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La portabilidad en el Seguro de Gastos Médicos es una falacia

Joan Lanzagorta | Patrimonio
Hace poco leí un artículo sobre la portabilidad del seguro de gastos médicos mayores que me dejó muy preocupado por la manera como se siguen manejando los conceptos en México.
Desde que tengo memoria, la gente confunde dos conceptos importantes, que son radicalmente distintos: reconocimiento de antigüedad, con cobertura de preexistencias.
La gente cree que si la nueva aseguradora le reconoce su antigüedad, eso significa que va a cubrir padecimientos que ya tiene, o que pueden ser agravados por otros que ya tuvo, lo cual es incorrecto.
¿Para qué sirve el reconocimiento de antigüedad?
Contrario a lo que mucha gente piensa, cuando inicia la cobertura de un seguro de gastos médicos mayores, no todos los padecimientos están cubiertos desde el principio. Muchos se cubren solo después de un tiempo, llamado “periodo de espera”.
Por ejemplo, en una aseguradora grande, las enfermedades en vías urinarias se cubren después de 12 meses. Cualquier hernia requiere 24 meses de espera.
El reconocimiento de antigüedad sirve, única y exclusivamente, para eliminar o reducir algunos de estos periodos de espera. No todos. Un ejemplo claro es el apoyo por maternidad o las complicaciones de un embarazo, que suelen cubrirse solo después de 10 meses de espera. Aun con reconocimiento de antigüedad, este periodo de espera no se elimina.
La razón es muy sencilla. La aseguradora no te puede cubrir temas relacionados con el embarazo, si contratas el seguro estando embarazada. El periodo de espera de 10 meses es para evitar eso: el periodo normal de gestación es de 9 meses y se dan un mes más de seguridad.
Por cierto, también hay seguros de gastos médicos que no cubren ningún padecimiento que aparezca durante los primeros 30 días. No te pueden cubrir si ya estás enfermo desde antes. Recuerda que las aseguradoras cubren riesgos, no certezas.
Esto me lleva al tema de las preexistencias, que NO se cubren aun cuando te reconozcan antigüedad. Son una exclusión básica de cualquier póliza de seguro.
¿Por qué? Por lo que ya mencioné: la idea es cubrir enfermedades que surjan después de ser su asegurado. No algo que ya tienes.
A pesar de ello, sí existe la posibilidad de cubrir preexistencias declaradas, aunque en la práctica es muy difícil. Aun si aceptan cubrir alguna, seguramente será con un límite bajo y una extraprima.
Cuando llenas tu solicitud, debes contestar el cuestionario médico de la aseguradora lo mejor que puedas y lo más apegado a la realidad. Algunas te pueden incluso pedir la realización de exámenes médicos durante el proceso de suscripción, dependiendo de ciertos parámetros de riesgo.
En ese sentido, si tienes o tuviste alguna enfermedad o algún diagnóstico, debes declararlo en la solicitud y también en el historial médico que te realicen, si te hacen algún examen.
Es muy importante enfatizar que debes contestar el cuestionario y todas las preguntas médicas con absoluta verdad. Si omites algo, eso puede ser considerado falsedad de declaración, lo que da derecho a la aseguradora a la rescisión del contrato, de manera unilateral y sin que te tengan que devolver las primas que pagaste.
¿Por qué? Porque el seguro es un contrato de buena fe y eso se da de ambos lados.
Todo esto significa que, en la práctica, si adquieres una enfermedad o algún padecimiento grave o crónico, no te puedes cambiar de aseguradora.
Es más: incluso dentro de la misma aseguradora, tampoco te podrás cambiar fácilmente a un plan más amplio o con un deducible menor. Nada que implique que la aseguradora tenga que asumir una carga financiera mayor.
A lo que sí tienes derecho es a que te renueven el seguro que tienes, sin ninguna restricción y sin ningún recargo adicional por tu condición. Porque la enfermedad surgió cuando estabas cubierto: esa cobertura se respeta.
Pero la portabilidad, como tal, no existe. Ninguna aseguradora va a aceptar cubrir a una persona enferma, aunque haya estado asegurado antes en otra compañía. Porque sería aceptar una pérdida segura. No tendría ningún sentido.
Aunque no lo creas, el ramo de gastos médicos por lo general opera al límite de su rentabilidad técnica. Eso significa que después de pagar siniestros, comisiones y gastos, las aseguradoras realmente no ganan dinero de esa operación. Muchas veces incluso pierden un poco.
¿Sabes qué compensa esa pérdida? El producto financiero. Las aseguradoras invierten las primas y obtienen rendimientos. Dado que el ramo de gastos médicos genera un volumen de prima elevado, ese producto financiero es atractivo y puede compensar pérdidas operativas, hasta cierto margen.
La verdadera portabilidad en el seguro de gastos médicos, al menos hoy, es una falacia. Por eso es muy importante elegir cuidadosamente, desde el principio, el mejor producto para ti.

