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Cinco mitos sobre los avalúos inmobiliarios que afectan el patrimonio

Creencias equivocadas sobre la vigencia, utilidad y valor real de las valoraciones pueden afectar herencias, impuestos, seguros y operaciones inmobiliarias

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Foto: Especial.

Redacción El Economista

Pese a que muchas personas asocian los avalúos únicamente con la compra o venta de una vivienda, en la práctica su alcance es mucho más amplio y su desconocimiento puede derivar en decisiones patrimoniales incorrectas, según especialistas del sector.

De acuerdo con información de Tasvalúo y con base en el análisis de su experta en valuación, Maitte González Falcón, en el sector inmobiliario persisten una serie de mitos que suelen generar confusión entre propietarios, compradores y empresas, y que pueden tener implicaciones legales, fiscales y financieras.

Entre los principales errores de percepción sobre los avalúos se encuentran los siguientes:

  • “Los avalúos solo sirven para comprar o vender una propiedad”

Además de las operaciones inmobiliarias, los avalúos son fundamentales en procesos como herencias, divorcios, trámites legales y fiscales, contratación de seguros o solicitudes de crédito. 

Por ejemplo, en el caso de las pólizas de seguro, un avalúo permite determinar el valor de reposición total del inmueble y su contenido ante un siniestro, a partir de una inspección detallada de la propiedad, sus acabados y otros elementos añadidos.

  • “Un avalúo no tiene vigencia y sirve para siempre”

Sobre este punto, González Falcón aclara que “la realidad es que los avalúos sí tienen vigencia, y su duración depende del propósito para el que fueron solicitados”. 

Para efectos fiscales, generalmente se requiere que el avalúo tenga menos de seis meses de antigüedad, mientras que para otros fines puede tener una vigencia de hasta un año, siempre que no existan cambios significativos en el inmueble, su estado de conservación o el entorno.

  • “Un inmueble siempre tiene plusvalía”.

Aunque es una creencia común, no todas las propiedades aumentan de valor con el tiempo. La plusvalía depende de factores como el uso de suelo, el desarrollo económico de la zona, la infraestructura, los servicios y la conectividad. 

En zonas emergentes donde el desarrollo prometido no se concreta, el valor del inmueble puede permanecer estancado o incluso disminuir.

  • “El avalúo sale por debajo del valor real de mi propiedad”.

De acuerdo con la especialista, un avalúo profesional se basa en metodologías técnicas y datos verificables para determinar valores comerciales, fiscales, catastrales o de aseguramiento, según el objetivo del estudio. Las discrepancias suelen surgir cuando se confunde el valor emocional de un inmueble con su valor de mercado.

  • “Como dueño, yo determino el valor de mis propiedades”.

El valor asentado en un avalúo debe ser establecido por un perito certificado, quien analiza de manera objetiva las características físicas del bien, su estado de conservación, el entorno, los usos de suelo y los comparables de mercado. 

Si bien puede existir un “valor de oportunidad”, cuando un comprador está dispuesto a pagar más por razones personales o estratégicas, este no sustituye el valor técnico del avalúo.

La especialista destacó la importancia de derribar estos mitos, ya que contar con información clara y objetiva permite a personas y empresas tomar decisiones mejor informadas sobre su patrimonio y reducir riesgos legales, fiscales y financieros.

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