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Profesionistas con ingresos en dólares impulsan el corredor inmobiliario Santa Fe–Interlomas
En los últimos 18 meses han aumentado las solicitudes de personas con ingresos en moneda extranjera que buscan departamentos con amenidades, según DDP

Zona de Santa Fe en la Ciudad de México
El sector inmobiliario del poniente de la Ciudad de México refleja una nueva tendencia en donde zonas como Santa Fe atraen a un perfil de comprador de vivienda distinto al tradicional: profesionales globalizados con ingresos en moneda extranjera.
Desde ejecutivos de empresas internacionales, nómadas digitales, mexicanos con ingresos en dólares y expatriados con alta movilidad laboral, estos compradores buscan más que un espacio para vivir, pues ven en sus inmuebles un activo patrimonial, según un análisis de de Desarrolladora del Parque (DDP).
Así, zonas como Santa Fe, Bosques de las Lomas, Interlomas y Lomas del Chamizal se han posicionado como un corredor atractivo para este tipo de demanda. En estos puntos de la capital converge un ecosistema que integra corporativos, infraestructura vial en desarrollo, hospitales privados, escuelas y una creciente oferta de vivienda vertical con amenidades.
Este fenómeno ya se refleja en el mercado. Las consultas y visitas a desarrollos residenciales de la zona muestran un interés por parte de compradores con perfiles internacionales y esquemas de ingreso menos dependientes del mercado local.
“Hemos visto un crecimiento en los últimos 18 meses de solicitudes de personas con ingresos en moneda extranjera o contratos internacionales que buscan departamentos con amenidades, gestión profesional de los inmuebles y ubicaciones estratégicas”, explicó Angélica Soria, Líder de Comunidad en Agwa Bosques y Up Santa Fe de DDP.
Estilo de vida y patrimonio
De acuerdo con la especialista de DDP, este perfil de comprador combina movilidad laboral con estabilidad de ingresos y una visión más financiera del mercado inmobiliario. La vivienda se evalúa como un activo que puede ofrecer potencial de apreciación y conveniencia para estilos de vida dinámicos.
Los alrededores de Santa Fe y Bosques de las Lomas han reforzado este atractivo gracias a absorciones corporativas en los últimos trimestres, lo que sostiene una demanda residencial constante y permite a los compradores globalizados operar con horizontes de inversión más previsibles.
Bajo escenarios conservadores, analistas del sector estiman que los departamentos bien ubicados en estos corredores pueden generar entre 5 y 9% anual en plusvalía. Este desempeño se explica por la estabilidad de precios, la demanda de renta por parte de perfiles corporativos y una base creciente de compradores con perfil inversionista.
“Este tipo de inversionista busca minimizar fricciones: seguridad, administración profesional, espacios eficientes y amenidades funcionales. Ya no se trata solo de metros cuadrados, sino de activos inmobiliarios que se integran a un estilo de vida global”, detalló Soria.
Oportunidad para desarrolladores
El atractivo del corredor poniente de la ciudad también se explica por su nivel de consolidación urbana y su cercanía con centros corporativos. Para quienes buscan proteger su capital, estas zonas ofrecen mercados competitivos frente a otras ciudades de alta movilidad profesional.
“El corredor poniente de la ciudad, por su consolidación en servicios y cercanía a centros corporativos, se ha convertido en una zona natural para quienes desean proteger capital en mercados estables que aún ofrecen buenos retornos de inversión a precios competitivos”, añadió la experta.
El crecimiento de compradores globalizados impulsa a las desarrolladoras a innovar, con comunidades más funcionales, vivienda vertical mejor gestionada y modelos residenciales alineados al consumidor global.
No obstante, Soria subrayó la necesidad de leer este fenómeno con cautela y aclaró que, si bien DDP ha registrado un aumento en la demanda con este perfil, no existe una estadística pública que cuantifique cuántos residentes operan con ingresos dolarizados ni el peso real de este segmento dentro del total de transacciones.
Además, la plusvalía futura también depende de factores como infraestructura, demanda sostenida, cambios regulatorios, entorno económico y tipo de cambio. Por ello, DDP recomienda abordar este tipo de inversión evaluando riesgos de liquidez, mantenimiento, demanda de renta y fluctuaciones económicas.
“La apuesta ya no es el lujo tradicional, sino un balance entre retorno, flexibilidad y calidad de vida. El nuevo comprador piensa en valor, no en metros cuadrados, y estas zonas al poniente, poseen atractivo para invertir en mercados estables”, dijo Soria.





