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Sector Financiero

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Scotiabank impulsa resiliencia económica mediante inversión social

Fortalece comunidades vulnerables con educación, empleo y alianzas estratégicas de impacto comprobable.

Para el banco, la inversión social no solo busca atender necesidades inmediatas, sino también fortalecer el ecosistema social de México, generando un círculo virtuoso de colaboración multisectorial.foto: especial

En un contexto donde las brechas sociales y económicas siguen siendo un desafío central en México, Scotiabank ha consolidado un enfoque de inversión social que combina responsabilidad corporativa, sostenibilidad y resultados medibles. Manuel Silva, Director de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad del banco, explica que su programa global, Scotiabank Rise, lanzado en 2021, tiene como objetivo fortalecer la resiliencia económica de personas, familias y comunidades, con un énfasis particular en los grupos más vulnerables.

“La resiliencia económica es la capacidad de adaptarse y enfrentar situaciones como la pérdida de empleo o enfermedades que afectan los ingresos familiares. Si logramos fortalecer esta resiliencia, las personas pueden aprovechar oportunidades y enfrentar mejor los desafíos de la vida”, afirma. Este enfoque reconoce que el desarrollo sostenible no solo se trata de inversión financiera, sino también de empoderar a los individuos para que sean agentes activos de su progreso económico.

El programa se centra en grupos en situación de desventaja, incluyendo comunidades indígenas, mujeres, niños y jóvenes que ni estudian ni trabajan, así como la población LGTBIQ+. El vocero subraya la importancia de la interseccionalidad, señalando que, las mujeres en comunidades indígenas enfrentan barreras más profundas y requieren intervenciones específicas que consideren sus múltiples vulnerabilidades.

Para alcanzar este propósito, Scotiabank ha definido tres pilares de inversión: educación, empleabilidad y cohesión social. En educación, el banco financia programas que mejoran la calidad educativa y desarrollan habilidades digitales, reconociendo que la brecha en estas competencias puede perpetuar la desigualdad en un mundo cada vez más digital. “La economía digital ya no es futura, es presente. Mientras más grande sea la brecha de acceso a habilidades digitales, quienes están en desventaja hoy, lo seguirán estando mañana”, explica el directivo.

El segundo pilar, la empleabilidad, busca promover el acceso a empleo formal y fomentar el emprendimiento, áreas críticas en países como México, donde la informalidad laboral supera el 50%. Finalmente, la cohesión social fortalece la confianza y colaboración comunitaria, esencial para enfrentar retos como desastres naturales y construir proyectos colectivos sostenibles.

Scotiabank Rise cuenta con un presupuesto global de 500 mdd canadienses a 10 años, de los cuales 200 millones ya se han invertido. México es el segundo país con mayor inversión después de Canadá, con un portafolio de aproximadamente 30 organizaciones sociales aliadas. “Trabajamos con partners que tienen experiencia comprobada en el territorio, que conocen a la población y pueden demostrar resultados concretos”, señala Silva. Entre estas alianzas destacan Fundación Bécalos para educación STEM de mujeres.

Un aspecto distintivo del programa es la rigurosidad en la medición de impacto. Scotiabank utiliza su propia metodología, recopilando datos de los proyectos financiados y certificando los resultados mediante Benchmarking Group, asegurando transparencia y efectividad en cada inversión. La herramienta denominada Critical Moment in Time permite medir cuántas veces un individuo es impactado por diferentes iniciativas, reflejando la profundidad de la intervención en la comunidad.

Silva resalta que la tecnología y la digitalización son factores clave para potenciar la inversión social. Plataformas internas permiten gestionar la evaluación de partners, sistematizar fondos y reportar impactos. Además, la plataforma de voluntariado Spark incentiva a colaboradores a donar su tiempo, convirtiendo cada hora de voluntariado en 12 dólares que pueden asignar a organizaciones de su elección. “Democratizamos la manera en que nuestros colaboradores pueden involucrarse en sus comunidades”, comenta.

A pesar de los avances, Silva reconoce retos como identificar organizaciones locales altamente capacitadas (grassroots organizations) y fomentar la colaboración entre ellas para amplificar el impacto de sus programas. Además, enfatiza que la educación es el área prioritaria para generar un cambio sostenible, pero debe abordarse junto con necesidades básicas como alimentación, salud y saneamiento para garantizar que los niños y jóvenes puedan aprovechar plenamente las oportunidades.

“Es fundamental que gobierno, sector privado, sociedad civil y academia trabajemos juntos para atacar los problemas más urgentes del país”, concluye Silva, destacando que la sostenibilidad financiera y social son inseparables para el banco.

Con este enfoque, Scotiabank no solo consolida su papel como motor económico, sino que también posiciona a México como un ejemplo de cómo se puede generar un impacto social medible y sostenible.

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