Guadalajara, Jal. El actual proyecto de administración en el estado de Jalisco en materia de cultura es encabezado por la licenciada en Gestión Cultural por la Universidad de Guadalajara Giovana Jaspersen García, también con estudios en Restauración de Bienes Culturales por la Escuela de Conservación y Restauración de Occidente y quien fuera designada para el puesto después de un proceso de selección convocado por el actual gobernador de la entidad, Enrique Alfaro Ramírez.

Jaspersen volvió a su entidad natal para asumir la responsabilidad como secretaria de Cultura después de fungir como directora del Museo de Antropología Palacio Cantón, en Mérida, desde el 2013. El proyecto que encabeza, se ha dicho en varias ocasiones, responde a una prioridad del gobierno estatal: la cultura como eje primordial para la recuperación del tejido social.

En el marco del Festival Cultural de Mayo, El Economista conversó con la funcionaria sobre la edición 22 de dicho encuentro, acerca de los programas propuestos por su gestión y los retos que la administración enfrenta para permear con las artes y su descentralización en Jalisco que, de acuerdo con el reporte Índice de Paz México 2019, es la decimocuarta entidad más violenta del país, incluso por sobre entidades como Michoacán, Nuevo León y el Estado de México.

El Festival Cultural de Mayo ha dado prioridad a las artes escénicas, en especial al arte circense, y las ha sacado a la calle.

—¿A qué responde esta medida?

Una de las comunidades artísticas más sólidas que tenemos en Jalisco, que además ha sido un ejemplo para muchos otros grupos, es la comunidad circense, que ha trabajado muchísimo y ha alcanzado una calidad destacada en, relativamente, poco tiempo si los comparamos con otras disciplinas con más tradición en el estado. Además se han involucrado en proyectos culturales y sociales. Esto ha marcado mucho la agenda del Festival de Mayo, porque tenemos una comunidad que no sólo está cautiva en relación al consumo sino también a la formación.

El que en este festival podamos tener programas relacionados con la formación de nuestras comunidades artísticas fue algo que charlamos con nuestro director (Sergio Matos Uribe) desde que iniciara la administración: que no fuera un espectáculo sino que fuera una posibilidad de dejar semillas en nuestras comunidades y de que el talento que viniera al festival se reflejara en el futuro de nuestra agenda cultural y académica.

—¿Este programa responde, entonces, a la directriz de esta administración: el acercamiento a la gente, con la necesidad de romper la barrera de las artes encumbradas?

El gobernador ha dicho de manera reiterada que la cultura en Jalisco es estratégica y sustantiva, no es más accesoria ni separatista, aunque esto tampoco tiene que ver con la calidad. Erróneamente pensamos que las cosas, cuando son para todos, bajan su calidad, pero, en realidad, cuando las cosas son para todos es cuando son un lenguaje común.

El tipo de iniciativas que mezclan a la comunidad cultural y artística con la sociedad civil, en el tránsito, en el disfrute de nuestro patrimonio, es fundamental en el proceso de pacificación que está llevando Jalisco. No hay un solo modelo de pacificación a nivel mundial en el que la cultura no haya sido la herramienta de cambio, transformación y diálogo. Estamos tratando a través de este tipo de iniciativas, mucho más cercanas, de tejer una red. Comprendamos que a la cultura la habitamos todos, pero también la construimos todos.

—¿Esto responde a un ejercicio de descentralización?

Así es. Por dar un ejemplo, sólo en los tres meses de gobierno hicimos cosas en 43 municipios del estado, porque el gran reto del inicio de administración era no sólo decir “descentralizar” sino explicarnos cómo descentralizar la cultura en un estado como Jalisco donde todo se concentra tanto en la zona metropolitana de Guadalajara.

Hemos participado desde en la asamblea wixárika, en San Andrés Cohamiata, a 12 horas por tierra, hasta en actividades en La Huerta, que está en la costa sur de Jalisco y estuvo muy marcada por la violencia. Hemos llevado programas de cultura con enfoque de género a los municipios donde tenemos alerta de género. Hemos hecho circo social en los municipios donde tenemos drogadicción infantil y donde no tenemos infraestructura cultural.

—Pero la efectividad de estos programas depende del presupuesto. ¿Cómo le fue a Cultura en asignación del mismo en el estado?

El gobierno de Jalisco incrementó en 18% su presupuesto en materia cultural (para un total de 703 millones de pesos), justo como una respuesta al escenario nacional al que nos estábamos enfrentando, para que los cambios presupuestales no golpearan a nuestras comunidades.

También hemos hecho algunos ajustes en infraestructura, como la creación de un organismo descentralizado en materia de museos, exposiciones y galerías. Que hagamos esa modificación nos permite que nuestros recintos sean mucho más autosustentables y que en Jalisco lo que se invierta en un museo se quede en un museo. Ese es un cambio de paradigma en la cultura porque, regularmente, las personas o apuntan a la gratuidad o piensan que esos dineros se van para las arcas del Estado. En Jalisco ya no va a suceder eso. Cuando alguien acuda a una taquilla de una exposición internacional, va a estar programando la agenda del próximo año. Vamos a lograr que los servicios de los museos estén en buenas condiciones.

El caso del Festival de Mayo era uno de los eventos que estaban ya presupuestados, sin embargo, nosotros pedimos hacer unas modificaciones sobre los ejes de trabajo: que no hiciéramos del festival una cultura del espectáculo, que no centralizáramos todo en espacios cerrados y que la agenda pueda ser tan diversa como las personas para las que trabajamos.

—¿Qué tan erróneo es que se haga borrón y cuenta nueva en cada nueva administración?

Lo es totalmente porque esa es la razón de que no haya política pública.

—¿Cómo lograr que haya seguimiento de los buenos programas de cada gestión?

Tiene que ver con la seriedad con la que se toma el servicio público. Por ejemplo, en el caso de Jalisco, en Cultura, yo conocí al gobernador del estado cuando me entrevistó para el puesto. Esto, sabiendo que yo formaba parte de un proceso de selección en el que había otras personas involucradas y que se estaba buscando un perfil para un proyecto de cultura concreto.

A partir de eso, lo que se ha buscado es responder con la misma seriedad. Se hizo una selección de perfiles para las cosas que queríamos hacer en las distintas áreas y nuestro proceso comenzó con un diagnóstico y evaluación de toda la secretaría. Hay también un salto a la profesionalización de la cultura, que no esté en manos de alguien que viene de un acercamiento no profesionalizado con la cultura y que, entonces, no pueda hacer política pública.

Ahora, el gran compromiso es hacer cosas a largo plazo. No estamos en un proyecto para seis años sino para el futuro del estado, en implementar una mejor infraestructura cultural, que sea más sana, que tenga futuro, que podamos hacer proyectos de nuestros grupos artísticos a 20 años, no a seis, porque, en realidad, ningún grupo artístico se consolida en una administración.

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