La directora general del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), María Elena Álvarez-Buylla Roces, sostuvo el pasado miércoles 9 de junio una reunión virtual con más de 1,000 jóvenes investigadores adscritos al Programa Cátedras Conacyt, quienes continuamente han mostrado su preocupación por despidos injustos y lineamientos que los ponían en situaciones contradictorias.

En este acercamiento, la funcionaria reconoció que los jóvenes catedráticos son una comunidad “valiosa y llena de talento que merece tener mejores condiciones laborales y que, al mismo tiempo, México necesita de ellos”. Agregó que uno de los objetivos fundamentales de la nueva normativa es que sea más humana y sensible ante las excepciones e incidencias personales que puedan surgir a lo largo de su desempeño en el programa, las cuales no fueron previstas en los lineamientos aún vigentes.

También señaló que el programa nació con el objetivo de ofrecer oportunidades de empleo y desarrollo para las nuevas generaciones de doctores. Sin embargo, ha habido contradicciones y no se crearon nuevas plazas que permitieran su inserción laboral. Por ello señaló que se buscará la libertad de elegir los proyectos más afines a sus intereses de investigación, así como las instituciones a las que estén adscritos, además se buscará garantizar la estabilidad en el empleo y evaluaciones hechas por el Conacyt y no por los responsables del proyecto en las instituciones receptoras.

La comunidad se ha manifestado al respecto, por ejemplo, el grupo Catedráticas Conacyt por la reinstalación celebró que a partir de ahora, se debe “poner al centro a las y los jóvenes investigadores del programa y quitar absolutamente todas las contradicciones”. Esto, aseguran, podría favorecer a este grupo que desde 2019 ha solicitado se reconsidere su situación, sin éxito.

Señalaron además que “estas buenas intenciones deben ir acompañadas de acciones que garanticen a los compañeros activos sus derechos, así como la reparación del daño que provocaron la falta de claridad de los lineamientos anteriores”. Preocupa por otro lado que “casi la mitad de los convenios de cátedras tuvieron que darse de baja”, incluso fueron llamadas “las estadísticas del fracaso”, por eso se manifestaron por un diálogo que resulte fructífero para ambas partes.

Se requiere claridad y documentos que lo sustenten

Por su parte, el Sindicato Independiente de Trabajadoras y Trabajadores de Investigación de Cátedras Conacyt (Siintracátedras) también celebró la apertura para reiniciar la revisión de las condiciones actuales, sin embargo preocupa que en la última reunión con el personal de Cátedras, que fue citada por la directora en 2019, se presentaran propuestas similares sin que hasta el momento se hayan concretado. Por este motivo consideraron necesario que las autoridades proporcionen con prontitud a este sindicato la documentación que sustenta las propuestas presentadas para poder examinarlas con precisión, acordarlas en conjunto y, en su caso, incorporarlas a un Contrato Colectivo.

Agregaron que desde su perspectiva, las propuestas no se dirigen a mejorar las condiciones estructurales negativas de la relación laboral pues el enfoque centrado en las personas, los contratos a tiempo indefinido y que las plazas no estén sujetas a disponibilidad presupuestal, no es nuevo, mientras que las condiciones que afectan la labor científica y vulneran los derechos laborales de manera sistemática, como las evaluaciones punitivas, las modificaciones a las condiciones laborales de tipo discrecional y los despidos injustificados no son cabalmente resueltas. Por último, el Siintracátedras afirma que la negociación de un Contrato Colectivo de Trabajo es la única vía legal y legítima para establecer condiciones laborales justas a largo plazo.

Los nuevos lineamientos deberán ser aprobados primero por la Junta de Gobierno del Conacyt.

nelly.toche@eleconomista.mx