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Opinión

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Sustentabilidad en la agricultura

El concepto de sustentabilidad regularmente se asocia con la agricultura. Sin embargo es importante poder determinar a qué es a lo que efectivamente se le puede aplicar este concepto para dejar de lado las percepciones subjetivas.

El planeta Tierra, en la práctica, se comporta como un sistema cerrado que se recicla constantemente y todo lo que obtenemos de él se retorna en un ritmo natural.

A pesar de ello, el crecimiento poblacional y los procesos productivos desarrollados a partir de la Revolución Industrial, han acelerado la velocidad de extracción para producir bienes y alimentos, con lo cual se ha sobrepasado la velocidad de reciclaje del planeta.

Específicamente, a las actividades agropecuarias se les menciona como consumidoras de más de 60% del agua dulce disponible y de contaminar el suelo, agua y aire por la aplicación ineficiente de fertilizantes, plaguicidas y antibióticos.

No obstante, estas percepciones y sus fundamentos no tienen porque perdurar, ya que se cuenta con los sistemas de producción, mediante los cuales, a través del conocimiento de la dinámica de los ciclos biológicos, se diseñan modelos de producción agropecuaria integralmente eficientes.

Los principios de producción orgánica biodinámica se basan en la observación y aplicación sistematizada de los procesos biológicos de generación, degradación y regeneración naturales.

Es decir, no se requiere de la aplicación extra de energía y sólo en casos excepcionales se corrigen las deficiencias de estos procesos biológicos, mediante la aplicación de tecnologías.

Así, se tiene lo que se denomina agricultura de precisión, mediante la cual se diseñan sistemas productivos particularizados a las condiciones del suelo, clima, agua y mercado disponibles.

Con base en lo anterior, el término agricultura sustentable no tiene que ser subjetivo. A través de estas tecnologías pueden ser cuantificable en cada unidad producida cuánto se ahorró en agua, insumos, combustibles, plaguicidas y los demás gastos de energía extra en comparación con la agricultura tradicional, lo que algunos denominan la línea base.

Por todo lo anterior, teniendo en cuenta los beneficios medibles que se derivan de la agricultura sustentable, estos sistemas de producción deberían ser incentivados económicamente y ser difundidos para acelerar su adopción y contribuir en forma sostenida a mejorar la calidad de vida global. El planeta no puede esperar.

*Mario Alberto Lamas Nolasco es especialista de la Subdirección de Consultoría. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

malamas@fira.gob.mx

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