El gobernador del Banco de México, Agustín Carstens Carstens, dijo que es necesario que el Instituto de Protección al Ahorro Bancario (IPAB) defina un cobro de primas de acuerdo con el riesgo.

En su participación en el seminario 'La Función de la Banca para la Estabilidad y el Crecimiento Económico', comentó que otro reto del IPAB es establecer un fondo específico que permita llevar a cabo resoluciones bancarias y avanzar en su marco legal.

Por ello, el Gobernador del banco central dio la bienvenida a la Ley de Quiebras Bancarias, que según adelantó el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, se presentará en el próximo periodo ordinario de sesiones.

Hasta ahora, las instituciones de banca múltiple entregan mensualmente al IPAB cuotas ordinarias equivalentes a la duodécima parte de cuatro al millar, sobre el promedio mensual de los saldos diarios de sus operaciones pasivas del mes de que se trate.

Al cierre de 2009 los bancos en su conjunto pagaron al Instituto 9,397 millones de pesos, sin embargo, al término del mismo año el fondo de seguro al depósito contaba con sólo 4,525 millones de pesos.

Para Carstens es necesario perfeccionar el seguro a los depósitos en cuanto a su diseño, atribuciones definidas y capitalización suficiente, condiciones esenciales para un buen funcionamiento de un seguro de depósitos.

De hecho, dijo, estos tres fundamentos son considerados en los nuevos principios básicos de seguros de depósitos en efectivo que difundieron el año pasado la Asociación Internacional Aseguradora de Depósitos y el Comité de Basilea de Supervisión Bancaria.

El seguro a los depósitos bancarios explicó, cumple la función crucial de generar confianza, que es el activo más preciado con el que debe contar la intermediación financiera y toda la actividad económica de un país.

De ahí que 'hay tres condiciones esenciales para el buen funcionamiento de un seguro de depósitos, diseño eficiente, marco jurídico que dé a las instituciones reguladoras y a la gente que administra facultades amplias y suficientes para la resolución oportuna de crisis, y una capitalización suficiente, que no encarezca la intermediación bancaria'.

En el caso del diseño del seguro, detalló, que debe quedar perfectamente claro qué obligaciones serán cubiertas, especialmente cuando los bancos tienen presencia transfronteriza, ya sea a través de sucursales o subsidiarias.

Asimismo, agregó, el acceso de los depósitos al seguro debe ser expedito, de tal forma que no genere ninguna incertidumbre en los depositantes.

En cuanto a las agencias que administran el seguro, debe tener atribuciones legales definidas y suficientes para que, puedan actuar con rapidez, ya que la crisis enseñó que los problemas de los bancos deben resolverse de inmediato, 'idealmente un fin de semana'.

Segundo, llevar a cabo una resolución aún cuando el capital del banco en cuestión sea en principio positivo, esto es que el derecho de los accionistas a ser resarcidos no signifique que tengan derecho a detener la acción de la autoridad.

Y tercero, coordinación eficiente con el resto de las agencias que constituyen el apoyo a la seguridad del sistema financiero, especialmente en crisis sistémicas.

Al respecto deben crearse organismos de coordinación para asegurar la estabilidad del sistema nacional e internacional, añadió.

En tanto, en el requisito de la capitalización debe entenderse que la agencia administradora contará con los recursos suficientes para ejecutar de forma expedita el pago de los depósitos garantizados.

Asimismo, para la ejecución de otro tipo de resolución bancaria, como la compra de activos, la asunción de pasivos o la apertura de un banco puente que permita garantizar la continuidad y fluidez del sistema financiero en su conjunto, señaló.

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