El banco central de México advirtió que podría subir su tasa clave de interés si detecta una alteración en la formación de precios de la economía, toda vez que el panorama para la inflación este año se ha deteriorado.

El Banco de México anticipa que el índice de precios al consumidor se ubicará por algunos meses encima del 4%, el límite superior de su rango objetivo del 3% +/- un punto porcentual.

El jefe de la entidad, Agustín Carstens, dijo que la aceleración de los precios es transitoria, enfocada en ciertos productos, y que el Banco de México sólo utilizaría su política monetaria si la situación se saliera de control.

"Restringiríamos la política monetaria en caso de que tuviéramos evidencia de eventos o efectos de segundo orden, porque eso ya implicaría que se está afectando la dinámica de formación de precios", dijo Carstens.

"En palabras lisas y llanas, querría decir que restringiríamos la postura de política monetaria", agregó el banquero al presentar el Informe Trimestral de Inflación del ente autónomo.

El reporte del banco reconoció un deterioro en el balance de riesgos para la inflación local, que hasta enero de 2015 podría observar un "ajuste importante a la baja" y permanecer luego en niveles ligeramente por encima del 3 por ciento.

NO INTERVENCIÓN POR PESO

Otro factor por vigilar está vinculado a nuevos episodios de volatilidad en los mercados financieros internacionales, que podrían generar un ajuste cambiario que también afecte a la inflación, dijo.

La Reserva Federal de Estados Unidos comenzó en diciembre el recorte gradual de su gigantesco plan de estímulos monetarios a la economía, lo que sacudió a los mercados emergentes por la salida de flujos de inversión de cartera.

La decisión de la Fed llevó al peso mexicano a fines de enero a su peor nivel en 18 meses, arriba de 13.60 unidades por dólar.

Por ahora, Carstens dijo que veía remota la posibilidad de que las autoridades financieras del país intervengan discrecionalmente, como en otras ocasiones, en el mercado cambiario y que antes recurrirían a otros instrumentos.

En los últimos seis años, México salió a vender dólares al mercado únicamente tras la grave crisis financiera mundial de 2008 y durante la turbulencia de la zona euro del 2011 y 2012.

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