Rubén vive la angustia permanente de que puede morir antes de su trasplante de riñón, en el limbo por la pandemia que obligó a suspender miles de estas operaciones en México para prevenir contagios y no saturar los hospitales.

De 60 años, este contador retirado se aferra a la esperanza de que la vacuna contra el Covid-19 llegue pronto y se despeje el camino para su cirugía, a la que se iba a someter justo cuando el nuevo coronavirus llegó a México a finales de febrero.

"Vivo en la angustia constante, a veces creo que me voy a morir antes de que llegue la vacuna", dice Rubén Vázquez, con insuficiencia renal crónica.

El gobierno federal recomendó a los hospitales públicos suspender las donaciones y trasplantes de órganos entre marzo y septiembre pasado para evitar contagios, pues la mayoría de los centros de salud fueron destinados a los pacientes de Covid-19.

Aunque algunas entidades han reactivado esas intervenciones a cuentagotas, muchas los mantienen suspendidos, como el Hospital Juárez de Ciudad de México, donde Vázquez iba a ser operado.

Cuando la epidemia irrumpió, él ya se había realizado casi el medio centenar de exámenes necesarios, algunos de ellos muy dolorosos como uno para obtener imágenes del tracto urinario.

Su drama alcanza a muchos otros. Hasta el segundo trimestre de 2020, el Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra) tenía registradas a 23,370 personas en la lista de espera de donación de algún órgano, de los cuales 17,418 aguardaban por un riñón.

Covid-19, prioridad 

Rubén tiene como donante a un amigo, con quien comenzó a hacerse estudios hace unos dos años.

"Cuando supe que los trasplantes se suspenderían, sentí que me iba a morir", cuenta en una llamada telefónica en la que se le quiebra la voz.

"Me tienen con la angustia de que voy a tener que repetir (algunos exámenes), de que mi donador se pueda echar para atrás". Además, "si me pongo grave en cualquier momento, no puedo ir a ningún hospital, todos están destinados al Covid", se lamenta.

Dos meses después de que el gobierno anunciara la reactivación de los trasplantes, en el Hospital Juárez aún no hay fecha para volver a realizar estos procedimientos, que debilitan severamente el sistema inmunológico de los pacientes.

"Nuestro servicio de rayos X, de hospitalización, las camas, los quirófanos, todo está en este momento enfocado a pacientes Covid, lo que hace imposible que podamos mezclar pacientes inmunosuprimidos con pacientes infecciosos de alto riesgo", comenta Andrés Bazán, Responsable del programa de Trasplantes del Hospital Juárez.

Caída estrepitosa 

En el segundo trimestre de 2020 solo se realizó un trasplante de riñón -en un hospital privado del estado de Tabasco-, frente a 744 en igual periodo de 2019, según Cenatra.

En el tercer trimestre se realizaron apenas 36 trasplantes de ese órgano.

"La mayoría de los hospitales se vinieron abajo con la actividad de donación y trasplante", reconoce el director del Registro Nacional de Trasplantes, José André Madrigal.

"Definitivamente el presupuesto está volcado a atender el tema de Covid", argumenta.

No hay cifras disponibles sobre pacientes que hayan muerto en México durante la pandemia esperando trasplantes.

Ante la imposibilidad de que los enfermos renales puedan ir a sus consultas por el riesgo de contagio, "cuesta más darse cuenta cuándo un paciente fallece en lista de espera por Covid", explica Madrigal.

Cerca de un tercio de las 102,000 personas muertas por el virus padecían hipertensión o diabetes, vinculadas a la insuficiencia renal.

La suspensión de los trasplantes fue producto del "miedo" a que se desbordara el sistema de salud por la epidemia, que obligó a adaptar un millar de hospitales, explica el presidente de la Sociedad Mexicana de Trasplantes, Rodrigo López.

Este médico considera que las autoridades deberían destinar hospitales a la atención exclusiva de pacientes con necesidad de trasplantes, especialmente los que sufren insuficiencia renal, considerada ya "una catástrofe" en el país antes de la pandemia.