Lectura 4:00 min
Se fractura la relación entre la NFL y México
Analistas de futbol americano indican que el incidente afecta las posibilidades de que la liga confíe en nuestro país para realizar posteriormente otros partidos de la temporada regular. En 1994, la NFL tuvo problemas con el césped del Estadio Azteca.

La cancelación del partido entre los Rams y los Chiefs deteriorará la relación futura entre el país y la NFL, coinciden Pablo Viruega y Enrique Garay, comentaristas de ESPN y TV Azteca.
“Es un daño que fractura la buena relación entre el país y la NFL”, opina Pablo Viruega, comentarista de la cadena ESPN.
“La falta es gravísima y se produce en la materia principal, que es la cancha. No fue algo secundario como que no pintaron una barda o algún desperfecto en un vestidor. No se entiende cómo descuidaron la parte más importante para el partido”.
Enrique Garay —comentarista para TV Azteca— coincide con la opinión de Viruega y cree que habrá una serie de demandas que encarará Televisa, la empresa propietaria y responsable del mantenimiento del Estadio Azteca.
“Hay 30% de fanáticos que viajaron desde Estados Unidos a ver el partido del 2017 a la Ciudad de México y todo indicaba que habría un porcentaje similar este año.
¿Quién les pagará sus hoteles o vuelos? Además, extraoficialmente, se maneja que un equipo para ceder un partido de local a una sede internacional necesita 5 millones de dólares garantizados. ¿Quién se los pagará?”, pregunta Garay.
Mark Waller, vicepresidente de la Liga, explicó que la cancelación del partido se debió a las lluvias atípicas que cayeron en el inmueble y a los eventos calendarizados que éste albergó.
Sin embargo, Raúl Barrios —director de operaciones del inmueble entre 1997 y 2014— reitera que ese no fue el motivo principal.
“Por supuesto que afectan, pero la realidad es que el pasto híbrido no era necesario para el Azteca. Luego, la forma en que se enlodó y maltrató en la cancha nadie se la esperaba. Y, finalmente, no encontraron la fórmula para recuperar el pasto. Será difícil que México recupere la confianza de la NFL por segunda vez”, ahonda.
No es la primera ocasión que la Liga tiene problemas con el césped del Estadio Azteca.
En agosto de 1994, se celebró un partido entre los Dallas Cowboys y los Houston Oilers en el que el pasto del inmueble se convirtió en un lodazal.
Ninguno de los dos equipos jugó con sus titulares porque no los querían arriesgar a una lesión y el partido correspondía a la pretemporada.
Sin embargo, el terreno de juego causó tan mala impresión que Jerry Jones —propietario de los Cowboys— dijo que no entendía cómo había accedido a que su equipo jugara el partido.
“En 1997, cuando la Liga regresó a México, mandó al equipo de expertos de los pastos para el Super Bowl para preparar el del Azteca. No confiaban en los mexicanos. Estuvieron semanas trabajando y capacitándonos a nosotros para que aprendiéramos a alistar el campo”, recuerda Barrios.
Pero Barrios, al igual que su equipo, se fue de su puesto en el 2014.
“Lo que le pasó al campo en el 94 fue producto del desconocimiento, pero lo de esta ocasión es una irresponsabilidad por completo”, agrega Viruega.
Las reacciones de los jugadores han sido divididas. Por un lado, elementos como el quarterback de los Rams, Jared Goff, lamentaron no venir a jugar a la capital mexicana. Mientras que otros como el corredor Todd Gurley y el receptor Robert Woods, también de los Carneros, celebraron que el juego se haya mudado a Los Ángeles.
“Es un incidente que marca un parteaguas en la relación de la NFL y México. Pese a que exista un contrato firmado para que haya partidos de temporada regular hasta 2021, no es seguro que esto se concrete por lo puntillosa que es la Liga”, añade Garay.