidente, que ha forzado al Presidente del banco central ha afirmar si el crédito continúa creciendo tan rápido como lo ha estado haciendo, nos sentiremos preocupados de estar creando una burbuja e incluso dictar nuevas medidas, incrementando el requerimiento de reservas que están obligados a mantener los bancos.

Pero la necesidad de una China menos vulnerable, se contrapone en cierta medida (o al menos, aparentemente, en el corto plazo), contra la necesidad de una China que lideré el crecimiento económico mundial.

Evidentemente, la dinámica de crecimiento del país asiático y su demanda asociada beneficia a muchos países, creando importantes y significativas sinergias en el contexto internacional.

Otro factor que entra en juego en este escenario es el deseo de la comunidad empresarial internacional, especialmente la de EU, por un renminbi (yuan) más fuerte.

Si finalmente se permite una reevaluación dando mayor libertad a las fuerzas del mercado para determinar el valor de la moneda, el ritmo de las exportaciones se vería afectado negativamente, sumándose a las medidas que buscarían desacelerar el ritmo de crecimiento.

Sin embargo , permitiría una mayor movilidad del capital especulativo para entrar y salir (lo que le preocupa al gobierno chino), algo que se ha demostrado hasta la saciedad que es un factor más de inestabilidad.

Tener una China menos vulnerable es una necesidad para al economía mundial.

Es más deseable una China creciendo a tasas anuales menores, aunque eso implique algunos puntos menos de crecimiento del PIB mundial, pero a su vez, una China más estable y menos propensa de crear sus propias burbujas y sus potenciales repercusiones globales.

*Carlos F. Pinilla es VP de Análisis y Estrategia de Mercados de Total Value Group.

[email protected] totalvaluegroup.com