Alrededor de 750 millones de pesos de derrama económica en la semana del Abierto Mexicano de Tenis y el intangible de la reputación que se ha ganado entre los tenistas que han competido en Acapulco son dos razones por las que vale la pena correr el riesgo.

Los platos rotos de las pérdidas se sabrán hasta finales de marzo, menciona Raúl Zurutuza, director del Abierto de Acapulco, a El Economista: “Estamos dispuestos a correr el riesgo, la meta es salir tablas o ganar algo, pero en la meta está el riesgo de perder dinero, estamos inmersos en este riesgo”.

La edición 28 del torneo es para Mextenis, la de “más retos en su historia” y es un reflejo de lo que también han enfrentado otros eventos y propiedades deportivas al reactivar competencias con un porcentaje menor de aforo.

El panorama se posa ante un escenario negativo. Con el Covid-19, las historias de cero contagios no están garantizadas, además de que el municipio de Acapulco en semáforo rojo (hasta finales de febrero) no es ideal para los eventos públicos. Por otra parte, el torneo le ha dado a su taquilla el peso del 45% de ingresos comerciales y este año eso ya no será. Decrecerá el porcentaje con el 30% del aforo, que es el mínimo que se permite para operar, claro, si el gobierno lo avala para el 15 de marzo, fecha de inicio del AMT.

¿Por qué hacer el torneo a puerta abierta ante el panorama negativo de las pérdidas y de la alerta roja por Covid?

“Hay un elemento financiero importante y tenemos la capacidad para hacer el evento de manera correcta, segura. Dependemos de que el gobierno del estado nos dé luz verde. Si nos dice que sea a puerta cerrada, pues así será. Es un evento que podemos hacer seguro por cómo está la infraestructura del Hotel Princess, que destinará una torre exclusiva para los tenistas. No lo hacemos de manera irresponsable. Queremos demostrar que podemos hacer las cosas bien cuando se siguen las reglas y protocolos correctos”.

Cerca de 29 millones de pesos ha recaudado por taquilla el AMT a un mes de la inauguración. El reembolso se planteó como una opción así como hacer válido el boleto para la edición 2022.

Los costos por organizar el torneo sin el factor pandemia y considerando el prize money rondan los 6.5 millones de dólares. Pero a eso deben agregarse ahora los gastos para cumplir el protocolo sanitario. La estrategia para hacerlo se apoya en la alianza comercial, el músculo que creció a 31 patrocinios para este año con la incorporación de Paramount + y ÉVITER, la empresa que le proveerá al torneo de los productos de BIO protección de salud y será la sanitizadora del inmueble.

“Para cubrir los gastos es un 60% de intercambio y un 40% del pago (del protocolo sanitario) va por nosotros. Elegimos a ÉVITER porque es una empresa que nos dio todas las garantías que pedíamos. Son los inventores de la nano molécula, que ayuda mucho en tema de cubrebocas para detener el virus. Sus credenciales nos convencieron”.

La versión de este torneo se llama AMT Safety, que no tiene certificaciones especiales y que sigue los lineamientos que les pide la ATP y el gobierno del estado. La meta es crear confianza en el proyecto, con sus 32 tenistas anunciados, entre ellos tres Top 10 del ranking. Cada jugador podrá viajar hasta con dos personas y, aún sin todos los nombres en mano, Zurutuza estima que no esperan a más de 150 personas.

“Esta edición no es diferente, el tenista nos da el voto de confianza. Es un torneo votado tres veces como el mejor del mundo en su categoría, se ganó el prestigio. Invertimos en viajes para ir a aprender y tejer relaciones con los jugadores. La comunicación con los agentes y jugadores rinden frutos. Ahora es una oportunidad para que el torneo salga bien y el mensaje en el exterior sea: en México las cosas salieron perfectas y vamos a regresar”.

No se verá a los tenistas a nivel playa, tampoco ha llegado al torneo alguna petición especial de ellos, como la que alguna vez hizo Novak Djokovic sobre los alimentos. La sede tiene en el plano dos restaurantes para jugadores y el equipo que esté dentro de la burbuja. Caminos únicos para que los tenistas lleguen a las canchas y nadie entrará a la parte de abajo del estadio, solo la gente acreditada.

"Estamos listos, el tema de los jugadores lo tenemos armado, coordinado y echar a andar las cosas una vez que recibamos a los jugadores. Ha sido un esfuerzo monumental coordinar a todos. Las pruebas de los espacios, lo único que no podrán hacer es ir al bar, en todo lo demás, tendrán un gimnasio al aire libre, una alberca reservada para ellos, estamos capacitados".

marisol.rojas@eleconomista.mx