Hasta hace unos 20 años la información sobre la zona de Tulum estaba vacía, no había datos paleontológicos o prehistóricos, ahora está lleno de historias gracias a las exploraciones en cenotes y cuevas sumergidas de Quintana Roo, realizadas por paleontólogos subacuáticos, una forma de investigación que aún en nuestros días es escasa pero que en esta zona ha arrojado una gran cantidad de información sobre los primeros pobladores de la península de Yucatán.

“El buceo es como una línea de vida hacia el pasado (...) hasta hoy el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha registrado más de 35 sitios, es como el acta de nacimiento de un sitio para su futura protección y ha permitido dar identidad a la zona”, asegura la arqueóloga Carmen Rojas Sandoval, quien ha estado al frente en diversas exploraciones del lugar.

Durante la conferencia “Los primeros pobladores de Tulum”, organizada por El Colegio Nacional, dentro del ciclo La arqueología hoy, coordinado por el doctor Leonardo López Luján, la investigadora Carmen Rojas compartió que para generar los hallazgos de los primeros pobladores de Tulum se requirió de exploraciones apoyadas por una serie de institutos, museos y universidades, además de distintas configuraciones de buceo que permiten navegar por complejos laberintos.

En conjunto lo que se ha logrado es el entendimiento de los personajes que habitaron antes de los mayas entre 13,700 y 8,000 años.

“Hoy sabemos que los primeros pobladores humanos cuidaban de los suyos, se internaban en las cuevas arriesgándose para dejar los cuerpos de sus familiares, llegaban hasta los 40-50 años de vida, pues las condiciones eran muy amenazantes, por depredadores gigantes como el león americano, el tigre dientes de sable o el oso cara corta; además de las condiciones de salud precarias con alto riesgo de infecciones, fracturas, enfermedades bucales, muertes por parto, accidentes propios de la vida nómada y el ingreso a las cuevas”.

También se sabe que los primeros pobladores de Quintana Roo se enfrentaron a retos propios del calentamiento global, por ejemplo, la Isla de Cozumel era mucho más grande, ahora gran parte de ella está sumergida.

Todo este conocimiento se ha dado gracias al descubrimiento de restos óseos de la megafauna americana y de los primeros pobladores de América, en este espacio de más de 500 kilómetros se ha logrado recuperar y datar los restos de 10 esqueletos humanos con una antigüedad que va de los 8,000 a los 13,000 años antes de nuestra era. Ellos han sido la guía principal para el entendimiento de la zona.

La investigadora, dictaminadora externa del Consejo de Arqueología del INAH, hizo un recorrido a través de estos restos óseos cargados de información importante, por ejemplo, el más antiguo de ellos, conocido como la Mujer de Naharon, se preservó casi intacto bajo el agua, data de 13,721 años de antigüedad, se trató de una mujer de entre 20 y 30 años, de un 1.40 de estatura y 52 kilos de peso, con la tecnología 3D se pudo además reconstruir su aspecto físico y los detalles de su rostro.

Uno de los esqueletos más famosos encontrados en las cuevas inundadas de Quintana Roo que ha sorprendido a la comunidad académica es el de la conocida Mujer de las Palmas, localizada en 2002 y reconstruida en 2009 en el taller Atelier Daynés, de Francia. Según los estudios de antropología forense, los restos corresponden a una mujer robusta, que vivió hace aproximadamente 12,000 años, de 1.52 de estatura y 58 kilos, de entre 44 y 50 años al momento de morir.

Otro individuo que fue conocido en todo el mundo fue el denominado El Joven de Chan Hol, recolectado de un cenote en 2010, cuyos restos óseos recuperados en 60% corresponden a un joven de sexo masculino que vivió hace 11,144 años.

Los primeros pobladores de América exploraron las cuevas y cenotes de la zona utilizando antorchas y fogatas para orientarse, y de igual manera la arqueóloga ha logrado descubrir restos de esta actividad humana. “No habitaban las cuevas, pero acudían a ellas en busca de agua y para depositar a sus muertos”, afirmó Rojas.

Con estas exploraciones también se ha logrado demostrar que hace 14 mil años la actual zona de Tulum era un mosaico de bosques abiertos, rodeado de pastizales con variantes de vegetación selvática. La especialista concluyó que, gracias a toda esta investigación se ha logrado integrar una visión más comprensiva y profunda de la vida humana y animal en la región, miles de años antes de la aparición de la civilización maya.