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España campeón del mundo: Lo que un ciclo mundialista enseña sobre liderazgo

Los procesos sostenidos, la continuidad y la capacidad de renovar equipos son elementos clave tanto en el futbol como en el liderazgo empresarial. Los ciclos mundialistas muestran que los resultados suelen depender menos de la urgencia y más de la consistencia.

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Los procesos sostenidos, la continuidad y la capacidad de renovar equipos son elementos clave tanto en el futbol como en el liderazgo empresarial.Foto: Reuters

Javier Blanco

España es campeón del Mundial 2026, lo que confirma que el buen futbol también recompensa los procesos. No solo lo demuestra España; Argentina también ha comprobado que mantener una base, renovarla gradualmente y darle continuidad termina dando resultados, desde Qatar 2022 y ahora como subcampeón. En el caso español, también refleja que su entrenador tomó las decisiones correctas para llevar al equipo al siguiente nivel.

Esta reflexión me recordó una conversación reciente con un líder de negocio sobre uno de los integrantes de su equipo. Me decía: "Es muy bueno, pero todavía no está listo para dar el siguiente paso. Él cree que sí, pero apenas lleva un año. Ha ayudado mucho al negocio, aunque aún no estamos en el punto para el que lo contratamos".

Literalmente me dijo: "Imagina que contratas a José Mourinho como entrenador del Real Madrid y que en su primera temporada mejora los resultados de las dos campañas anteriores y hasta gana la Copa del Rey. Es un avance, claro, pero todavía no alcanza lo que esperábamos. El objetivo es competir por LaLiga de manera constante y ganar la Champions".

Esa comparación me hizo pensar en cuánto se parece el ciclo deportivo de clasificación a una Copa del Mundo con la gestión de un equipo directivo dentro de una organización. Encontré varias semejanzas que vale la pena analizar para entender qué aprendizajes podemos trasladar al mundo profesional.

Antes de entrar en ellas, conviene recordar que un proceso mundialista suele durar cuatro años. Durante ese tiempo, las selecciones compiten en diferentes fases para poder sumar la mayoría de puntos y poder conseguir un boleto a este torneo.

Generalmente, las selecciones eligen a sus directores técnicos en función de sus necesidades y del proyecto deportivo de largo plazo. Cuando el proceso funciona, se consolida una base de jugadores y existe continuidad en el equipo y los procesos.

Pero, si los resultados no llegan rápido, suele cambiarse a los entrenadores. Esto responde más a la búsqueda de resultados a corto plazo que a la intención de sostener un trabajo que permita ver avances en el equipo, teniendo en cuenta que no todos cuentan con la calidad suficiente para lograr campeonatos, aunque la afición, la prensa y, probablemente, los patrocinadores los exijan de manera inmediata.

Algunas de las lecciones más importantes que hemos visto en los procesos de las selecciones más exitosas se basan en estos principios:

1. La cultura no se construye en un día

Veamos el ejemplo de Francia que, más allá de haber quedado eliminada en las semifinales, ha demostrado en tres mundiales ser una fuerte contendiente al título. Esto se debe a que su entrenador ha tenido continuidad y, además de contar con talento de sobra, ha logrado establecer un sistema que funciona. No siempre se consigue el resultado esperado, pero el equipo transmite la sensación de estar cerca.

2. El método importa

España, por su parte, decidió hace más de 20 años adoptar una filosofía de trabajo que ha mantenido con todos sus entrenadores. Algunos han tenido más efectividad que otros, pero todos han conservado una identidad. Esa apuesta le permitió ganar la Copa del Mundo en 2010 y ahora volver a demostrarlo, jugando un futbol total y conquistando el campeonato de forma contundente.

3. La conjunción del equipo es clave

Mencionaba anteriormente que no siempre tienes todo el talento o a los mejores jugadores del mundo. Portugal, durante años, no logró adaptar su esquema para potenciar sus fortalezas. Alemania, en cambio, demostró en 2014 que, con un equipo equilibrado y comprometido con el resultado colectivo, no importa quién juegue. Incluso un joven que viene desde la banca puede terminar marcando el gol del campeonato.

4. Desarrolla a los sucesores

La Selección Mexicana, sin duda, no ha sido un ejemplo de metodología de trabajo a largo plazo. Sin embargo, algo que sí hizo bien durante este último Mundial —y que espero tenga continuidad— fue apostar por un proceso de largo plazo, formando una base de jugadores que tuvieron la oportunidad de competir en el torneo y que ahora contarán con el tiempo de vuelo necesario para llegar más fuertes al próximo. Espero que las expectativas puedan superarse con Rafael Márquez como entrenador nacional.

5. Debes saber cuándo parar

También existe una delgada línea entre mantenerse en los reflectores y el poder, y no saber cuándo dar un paso al costado. Esto, más que ayudar, puede perjudicar a tu equipo, porque impide dar oportunidades a jóvenes con potencial que probablemente darán resultados en los próximos mundiales. De esto ya hemos hablado en Las convocatorias para el Mundial y las empresas. ¿Qué tienen en común?. Un ejemplo es Francia, que rumbo a Rusia 2018 dejó fuera a jugadores como Karim Benzema para dar paso a Kylian Mbappé y permitir que explotara su potencial. Todos conocemos el resultado: Francia terminó siendo campeona del mundo.

A pesar de que no existe una fórmula lineal para garantizar el éxito, es importante tener presente que, en ocasiones, tendrás que reflexionar sobre cuándo debes continuar, principalmente porque puede ser el momento de elevar tu estándar y alcanzar los objetivos esperados. Pero, de la misma manera, también debes reconocer que, si llegas a un punto en el que te sientes cómodo, probablemente será el momento de ajustar algo.

Tenía un jefe que me decía: "En el momento en que te acomodes, empezarás a premiar tu mediocridad. Pero si sigues incómodo y buscando ser mejor, tomando decisiones difíciles, tu estándar será más alto y es probable que llegues a resultados que hoy no tienes en el radar, pero que, con la consistencia del trabajo, terminarán siendo solo la consecuencia".

Javier Blanco

Especialista en Recursos Humanos con más de 15 años de experiencia y con un enfoque en el desarrollo del valor estratégico de la función para el negocio. Ha liderado la transformación de Capital Humano en industrias de los sectores automotriz, energético, financiero y de tecnología. Apasionado de la gente y del deporte.

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