Imagen TV, Televisa y TV Azteca tienen en su programación de las 9 de la noche tres narcoseries: El capo, La Reina del Sur y Rosario Tijeras, programas que los Senadores quieren sacar del aire o, por lo menos, que se transmitan en otro horario.

La Secretaría de Gobernación, así como el Instituto Federal de Telecomunicaciones, no deben ser omisos ante las estaciones de televisión comercial que violentan la norma vigente y sobre todo promuevan la apología de la violencia y hagan ver al narcotráfico y sus actividades como un modelo de vida aspiracional .

El senador Zoé Robledo y la diputada Lía Limón, presidentes de las Comisiones de Radio, Televisión y Cinematografía del Congreso de la Unión, aseguraron mediante una carta que las llamadas narcoseries transmitidas a través de las frecuencias del espectro radioeléctrico concesionadas por el Estado mexicano son una franca violación a lo dispuesto por la ley .

Cabe mencionar que la petición no es nueva, varios sectores ya se han pronunciado por esto, como lo hizo la asociación civil A Favor de lo Mejor, que en septiembre exigió a la Secretaría de Gobernación (Segob) y al Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) apegarse a la normatividad vigente e impedir a las cadenas de televisión abierta la transmisión de narcoseries en horarios ilegales.

Según la asociación, la penetración de la televisión es de 81% en la población y la programación influye en conductas y aspiraciones de millones de mexicanos: Se están preparando para replicar el modelo aplicado en Colombia y Estados Unidos, de transmitir narcoseries en horarios no permitidos por la normatividad .

En los próximos días, dichas comisiones de radio y televisión de ambas cámaras convocarán a los funcionarios de la Segob y el IFT para que expliquen ante el Congreso de la Unión el uso que concesionarios privados dan a las frecuencias del espectro radioeléctrico propiedad de la nación y a la vez cumplen y la Constitución y las leyes mexicanas.

Para los senadores, lo importante no es prohibirlas, sino que se defina el horario ideal y la clasificación adecuada para las llamadas narcoseries.

El problema es la corrupción

El productor Epigmenio Ibarra, responsable del El Señor de los Cielos, la serie más exitosa sobre el narcotráfico en México, ha defendido su trabajo.

Nos estamos enfrentando a una campaña brutal, pero el problema del narcotráfico es la corrupción; sobre todo, la corrupción del gobierno. Ése es el centro, no las series que hablan del narco y que cuentan la corrupción, eso es echarle la culpa al mensajero , manifestó.

El Señor de los Cielos es actualmente una de las más exitosas, tanto que Blim, la plataforma OTT de Televisa, le arrebató a Netflix todas las temporadas para atraer suscriptores.

El investigador Raúl Trejo Delarbre aseguró que en realidad no las quieren quitar, sino que la Segob las clasifique en horarios para adultos .

Por su parte, el actor Plutarco Haza, quien aparece en la serie El capo, que se estrena en Imagen TV, explicó que las llamadas narcoseries son programas de ficción y presentan una realidad exagerada.

Analiza cómo sucede el negocio del narco y cómo esta coludido con las autoridades, el gobierno y los militares y es como un espejo de lo que sucede .

Mientras que Benjamín Salinas, director de TV Azteca, explicó que Rosario Tijeras es una muestra de lo que será la televisora.

Siempre hemos sido polémicos, pero ahora romperemos paradigmas . Rosario Tijeras cuenta la historia de una muchacha de escasos recursos que se convierte en una poderosa narcotraficante y es uno de los programas estelares de la televisora.

Por su parte, el actor Alejandro de Marino, quien participa en una serie sobre la vida de Blue Demon, escribió: Para darle un cambio de rumbo y unir a la familia. Adiós a las narcoseries .

La moda de las narcoseries se convirtió en la gallina de los huevos de oro para las televisoras y tendrá su punto más alto con el próximo estreno de El Chema, que recrea la fuga del Chapo Guzmán y que se estrenará próximamente en Telemundo.

Comunicadores contra?la censura

Con respecto a la iniciativa, diversos comunicadores confluyen en la idea de que la solución a un problema mediático nunca es a través de la prohibición; sin embargo, están consientes de que existen ciertas responsabilidades.

Juana Inés Dehesa, escritora y jefa de información de Primer Movimiento de Radio UNAM, comentó a El Economista: Uno siempre quiere decir: ‘Arriba la libertad de expresión’, pero claro que lo que decimos influye. Si no pensáramos que influye, no estaríamos haciendo lo que estamos haciendo. Influye tanto en lo positivo como en lo negativo. Lo que callamos las mujeres es peor en términos de contenido, modelos y mensajes, por ejemplo. Pero no se debe prohibir ningún contenido, se debe trabajar para que adquieran otro sentido, lo contextualizas.

No se puede dejar a los niños ni a nadie solos y no se soluciona prohibiendo contenidos. Se debe hacer un análisis desde las políticas públicas del fenómeno: Vivimos en una sociedad de jóvenes sin futuro y una sociedad que no sabe leer ni escribir, el caldo perfecto para el narcotráfico. Cuando un tema comienza a permear en las manifestaciones artísticas y culturales es porque está la sociedad ya está completamente empapada .

Por su parte, el humorista ?Pacasso argumenta que la censura de algo puede ser el inicio de una serie de prohibiciones sobre temas que puedan resultar incómodos para ciertos intereses políticos. Yo creo que de origen está mal, porque atentan directamente contra la libertad de expresión. Si en un momento dado quieren decir que el narcotráfico es un tema prohibido, puede pasar que al rato hablar de política o identidad sexual también se prohíba. Nos están amarrando las manos .

Pamela Cerdeira, titular del programa Todo Terreno de MVS Radio, cree que cualquier tipo de prohibición atenta contra la libertad de expresión, pero cree que ésta debe asumirse con una gran responsabilidad.

¿Afecta? Sí, no podemos decir que la culpa es la televisión, pero sí tenemos hoy una población de chavitos cuya única meta es conseguir ser su narcotraficante favorito, porque eso implica tener poder, dinero y mujeres. La solución no está en la prohibición sino en la responsabilidad, en la regulación de horarios, por ejemplo. Es responsabilidad de todos lo que vamos a contar y para qué lo vamos a contar , manifestar.

Por último, comentó lo siguiente: Somos tan morbosos que si hay un multihomicida nos ponemos a ver cómo vivía, si tenía novia, qué cereal comía, si tenía Facebook (...), pero no le dedicamos el mismo tiempo para la vida de los familiares de las víctimas que destruyó. Nos desensibilizamos del lado ‘maligno’ y enaltecemos los antivalores .

vicente.gutierrez@eleconomista.com.mx