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Pagos sin efectivo ganaron firmeza en el Mundial

El Estadio Ciudad de México movió más de 300 millones de pesos por bebidas y alimentos en sus cinco partidos de la Copa del Mundo 2026, ratificando el potencial de la tecnología cashless.

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Estadio Ciudad de México.Reuters

Fredi Figueroa

Uno de los mayores ganadores tras el paso de la Copa del Mundo 2026 en México fue el sistema de pago sin efectivo, conocido como cashless.

Se consolidó en reputación y confianza, moviendo más de 300 millones de pesos en volumen de ventas de alimentos y bebidas por los cinco partidos que se disputaron en el Estadio Banorte —renombrado como Estadio Ciudad de México— del 11 de junio al 5 de julio.

“Se demostró que México es capaz de estar a la altura de países tecnológicamente bien avanzados en cuanto al tema de pagos y que también la digitalización con este tipo de eventos ayuda para que penetre más en el ecosistema mexicano”, explicó a El Economista, Octavio Gómez, jefe de Producto Adquirente para América Latina del Norte de Fiserv.

Esta compañía, en asociación con Keepcash, fue la responsable del despliegue tecnológico dentro del ‘Coloso de Santa Úrsula’ para aceptar el 100% de pagos de alimentos y bebidas.

También colaboró en los estadios de Monterrey y Guadalajara —que albergaron cuatro partidos del Mundial cada uno—, pero en alrededor del 25% de dichos productos, especificó el entrevistado.

“La digitalización de pagos es importante no sólo para estos casos. Sé que hay esfuerzos generales de la industria para incentivar esto y creo que vamos por buen camino”, exaltó Gómez.

“México ha demostrado que tiene la tecnología y participantes adecuados, tanto tecnológicos como de instituciones financieras, que pueden ayudar a cambiar la manera como se realizan los pagos o modificar las formas de consumo en el país”.

Movimiento en casa del Tri

El Estadio Ciudad de México albergó cuatro de los cinco partidos de la Selección Mexicana en el Mundial: la inauguración ante Sudáfrica, el cierre de fase de grupos ante Chequia, los dieciseisavos de final ante Ecuador y los octavos ante Inglaterra.

También recibió el Colombia contra Uzbekistán de primera ronda, logrando 100% de afluencia en todos para un total de 404,120 asistentes.

Por otra parte, de acuerdo con los datos de Fiserv, se realizaron alrededor de 640,000 transacciones cashless a lo largo de esos cinco partidos.

El gasto promedio por cada transacción fue de 474 pesos, lo que se traduce en un volumen de ventas por alimentos y bebidas de 303.6 millones de pesos en el Estadio Ciudad de México durante la Copa del Mundo 2026.

En cuanto a picos de consumo, el directivo señaló que cerca del 35% de todas esas transacciones ocurrieron una hora antes del partido, recordando que FIFA impidió que los vendedores caminaran entre los asientos durante el juego.

Fiserv registró un máximo de 25 transacciones por segundo entre los más de 3,000 dispositivos que tuvieron disponibles para los cobros digitales por partido.

“Es importante recordar que si bien el aforo total era superior a 80,000 asistentes, aproximadamente 62,000 estaban dispuestos a realizar una compra por tarjeta, porque había una buena parte de aficionados que ya venía con paquetes de todo incluido y ellos realmente no iban a consumir alimentos y bebidas”.

Oportunidades a futuro

Fiserv empezó a implementar este tipo de tecnologías en 2024 y actualmente está presente en dos estadios de beisbol y el Banorte, casa de América, Atlante y Cruz Azul en Liga MX.

Su vocero destaca, además del volumen de transacciones (640,000) y ventas (303.36 millones de pesos) durante el Mundial, la aceptación del público a esta modalidad.

Otro dato es que 80% de las transacciones fueron con tarjeta sin contacto, cuando el promedio de este tipo de pago a nivel nacional es del 30%.

—¿Qué retroalimentación tuvieron respecto a todos estos datos?

—“Nada fue de manera formal, pero dentro de las charlas y monitoreos hubo comentarios de que el Estadio Ciudad de México estaba en el top 3 de estadios a nivel mundial con mayor volumen de ventas, pero que era primer lugar en volumen transaccional. Creo que los volúmenes transaccionales que estuvimos viendo durante estos juegos demostraron que somos capaces de implementar tecnología de punta”, respondió Gómez.

Desde su perspectiva, tener una modalidad cashless permite controlar, monitorear y visibilizar detalles de consumo con mayor facilidad, no sólo en estadios, sino en cualquier ecosistema.

Sin embargo, el éxito de los pagos sin tarjeta depende de diversos actores: “Debe haber voluntades y participación de varias partes, entre estadios, dueños de equipos, administradores de venta de bebidas y alimentos, así como proveedores tecnológicos. Creo que este evento es un parteaguas para experiencias deportivas hacia adelante y que el aficionado mexicano es exigente, cada vez va a pedir mejores experiencias”.

El próximo experimento del cashless en la industria del futbol mexicano puede ser la Liga MX, que está en marcha desde el 16 de julio y concluirá en diciembre a través de 16 estadios.

Fredi Figueroa

Coeditor de deportes de El Economista. Periodista desde 2012, egresado de la Licenciatura en Comunicación por la Universidad Autónoma de Chiapas y de la Maestría en Comunicación Deportiva por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Deporte contado a través de números, cultura, política y pasión.

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