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Bistronomie

Lectura3:00 min

Comer en el cine ya es como salir a cenar, hasta 750 pesos por persona

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La dulcería dejó de ser complemento y se convirtió en carta gastronómica completa; mientras la asistencia a salas en México cayó 7 % en 2025, el gasto en alimentos puede superar el costo del boleto.

Diego López

Ir al cine en México ya no es únicamente sentarse frente a una pantalla. La experiencia evolucionó hacia un modelo que combina entretenimiento y consumo gastronómico de forma cada vez más sofisticada. Hoy, además de palomitas, el espectador puede ordenar hamburguesas de doble carne por 300 pesos, versiones con chicharrón de Carnes Ramos por 280 pesos, combinaciones con tocino y cebolla por 290 pesos, sándwiches de sirloin marinado con guacamole por 220 pesos o bowls de pollo con arándanos y queso de cabra por 170 pesos. La visita se asemeja más a una cena casual que a un simple antojo de función.

En complejos de Cinemex y Cinépolis, el menú incluye pizzas de pepperoni o tocino entre 220 y 230 pesos, versiones al pastor, sushi —makis por 155 pesos y nigiris por 195 pesos—, yakimeshi por 126 pesos, ensaladas César o de mango con aguacate entre 180 y 190 pesos, papas trufadas por 141 pesos y chicken tenders por 214 pesos. Los nachos al pastor alcanzan 199 pesos y los combos de pizza pueden ir de 240 hasta 495 pesos cuando incluyen refrescos grandes y complementos.

Los postres también subieron el perfil gastronómico: cookie skillet sundae por 230 pesos, helados con toppings por 180 pesos y crepas dulces. A ello se suman cafés americanos por 83 pesos y lattes por 98 pesos, ampliando la oferta hacia una experiencia de sobremesa más cercana a una cafetería que a una dulcería tradicional. 

La comida ya pesa más que el boleto

El gasto en alimentos puede oscilar entre 280 pesos por persona en su versión básica y hasta 450 o 500 pesos si se elige plato fuerte, acompañamiento y bebida. Y eso es sin considerar la entrada.

El boleto en salas tradicionales ronda entre 90 y 120 pesos; sin embargo, en formatos premium o VIP puede alcanzar hasta 320 pesos por persona. Al sumar alimentos y entrada premium, la experiencia completa puede ubicarse entre 600 y 750 pesos por asistente. Para una pareja, la cifra puede superar 1,200 pesos en una sola función nocturna.

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Comida en el cineCortesía

La lógica de negocio es clara: en la industria cinematográfica, el margen se concentra en alimentos y bebidas. La sofisticación del menú eleva el ticket promedio por visitante y compensa una menor afluencia. 

Menos asistentes, mayor gasto promedio

Durante 2025 se vendieron aproximadamente 203 millones de boletos en México, una caída cercana a 7 % frente a 2024 y todavía más de 40 % por debajo de los niveles registrados en 2019, antes de la pandemia. En promedio, cada mexicano acudió al cine apenas 1.5 veces en el año.

El consumidor es más selectivo, prioriza grandes estrenos y compara el costo frente al streaming y otras alternativas de ocio. En ese contexto, la estrategia de las cadenas apunta a fortalecer la experiencia integral: butaca reclinable, servicio en sala y una carta que compite con restaurantes casuales. 

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Comida en el cineFreepik

De la dulcería al food court

Lo que antes era un combo de palomitas y refresco por menos de 200 pesos hoy convive con hamburguesas gourmet, sushi, pizzas individuales y cafés de especialidad. El cine dejó de vender únicamente películas; ahora vende experiencias completas.

La pregunta es si esta transformación fortalece el modelo o eleva una barrera económica adicional en un momento en que la asistencia aún no recupera su nivel previo a la pandemia. Porque hoy, para muchos hogares, ir al cine puede costar lo mismo que una cena fuera.

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