Jorge Gutiérrez es una persona reservada, perfeccionista y dentro de la duela es un líder. Ya no es el jugador tímido que se integró hace cinco años al selectivo nacional de baloncesto.

“Cuando llegué a la selección era reservado, porque todavía no hallaba mi lugar, llegué cuando Gustavo Ayón ya era alguien grande en el deporte, también Héctor Hernández y Pery Meza. Todos ellos me mostraron cómo ser un líder, cómo se maneja la selección mexicana, lo vi y me gustó, pero a la vez le di mi toque”, comentó el basquetbolista chihuahuense.

Jorge ha formado parte de las convocatorias de la Selección Mexicana de Baloncesto desde el 2011, al participar en la Universiada Mundial de China, y es parte de la quinteta principal desde el 2013, al participar en el Campeonato FIBA Américas, donde México fue campeón y aseguró su lugar en un mundial de la especialidad, después de cuatro décadas.

Jorge Gutiérrez mencionó que también se fue ganando el respeto de sus compañeros, “me sentí más cómodo y seguí creciendo a donde ya puedo ser un líder nato, lo que un botador o un playmaker, como le dicen”.

El atleta de 29 años jugó en la liga de desarrollo de la NBA (Canton Charge), en la NBA (Brooklyn Nets, Milwaukee Bucks y Charlotte Hornets), en la Liga de Baloncesto de Turquía (Trabzonspor) e Italia (Aquila Trento).

Lo demostrado por el basquetbolista le ha permitido ser parte de esa base de jugadores de la selección en los últimos cinco años; aparte de lo que puede aportar en la duela, Gutiérrez puntualizó que aporta con su personalidad, liderazgo, “he traído una forma sencilla de demostrar que el pueblo mexicano puede estar en los niveles más altos del basquetbol”.

Añadió: “Para mí siempre ha sido mi trabajo, por así decirlo, representar a México en donde sea que esté, estuve en Estados Unidos y en muchos lados en los que he demostrado que tengo talento y no soy alguien que sea de mucha altura, no soy alguien que sea muy fuerte, soy alguien que el pueblo mexicano puede decir: ‘Yo soy igual que él y puedo lograrlo’”.

Jason Kidd, coach de los Nets, solicitó un tiempo fuera. El chico que porta el número 13 ha volteado constantemente a verlo para saber qué jugada se debía realizar, ya que así estaba acostumbrado. Es la temporada 2013-2014.

“Me agarro y me empezó a gritar que ya no era un niño, que tenía que jugar, que tenía que controlar todo, que no me iba a decir cómo hacerlo, teníamos un plan”, recordó Jorge Gutiérrez. El mexicano debutó con el equipo en marzo del 2014 y se convirtió en el cuarto mexicano en llegar a la NBA, después de Horacio Llamas, Eduardo Nájera y Gustavo Ayón.

La explicación posterior del coach de los Nets al basquetbolista mexicano fue que durante el juego lo iba ayudar de diferentes maneras, pero la última decisión era de Jorge.

“Soy una extensión del coach en la cancha, pero al final del día, soy yo quien está dentro y soy yo el que debe manejar el juego de la mejor manera”, comentó y fue parte de las lecciones de su entonces coach Jason Kidd.

En ese equipo de los Nets, tuvo como compañeros a Kevin Garnett, Joe Johnson, Paul Pierce y Deron Williams, con quienes en un inicio le intimidaba jugar, situación que fue cambiando poco a poco.

Fue con Kevin Garnett con el que más comunicación tuvo el mexicano y una de las cosas más importantes que le dijo fue que disfrutara poder jugar, porque algunos podrían estar mucho tiempo y para otros duraba menos.

El exjugador de baloncesto estadounidense disputó 21 temporadas en la NBA y fue campeón con Boston (2008).

El que fue el Jugador Más Valioso en el 2004 le hizo énfasis a su entonces compañero en que cada vez que entrara y saliera del gimnasio lo hiciera con una sonrisa, “salir contento porque hiciste un buen trabajo, por las horas que pasaste en la cancha, fueron aprovechadas de buena manera”, indicó el basquetbolista mexicano.

Tanto Jason como Kevin hablaban continuamente con Jorge, quien analizaba cada uno de sus consejos y lo empleaba en su beneficio. Aún tiene comunicación con ambos exjugadores.

Como jugador, ¿en qué te exiges más?

Como líder. Siento que un botador, que es mi posición, es una extensión del coach en la cancha, cuando no ganamos un juego a lo mejor no es culpa mía, porque es un juego de equipo, pero lo tomo personal, porque el plan de trabajo pasa por mí, debo controlar el juego. Hay muchos factores en los que yo tengo control del juego, que si pierde es porque esos factores no se hicieron bien. Ésa es una de las cosas que más me choca en la cabeza cuando se pierde.

En lo personal, es la perfección, soy un hombre perfeccionista, sé que no va a haber perfección, sé que nadie es perfecto, pero lo más cercano que pueda llegar a la perfección es lo que me motiva a mí.

¿Qué expectativas tenías con la franquicia de Aquila Trento (Italia)?

Las expectativas eran muy grandes y eso me gusta para ser honesto, sentir la presión. Personalmente, siendo un competidor, siento que no las logré, siendo Jorge Gutiérrez, siendo quien soy, aunque llegamos a la final, el objetivo era ganar la final, siento que si hubiera hecho las cosas como yo las hago ya tuviera aquí un contrato, ya estuviera tranquilo, porque ya sabría a dónde iría, entonces, que a lo mejor jugué bien, llegué a la final y eso no es fácil.

¿Si estoy contento? A cualquier jugador, entrenador, atleta, si le preguntas si está contento te va a decir que no, porque ésa es la manera de competir de nosotros, pero en realidad, contento no estoy.

Él, en su niñez, jugó beisbol, ocupó la primera base, pero creció un poco más que la mayoría en Chihuahua y optó por el baloncesto, se le facilitó un poco más.