De acuerdo con datos del Hospital General de México, la incontinencia fecal es un padecimiento que afecta a hombres y mujeres a partir de los 15 años y principalmente a adultos mayores de 65 años, destacando el sexo femenino.

Este problema de control intestinal está asociado a la pérdida parcial o total de la capacidad para controlar voluntariamente la expulsión de gases y materia fecal. Invalida física y socialmente a quien lo padece, disminuyendo notablemente su calidad de vida, sin embargo, “no tendríamos que esperar a tener un penoso accidente para atenderlo “, asegura el doctor Carlos Cosme Reyes, especialista en cirugía general laparoscópica, de colon y recto.

“Se dice que la incidencia de la incontinencia va de un 4 a 18% (de la población)”, dice el doctor Cosme, pero este padecimiento parece estar subdiagnosticado, pues muchos pacientes se atienden hasta que la incontinencia es entre moderada y severa, y hay quienes identifican la situación no como una enfermedad o un problema, “se acostumbran a vivir con cierta incontinencia y sólo cambian sus hábitos”. Entonces cuando el paciente se ve realmente con una deficiencia en su calidad de vida de manera importante es cuando se acerca con el médico.

El doctor asegura que entre más temprano se atienda el problema, las soluciones son más sencillas: En el sector salud se pueden abordar de manera más sencilla los casos en etapas tempranas, conforme avance el problema, habrá que acudir con un especialista, en este caso un cirujano colorrectal “somos precisamente los que estamos entrenados en esta región anatómica y que conocemos bien de este problema”.

Dijo que lo importante cuando uno tiene este problema es que acuda con el especialista, pues hay alternativas muy específicas para cada caso. “Cuando diagnosticamos el problema este va en función a su grado de incontinencia. Existe incontinencia leve, que es cuando se escapan los gases; moderada, que incluye gases y materia fecal líquida; y severa, donde hay materia fecal sólida”.

Las causas son variadas: Diarrea, estreñimiento, daño o debilidad muscular, daño a los nervios, pérdida de elasticidad en el recto, parto vaginal, hemorroides, entre otras. “Hay veces que con sólo la exploración se da el diagnóstico, otras que requieren de algún tipo de estudio”.

Al hablar de tratamiento, el doctor explicó que en muchos casos es más sencillo de lo que uno se imagina, para leves y moderados, comienza con modificación del estilo de vida, como ajustes alimenticios donde se sugieren opciones de consumo de fibra, verdura y líquidos; en algunos pacientes habrá que incluir medicamento antidiarreico para disminuir las fugas y a la par medir la causa para enfocar el tratamiento.

Cuando el tratamiento médico no funciona de manera completa se pasa a otro tipo de tratamientos que no son tan invasivos como la cirugía, pero son procedimientos con muy buenos resultados y de manera ambulatoria. Los principales son los inyectables, “la sustancia se aplica entre los músculos con la finalidad de aumentar el tono del esfínter”. Otra opción es la aplicación de radiofrecuencia o procedimiento de SECCA, que consiste en que la radiofrecuencia sea aplicada en el esfínter para causar algunas zonas de cicatrización con lo que aumenta finalmente el tono del esfínter. “La ventaja de estos dos tratamientos es que el beneficio es de manera rápida y no son procedimientos que causen dolor. Esta es una buena opción para algunos tipos de incontinencia”. Según Mederi Therapeutics, en este grupo de pacientes, los estudios han demostrado que hasta un 84% de los pacientes experimentan una mejora significativa.

También existe la neuromodulación sacra, es tecnología que funciona como una especie de marcapaso que se utiliza para regular el tono del esfínter. El primer caso en México tratado de esta manera fue en el hospital ABC, institución donde el doctor Cosme Reyes colabora.

Lo más complejo, ya sería hablar de reparaciones del musculo (plastia de esfínter), a través de una cirugía, pero hay que explorar primero un tratamiento, dice el médico.

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