Canadá se ha convertido en un invitado de honor en el tenis desde 2014, cuando sus representantes empezaron a destacar en su juego hasta avanzar por lo menos a las semifinales de los Grand Slams, siendo Leylah Fernández la más reciente al llegar a la final del US Open 2021 con solo 19 años.

Eugenie Bouchard fue quien abrió este legado en 2014, cuando ocupó el puesto número 5 del ranking mundial WTA y alcanzó las semifinales del Abierto de Australia, Roland Garros y la final de Wimbledon. De hecho, fue la primera canadiense en llegar a la gran final del major británico.

El camino continuó con Milos Raonic, nacido en Montenegro de padres inmigrantes, quien ocupó el tercer lugar del ranking ATP en 2016, derrotando a Roger Federer en las semifinales del Wimbledon de ese año, antes de perder en la final ante Andy Murray.

Después de él, en el último lustro, han continuado los nombres de jóvenes figuras como Bianca Andreescu, Denis Shapovalov, Leylah Fernández y Félix Auger-Aliassime; estos dos últimos hicieron historia en el US Open 2021, al ser la primera dupla canadiense que logra meterse al menos hasta las semifinales de singles.

“Creo que todos se están presionando unos a otros", analiza Sylvain Bruneau, ex entrenador de Bouchard y Andreescu y actual director de la rama femenil en Tennis Canada, la organización gubernamental que desarrolla este deporte a nivel nacional. “Eugenie ayudó a Bianca a hacerlo bien, mostrando que puedes ser canadiense, estar en un centro nacional, desarrollar tu juego y tener éxito. Y Bianca lo ha hecho por Leylah. Hace 15 años queríamos convertirnos en una nación del tenis y tomarnos realmente en serio el desarrollo. Se pusieron en marcha grandes recursos y ahora estamos viendo los beneficios”.

Así, ha quedado atrás la época en la que los talentos canadienses emigraban a Estados Unidos para continuar su formación, pues ahora su país es un centro de confluencia de raíces internacionales por la elevada inmigración, como lo demuestran los casos de Shapovalov, Aliassime, Raonic o Fernández, todos ellos nacidos en Canadá pero de padres que fueron inmigrantes.

Tennis Canada no ha ayudado a todos los jugadores en el mismo grado. Shapovalov y Fernández han trabajado a menudo de forma independiente, pero Michael Downey, presidente de Tennis Canada, dijo que la federación ha brindado cierto nivel de apoyo, ya sea financiero o en forma de comodines y oportunidades de entrenamiento, a sus cuatro jóvenes estrellas.

“Todo esto simplemente refuerza que no hay una única forma de desarrollar un gran jugador", dijo Downey. “Como federación, estamos allí como facilitadores, ya sea que nos desarrollemos de forma práctica con Félix o ayudemos de otras formas”. El torneo National Bank Open sigue siendo la principal fuente de financiación de Tennis Canada, pero los eventos masculinos y femeninos fueron cancelados el año pasado, lo que generó un déficit de ocho millones de dólares canadienses, según el propio presidente de la organización.

El impulso se notó también en Shapovalov, subcampeón del Masters 1000 de París en 2019 y semifinalista de Wimbledon en 2021, así como con Andreescu, ganadora del US Open 2019 frente a la leyenda, Serena Williams; en ese momento, la canadiense tenía 19 años y se convirtió en la ganadora del Abierto estadounidense más joven desde Maria Sharapova en 2006.

“Creo que todos compartimos la historia de los inmigrantes", dijo justamente Andreescu en una entrevista reciente. “Definitivamente puedo relacionarme con mucha gente en Canadá, porque es muy multicultural y todos podemos ser una inspiración de esa manera”.

Bianca es hija de inmigrantes rumanos; el padre de Leylah es ecuatoriano y sus abuelos maternos de Filipinas; Shapovalov nació en Israel pero su padre es ruso y su madre ucraniana; mientras que el padre de Aliassime proviene de Togo. Los cuatro son las cartas fuertes más jóvenes de Canadá en la actualidad.

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