A los 29 años de edad, a Ignacio Piatti le llegó el contrato de su vida. Cumplía su segunda temporada en San Lorenzo de Almagro y su actuación contra Botafogo impulsó al Ciclón a las semifinales de la Copa Libertadores. Entonces, llegó la oferta del Impact de Montreal, que le ofrecía al mediocampista 10 millones de dólares por un contrato de cinco años, para con eso asegurar su futuro.

El Mundial de Brasil 2014 se atravesó y cuando se reanudó el torneo de clubes sudamericano la decisión estaba tomada. Nacho eligió jugar en la MLS, luego de dos años en San Lorenzo de Almagro, así como su paso por el futbol europeo en Saint Étienne y Lecce, en su juventud, que no le trajo grandes beneficios deportivos ni económicos.

Al final, San Lorenzo se consagró monarca de la Copa sin Piatti en el partido final, que estaba en las filas del Impact, así como tampoco es parte del plantel que participa en el Mundial de Clubes de Marruecos, y que mañana enfrenta a Real Madrid en la final del torneo.

Hace mucho tiempo que las diferencias entre las cuentas bancarias de los campeones de clubes de las confederaciones europea y sudamericana se hacen más evidentes. Los contrastes, en parte, se pueden explicar cuando Real Madrid, el monarca europeo, ganó 70.5 millones de dólares tan sólo por los premios económicos que otorga la UEFA; mientras que el campeón de la Copa Libertadores apenas ingresó 7.5% (5.3 millones de dólares) de la suma que ganaron los merengues la temporada pasada y por ganar el torneo de clubes sudamericano.

El signo más grande de la diferencia presupuestal entre los clubes finalistas del Mundial de Clubes es el caso de Nacho, que se fue a un balompié en desarrollo, como jugador franquicia, y esa transferencia no significó ganancia alguna para el Ciclón, ya que Piatti acababa contrato y no pudieron competir con el ofrecimiento económico del equipo canadiense.

Esta temporada, Los Cuervos gastaron 3.6 millones de dólares en la contratación de Pablo Barrientos, sustituto de Piatti, las cuatro incorporaciones restantes del club se hicieron a través de futbolistas libres, dueños de su carta o sin equipo, como fue el caso del defensa colombiano Mario Yepes, que llegó procedente de Milán, donde no tenía actividad.

Por el contrario, Real Madrid gastó tan solo en fichajes para este ciclo 150.5 millones de dólares, el doble de la cifra que ingresó por ganar la Champions League. No resulta tan oneroso cuando el equipo facturó 742 millones de billetes verdes la temporada pasada y así concretó el segundo fichaje más alto del ciclo, el de James Rodríguez, por 98.2 millones de dólares.

Aun así, las sorpresas han ocurrido y en 10 ediciones del Mundial de Clubes, cuatro las ganó un equipo sudamericano, siendo siempre un club brasileño. Para este año, la diferencia entre ambos clubes vislumbra una misión casi imposible para los argentinos. Real Madrid es el club más valioso del mundo (3,400 millones de dólares), mientras San Lorenzo no es ni siquiera el más valioso de América, donde ocupa el sitio 19, con 82.7 millones de dólares, según Forbes México.