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El doble reto de retornar al trabajo después de la maternidad
Reincorporarse al trabajo tras la maternidad sigue siendo un desafío en México, y es que la sobrecarga de cuidados y sentimientos como la culpa y la angustia que se unen a licencias insuficientes fomentan la ansiedad que no sólo merma la salud de las trabajadoras, sino su permanencia en el mercado laboral formal.

Con la maternidad surgen dudas, cansancio, sentimientos de desesperanza y una fuerte sensación de falta de control, aunado a la culpa.
Convertirse en madre transforma la vida personal y profesional de millones de mujeres en México, tanto que reincorporarse al mercado laboral puede implicar un reto. Ser mamá y regresar al trabajo implica enfrentar una estructura en la que las tareas de cuidado recaen casi exclusivamente en las mujeres.
De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), en México solo el 43% de las 21.2 millones de mujeres de entre 15 y 49 años que son madres tienen un empleo remunerado. De hecho, siete de cada diez mujeres que participan en el mercado laboral mexicano son madres.
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Los datos del IMCO estiman que a medida que aumenta el número de hijos, la tasa de participación en el empleo formal disminuye. Por ejemplo, quienes tienen uno o dos ocupan el 50% de los trabajos formales, pero el porcentaje baja a 34% entre quienes tienen tres y cinco y a partir de seis hijos la tasa es de apenas el 13 por ciento.
Una de las razones que ha propiciado esta situación está relacionada con la sobrecarga de cuidados. Según datos de la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) del Inegi, las mujeres dedican en promedio 39.7 horas semanales al trabajo doméstico, de cuidados y voluntario, mientras que los hombres 18.2 horas, una brecha de casi un día completo (21.5 horas).
Maternidad: El choque emocional de regresar al trabajo
Ansiedad, culpa y temor a perder oportunidades de crecimiento al volver a la oficina son algunas de las constantes que sienten las mujeres cuando se reincorporan al trabajo. A decir de Cristina Sanz García, psicóloga sanitaria, la maternidad es una experiencia cargada de emociones. “Nuestras emociones fluyen de una manera más intensa”, señala.
La también directora clínica de Luria Psicología comparte que durante la maternidad también surgen dudas, cansancio, desesperanza y una fuerte sensación de falta de control a la que se suma la culpa cuando hay que volver al trabajo. “Volver a trabajar nos conecta con un ‘abandono’ de nuestro bien más preciado, que no sabemos cómo gestionar”, subraya.
La experta apunta que convertirse en madre y volver al trabajo es una oportunidad para crecer personal y profesionalmente, donde no se trata de eliminar el malestar emocional, sino aprender a vivir con él y al volver a las labores, reconectar con partes de la identidad que se habían dejado de lado durante el embarazo.
No obstante, estos sentimientos de culpa surgen no solo por la situación personal, sino por estereotipos aprendidos sobre el rol de las mujeres como cuidadoras. El psicólogo Rafael San Román Rodríguez explica que la culpabilidad de la madre trabajadora es un remordimiento activado cuando se piensa en el papel de cuidadora que debe observarse con cuidado.
“La culpabilidad de la madre trabajadora se activa con una frecuencia, duración e intensidad excesivas, o por razones que no son coherentes con la verdadera situación de sus hijos, sino que tienen que ver más con creencias aprendidas acerca de lo que es una buena madre y en qué consiste su papel, o sobre las consecuencias que podría llegar a tener para su hijo y la relación con este el hecho de no estar más pendiente o no pasar más tiempo con él”, comparte.
Licencia de maternidad es insuficiente
El regreso al trabajo tras la licencia de maternidad es de apenas 12 semanas, según el artículo 170 de la Ley Federal del Trabajo (LFT), eso quiere decir que la madre debe separarse de su bebé cuando aún es muy pequeño, si bien el permiso considera no solo el alumbramiento, sino también el embarazo, los factores emocionales tras dar a luz no son contemplados.
“La duración de la baja maternal viene fijada teniendo en cuenta necesidades sociales y económicas, pero no pensando en el tiempo que el bebé necesita para desarrollarse”, refiere Amalia Gordóvil, doctora en psicología clínica.
El análisis Volver al trabajo después de ser madre provoca ansiedad y culpabilidad, de la Universidad Abierta de Cataluña (UOC) expone que cuando las mujeres tienen un hijo y se separan de él por el trabajo surgen la ansiedad por separación, la cual se hace más intensa cuando el bebé es muy pequeño y especialmente si es el primero.
Las redes de apoyo de la madre trabajadora influyen. De acuerdo con Gordóvil, a medida que el tiempo avanza, las mujeres que reciben apoyo de su entorno laboral y personal se van adaptando a la rutina y paulatinamente recuperan la motivación, la sensación de estar satisfechas y autorrealizadas, pero si no, entonces la carga pesa y terminan renunciando.
Eso explica por qué muchas mujeres optan por la economía informal o el empleo por cuenta propia buscando la flexibilidad que las organizaciones no les brindan, a esto se suman sesgos inconscientes, líderes que excluyen en la toma de decisiones, proyectos o puestos importantes sin considerar a las madres de familia.
Redes de apoyo, la clave para regresar al trabajo
"La mujer tiene que convivir con unas demandas sociales que no son fáciles de conciliar: ser una buena madre y profesional”, remarca Gordóvil. Sobre ello, añade que las empresas necesitan contar con políticas que faciliten la conciliación entre trabajo y familia sin que ello repercuta en las oportunidades de crecimiento.
El regreso al trabajo implica una redefinición de rutinas que los expertos resaltan no debe recaer solo en la madre, en ese sentido, además de las dinámicas y flexibilidad que pueda tener la organización, es recomendable acercarse a la familia, amigos y colegas para manifestar las cargas y en la medida de lo posible redistribuirlas.
Desde un lado social, los expertos urgen a eliminar estigmas y recordar que las mujeres no son las únicas responsables de cuidar, en ese sentido, aprovechar guarderías o beneficios que existen y en caso de que las emociones de culpa, inquietud, miedo o ansiedad sobrepasen, buscar ayuda profesional.



