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El yogurt ya no es sólo para el desayuno: proteína, griegos y bebibles transforman el mercado

La categoría, valuada en alrededor de 2,000 mdd, busca crecer mediante productos con mayores beneficios, presentaciones individuales y nuevos momentos de consumo, explica Tania Paredes Margain, VP de Marketing en Grupo Lala.
Durante años, el yogurt tuvo un lugar casi inamovible en la alimentación: el desayuno. Se acompañaba con fruta, cereal o granola y, ocasionalmente, aparecía como una colación. Sin embargo, el crecimiento de los formatos bebibles, el interés por la proteína y la expansión de las variedades griegas están modificando su lugar en el mercado.
Hoy, la categoría busca estar presente durante toda la jornada: en el trayecto al trabajo, después del ejercicio, entre comidas, como una cena ligera o incluso como ingrediente de recetas saladas.
"El desayuno sigue siendo el principal momento de consumo, pero la realidad es que ya vemos al yogurt a lo largo de todo el día", explica Tania Paredes Margain, VP de Marketing en Grupo Lala.
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De acuerdo con la directiva, la combinación de nutrición, sabor y practicidad permitió que el yogurt ganara espacio en los supermercados y multiplicara sus presentaciones, sabores y beneficios. La categoría tendría actualmente un valor estimado de alrededor de2,000 millones de dólares.

Tania Paredes MargainVP de Marketing en Grupo Lala.
México prefiere beberlo
Una de las particularidades del mercado mexicano es la importancia del yogurt bebible.
Mientras en otros países predominan las presentaciones que se comen con cuchara, en México las botellas individuales han ganado terreno por una razón cotidiana: la falta de tiempo.
"El mexicano arranca su vida muy temprano, se está moviendo todo el tiempo y pasa muchas horas en trayectos", señala Paredes Margain.
Las jornadas laborales, el tráfico y las comidas fuera de casa impulsaron los productos fáciles de transportar y consumir. Por eso, los formatos bebibles y las porciones individuales se han convertido en dos de las vertientes con mayor dinamismo dentro de la categoría.

yogures
Esta preferencia es especialmente visible en México. La directiva explica que, en otros mercados, los productos cucharables mantienen una posición más fuerte, mientras el consumidor mexicano se inclina por soluciones que pueda llevar consigo.
La competencia, además, ya no ocurre únicamente entre marcas de yogurt. Los bebibles disputan espacio con licuados, barras, jugos y bebidas con proteína que prometen resolver rápidamente una colación.
La proteína eleva el valor del mercado
El segundo motor de transformación es el yogurt griego.
El interés por consumir más proteína se ha extendido hacia bebidas, botanas, suplementos y productos lácteos. En el yogurt, esta tendencia se refleja en presentaciones con mayor contenido proteico, opciones deslactosadas, sin azúcar y sin sellos de advertencia.
Para las empresas, esta especialización permite elevar el valor de la categoría. El consumidor puede no comprar más yogurt en volumen, pero sí elegir productos individuales, con beneficios específicos y un precio superior.

Yogurt
Grupo Lala relanzó su plataforma de yogurt griego con presentaciones bebibles y cucharables, distintos sabores y tamaños, además de alternativas sin azúcar. Paredes Margain considera que esta subcategoría todavía tiene un amplio margen de desarrollo en México.
En mercados más maduros, la oferta griega abarca desde productos ligeros y enfocados en nutrición hasta variedades indulgentes, cremosas y pensadas como postre. La oportunidad en México está en ampliar esa diversidad y atraer a consumidores interesados en saciedad, recuperación muscular o alimentación práctica.La salud digestiva vuelve al centro
La microbiota y la salud digestiva constituyen el tercer eje de crecimiento.
Las marcas buscan recuperar el origen fermentado del producto y posicionarlo como algo más que un alimento que combina bien con fruta. Grupo Lala, por ejemplo, ha centrado parte de su comunicación en explicar la presencia de lactobacilos y definir al yogurt como un “alimento vivo”.
El interés responde a un cambio en las decisiones de compra. Los consumidores buscan alimentos que, además de satisfacer el hambre, ofrezcan proteína, practicidad o algún beneficio relacionado con el bienestar.
No obstante, las características varían entre productos. No todos tienen la misma cantidad de proteína, azúcar, cultivos o ingredientes, por lo que la etiqueta sigue siendo indispensable para distinguir entre una alternativa y otra.
México todavía consume poco yogurt
La industria también observa una oportunidad en el consumo por habitante.
Según las estimaciones compartidas por Paredes Margain, en México se consumen alrededor de seis kilos de yogurt por persona al año. En algunos países europeos, la cifra puede acercarse a 30 kilos.
La diferencia muestra que el producto está presente en los refrigeradores mexicanos, pero todavía no forma parte de la dieta diaria con la misma frecuencia que en otros mercados.
Para cerrar esa brecha, las compañías necesitan llevarlo fuera del desayuno. De ahí la multiplicación de botellas para el camino, presentaciones individuales, variedades griegas, productos para niños, opciones sin azúcar y alternativas con proteína.

Licuados con o sin leche
Entre tanta innovación, un sabor permanece sin cambios: la fresa. Paredes Margain asegura que continúa siendo la variedad indispensable para el consumidor mexicano, seguida por frutos rojos, mango, durazno y manzana.
El yogurt mantiene así una base conocida, pero cambia la forma en que se presenta y se consume. Ya no quiere ocupar solamente un espacio junto al cereal y la fruta: busca convertirse en bebida, colación, fuente de proteína e ingrediente para distintos momentos del día.



