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El Plan de Mazzucato para México

Opinión
Sus críticos en México la reducen a estatista y naïve, al suponer que el sector público puede emprender, innovar, generar valor y orientarse por misiones, en contraste con muchas experiencias acumuladas, en muchos países y en muchas épocas. Los defensores son de facto gobiernistas, porque en efecto, la narrativa hoy es recuperar la centralidad del sector público como motor de cambio. ¿Llega en buen momento la Dra. Mazzucato a México? ¿Las estrellas están alineadas? Sí y no.
La agenda Mazzucato, como la llamaré aquí, se compone de 8 recomendaciones centrales: privilegiar la inversión como ancla de sostenibilidad fiscal, instrumentar misiones de políticas públicas transversales, construir un gobierno que comparten riesgos y ganancias con el sector privado, contar con sistema bancario atinado, fomentar la creación de valor público por encima ahorros, generar co-creación y participación centrífugas con capacidades dinámicas emprendedoras y, finalmente, dar forma a una arquitectura de misiones. Tengo simpatía por el trabajo de la Dra. Mariana Mazzucato. He procurado leer la mayoría de sus publicaciones, muy abundantes y variadas sobre una gran cantidad de temas. Su producción en investigación es impresionante. Se advierte una pasión por superar la dicotomía entre el crecimiento apoyado por el sector privado o el sector público. Tiene también una vocación genuina por el desarrollo y progresista, a riesgo de etiquetarla. Pero no le ayuda el contexto histórico, el de largo aliento, el de una inercia de décadas.
Es importante contextualizar a dónde (México), en qué momento (2026) y con qué gobierno (Morena) llega a visitarnos. El colapso de los Neolis en México inclinó el péndulo a pensar en lo que puede y debe hacer el gobierno. Las condiciones políticas parecen estar alineadas. Llega en buen tiempo narrativo, pero no histórico. Llevamos décadas de no querer recaudar y en los últimos de ahorrar a como dé lugar. Nuestras estructuras estatales están diseñadas para ajustar a la baja el gasto y lidiar con crisis recurrentes, no para imaginar inversiones públicas que den rendimientos y beneficios a generaciones futuras. Brasil, a quien ella ha asesorado, comparte y desarrolla tecnología propia y establece alianzas duraderas con Europa para producir submarinos y aviones de uso comercial que se utilizan en muchos países. Es un buen ejemplo de un estado emprendedor, para usar el título del libro de Mazzucato. Creo que estamos lejos de eso.
Consideremos que el tamaño de la recaudación en Brasil en por lo menos medio siglo supera en por lo menos 10 puntos del PIB a la de México. Las misiones de México en la mira de Mazzucato, todas ellas bien fundamentadas, requieren de recursos: financieros, humanos, materiales y claro, institucionales. Para Mazzucato el estado puede ser el ancla de la innovación y de la productividad. ¿Se acuerdan que tuvimos oficinas en la Presidencia y en Hacienda con esos nombres? Valdría la pena revisar con detalle porqué desaparecieron.
La destrucción creativa, concepto de moda por la obra del Nobel reciente Philippe Aghion retrata un mercado que compita y que no impida la innovación y un gobierno que no fomente y proteja monopolios. ¿Existe un sector público abierto a producir bienes y proveer servicios comparables al sector privado? ¿Existe las condiciones institucionales que induzcan la innovación con fuertes, eficientes y sostenidas inversiones públicas en México? La agenda Mazzucatopuede correr el riesgo de convertirse en una agenda que se trate de replicar pasando por alto las correas de transmisión que la hagan posible. Las condiciones de éxito de cualquier inversión pública y sus multiplicadores en pro del crecimiento es no perder de vista los beneficios tangibles asociados a costos internalizados por un gobierno íntegro y capaz.
*El autor es profesor adjunto de Finanzas Públicas en Georgetown University.
Contacto: gf7@georgetown.edu

