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Comer como Haaland: ¿Qué tan conveniente es copiar la dieta mundialista del goleador noruego?

La alimentación de Erling Haaland llama la atención durante el Mundial por su alto consumo de proteína, hígado y corazón. Pero una dieta diseñada para un atleta de élite no siempre funciona fuera del alto rendimiento.
Erling Haaland volvió a poner su cuerpo en el centro de la conversación. Durante el Mundial 2026, el delantero noruego marcó dos goles ante Brasil y llevó a Noruega a cuartos de final, un resultado que reforzó la imagen de un futbolista construido para la potencia, el choque y la definición. Con sus goles, también regresó una pregunta que lo persigue desde hace años: qué come un jugador capaz de sostener ese nivel físico.
La respuesta se volvió parte de su personaje público: proteína, carnes, hígado, corazón, huevos, leche, miel y alimentos poco procesados. En distintos perfiles sobre su rutina se habla de una dieta cercana a las 6,000 calorías diarias, una cifra que solo se entiende dentro de una vida organizada alrededor del entrenamiento, la recuperación, los viajes, los partidos y una masa muscular muy por encima del promedio.
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La pregunta, entonces, no es si la dieta de Haaland funciona para Haaland. La pregunta útil es otra: qué tan conveniente es copiarla sin ser Haaland. La proteína dejó de ser nutriente y se volvió aspiración
La proteína ocupa un lugar privilegiado en la conversación alimentaria actual. Está en licuados, barras, yogures, cereales, snacks y menús que prometen fuerza, disciplina y control corporal. En el deporte profesional, su función es concreta: ayuda a reparar tejido muscular, sostiene la adaptación al entrenamiento y participa en la recuperación después del esfuerzo.

Haaland
Pero más proteína no significa automáticamente mejor alimentación. La International Society of Sports Nutrition señala que, para personas físicamente activas, una ingesta de 1.4 a 2.0 gramos de proteína por kilo de peso corporal al día puede ser suficiente para favorecer adaptaciones al entrenamiento; también ubica muchas tomas por comida entre 20 y 40 gramos, dependiendo de la edad, el tipo de ejercicio y el objetivo físico.
Ahí aparece la primera diferencia. Haaland no come proteína para seguir una tendencia. La come para responder a una exigencia: entrenar, competir, recuperarse y volver a jugar. En una persona con actividad moderada o vida sedentaria, copiar el volumen de proteína o calorías de un atleta puede terminar en exceso energético, digestiones pesadas o una dieta demasiado cargada hacia un solo grupo de alimentos.
Hígado y corazón: la casquería que el futbol volvió viral
Uno de los puntos que más atención ha generado en la dieta de Haaland es el consumo de vísceras, especialmente hígado y corazón. En el documental Haaland: The Big Decision, el futbolista mostró piezas de hígado y corazón de res y defendió la idea de comer alimentos locales y de calidad. Desde entonces, esos cortes han sido presentados como parte de su rutina de alto rendimiento.
La paradoja es interesante: lo que en redes aparece como rareza de atleta, en muchas cocinas tradicionales nunca fue extraño. El hígado, el corazón, la lengua, los riñones o la pancita forman parte de una cocina de aprovechamiento que entendía al animal completo, no solo sus cortes más fáciles de vender.
Nutricionalmente, las vísceras tienen argumentos. Cleveland Clinic señala que los órganos pueden aportar proteína, hierro, vitaminas del grupo B y otros micronutrientes. El hígado, en particular, concentra vitamina A, hierro y B12; por eso también exige moderación.
El punto no es convertir al hígado en villano ni en milagro. Es un alimento denso, potente y culturalmente valioso, pero no necesita comerse todos los días ni en grandes cantidades. Harvard Health advierte que comer mucho hígado puede elevar el riesgo de exceso de vitamina A, mientras que Mayo Clinic recomienda evitar vísceras como hígado, riñón o mollejas en personas con gota, por su alto contenido de purinas.
Comer como atleta no es comer como influencer
La dieta de Haaland se volvió viral porque reúne elementos muy atractivos para el algoritmo: 6,000 calorías, carne, vísceras, leche, miel, disciplina y un cuerpo que parece confirmar el método. Pero el rendimiento no se explica por un solo alimento.
En su rutina también aparecen sueño, fisioterapia, baños de hielo, exposición a la luz, recuperación muscular y seguimiento profesional. Es decir, su alimentación forma parte de un sistema. Copiar solo el plato —carne, huevos, hígado, corazón, proteína— sin copiar el contexto —entrenamiento, descanso, gasto energético y supervisión— es quedarse con la parte más visible y menos útil.
Una persona puede comprar los mismos ingredientes, pero eso no la convierte en atleta de élite. La diferencia está en para qué come, no solo en qué come. La leche cruda: el punto que no conviene romantizar

Proteína
Algunas notas sobre la dieta de Haaland también mencionan leche cruda o no pasteurizada. Aunque se ha vuelto popular en ciertos círculos de bienestar, la leche cruda puede contener microorganismos capaces de provocar enfermedades transmitidas por alimentos.
Los CDC advierten que consumir leche sin pasteurizar puede exponer a bacterias como Campylobacter, E. coli, Listeria, Brucella y Salmonella; la FDA también señala que puede representar riesgos graves, especialmente para niños, adultos mayores, personas embarazadas y personas con sistemas inmunes debilitados.
Esa es una de las partes menos convenientes de copiar. Que un atleta consuma cierto producto dentro de su rutina no lo convierte en una recomendación general. Entonces, ¿conviene comer como Haaland?
Conviene aprender algunas cosas de su dieta, no imitarla completa. Tiene sentido rescatar la idea de comer suficiente proteína si se entrena, priorizar alimentos menos procesados, tomar en serio la recuperación y entender que la alimentación influye en el rendimiento.
También vale la pena mirar a las vísceras sin prejuicio. El hígado y el corazón pueden tener lugar en la mesa, siempre con moderación, buena procedencia y dentro de una dieta variada. No son alimentos nuevos ni inventos del alto rendimiento; son ingredientes con historia, sabor y valor nutricional.
Lo que no conviene es copiar las cantidades, las calorías, la frecuencia de consumo de vísceras o prácticas de riesgo como la leche cruda. Tampoco conviene leer el cuerpo de Haaland como una promesa replicable. Su dieta responde a un oficio: correr, chocar, saltar, entrenar, recuperarse y volver a competir.



