El Banco de México se mantiene como uno de los bancos centrales de economías emergentes que menos se adelantaron para reaccionar a la presión inflacionaria, advirtieron analistas de Oxford Economics.

Pero todavía es temprano para concluir si está teniendo mejores resultados la cautela para subir tasas o la agresividad temprana como la que mostraron el Banco Central de Rusia y el Banco de Brasil.

Al interior del análisis titulado “Bancos centrales de mercados emergentes, ¿delante de la curva o rodeándola?” detallaron que con cuatro alzas en las tasas de interés de una magnitud de un cuarto de punto cada una, que comenzaron desde junio, Banxico queda entre los tres países emergentes que van “menos adelantados” frente al reto del choque de inflación y la desarticulación de políticas expansivas en las economías avanzadas.

La tasa de interés de referencia en México se encuentra actualmente en 5 por ciento.

A la par del Banco de México, los bancos centrales menos adelantados –como les llaman los expertos de la consultoría– son los de Egipto, India y Colombia, cuyas tasas se encuentran en 8.25, 4 y 2.50%, respectivamente.

El banco central sudamericano lleva apenas un alza de 50 puntos base en el año; el de Egipto recortó su tasa en medio punto en su primer movimiento de este año (en contracorriente de los emergentes); mientras el de India no ha realizado un solo movimiento en todo el 2021.

En el análisis, el director de investigación macro y estrategia global de emergentes, Gabriel Sterne, subrayó que no sorprende que los emergentes se adelantaran al alza de tasas ante la presión de la inflación pues cuentan con una joven credibilidad.

Adelantarse demasiado, un riesgo

“Estar adelante de la curva suena como un lugar atractivo para los bancos centrales. Además, saben que los aumentos de tasas pueden tranquilizar a los mercados de manera decisiva para cortar de raíz las fuerzas de inflación y desencadena oleadas hacia los bonos”, resaltaron.

Sin embargo, advierten que “todo puede salir mal cuando se adelantan demasiado a las economías avanzadas en un contexto de crecientes presiones sobre los precios y cuando tienen una credibilidad menos sólida”.

Dijeron que “la situación fiscal de Brasil podría ser un factor determinante para la agresividad del banco central y quizá es lo que explica su reacción temprana”.

Al incluir en el análisis las condiciones fiscales, destaca que México ha tenido una fuerte tendencia para mantener finanzas públicas estables en medio de la pandemia y de la recuperación, y entonces la posición del banco central parece congruente con esta posición.

Sin certezas aún sobre diagnóstico y soluciones

En el análisis exponen que no hay, hasta ahora, una evidencia clara sobre cual de ellos ha sido más certero en su diagnóstico del riesgo de inflación.

“Todo puede salir mal si el contexto económico es poco favorable, si los choques externos de inflación se mantienen persistentes y si no se ha restaurado una tendencia de normalización en la dinámica de los precios”.

Si la política monetaria exagera las fuerzas inflacionarias podría conducir a macrovolatilidad y salidas de capital, enfatizaron.

Esto sería un riesgo en el caso de la República Checa cuya política monetaria ya está por encima de la neutralidad. Este banco central ha incrementado su tasa en cuatro ocasiones desde junio, este mes la dejó en 2.75 por ciento. Para los bancos centrales que van detrás de la curva, como en Colombia y Egipto, los inversionistas pueden ser compensados.

ymorales@eleconomista.com.mx