Al conmemorarse el sábado el Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo, el secretario general de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-Moon, llamó al mundo a conducirse con tolerancia y comprensión mutua. El Secretario General de la ONU anunció que para la celebración de este año esta organización, numerosas comunidades y hasta grandes empresas pondrán en marcha la campaña Hacer un gesto, a favor de la diversidad y la inclusión.

También incluye un llamado a los sectores de la población, incluyendo jóvenes, políticos, líderes religiosos, periodistas, empresarios y otros líderes de opinión, a proclamar que la riqueza espiritual, social y económica dependen de la diversidad cultural.

Comprender el valor de la diversidad cultural como herramienta para mejorar la vida común depende en buena medida de los pasos que a diario se den con las familias y amigos para profundizar vínculos con base en valores universales como la paz y solidaridad, puntualizó.

Aunque Ban Ki-Moon reconoció la precariedad de la armonía mundial, recordó que la creciente actividad económica y la continua mejora de las comunicaciones son indicadores de la creciente vinculación entre los distintos sectores de la humanidad.

No obstante, igualmente persisten barreras, desconfianza y animosidad entre pueblos y culturas, y temores reales o imaginarios de que se pierdan costumbres, idiomas o identidades muy apreciadas, expuso.

Por eso, Ban Ki-Moon enfatizó en su mensaje que sólo el reconocimiento y la celebración de la diversidad ayudarán a que la paz y la solidaridad reinen en nuestro mundo.

En México, un panorama poco halagüeño

Los expertos en el tema de los derechos culturales coinciden que México, a pesar de su riqueza en la materia, tiene un considerable atraso en el tema. En particular, asegura Bolfy Cottom en el libro Los derechos culturales en el marco de los derechos humanos en México (Porrúa, 2011) que se presentó la semana pasada, porque lo que está garantizado en el Artículo 4 de la Constitución no son los derechos culturales sino el derecho al acceso a la cultura . Lourdes Arizpe, en su libro Los retos culturales de México (Porrúa, 2004) asegura: México es un país de alta densidad cultural [...] Su territorio albergó una diversidad de altas culturas mesoamericanas que se han seguido desarrollando y, a la vez, llegaron a estas tierras castellanos, andaluces, gallegos, bantúes y chinos y, más tarde, franceses, estadounidenses, brasileños, chilenos y argentinos, entre muchos otros.

Una herencia cultural tan profunda y diversa no puede dejarse empequeñecer y trivializar para convertirse en simple compra y venta de imágenes y objetos culturales .

Cottom es aun más enfático, pues asegura que la idea del derecho al acceso a la cultura es errónea e incluso puede resultar racista e integracionista [...] pues parte de un falso supuesto de que la gente es inculta y el Estado debe darles el derecho a ser cultos, lo que significa erigir al Estado en un ente omnipotente, por encima de la condición humana .

En la presentación del libro de Cottom, Netzaí Sandoval Ballesteros, consejera jurídica del Gobierno del Distrito Federal, aseguró que lo que nos dice Cottom en su libro es, en principio, que deberíamos haber superado ya esa visión de que la cultura es una sola.

No, hay muchas culturas, todos los pueblos tienen una y todas esas culturas y todos esos pueblos son valiosos en sí mismos; por lo tanto, el Estado no puede otorgarnos ese acceso a una cultura ideal, homogénea, a la que todos deberíamos tener derecho, sino que debe garantizar nuestro derecho como individuos, pero sobre todo como colectividades, a generar nuestra cultura, a preservar nuestros idiomas y tradiciones .