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Opinión

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Reconversión productiva para la competitividad agropecuaria

Los mercados mundiales de bienes y servicios anteponen la calidad como requisito indispensable de competencia.

Esto mueve a los productores de actividades agrícolas, que los dejan al margen por bajos rendimientos, baja calidad y rentabilidad, a otras actividades productivas con mejores perspectivas de mercado y que se traduzcan en mayores ingresos para el productor.

Estos procesos de reconversión, diversificación, redimensionamiento, se han convertido en condiciones de viabilidad y supervivencia de las unidades productivas para mejorar la competitividad en el sector agropecuario. De ello deviene la transformación integral de las actividades productivas y su entorno mediante la constitución de sistemas-producto competitivos y sostenibles.

Así, a través de una serie de indicadores se busca medir la eficiencia económico-productiva de la actividad mediante el costo y la escala de producción, la utilización de la tierra, el rendimiento agrícola, la gestión de los recursos humanos, el aprovechamiento de la jornada de trabajo, el nivel tecnológico, la integración agroindustrial, entre otros, así como la influencia de los factores socioeconómicos tanto internos como externos que influyen en alcanzar un mejor nivel de vida de la población rural.

En este tenor, estados del sur-sureste han adoptado esta política sectorial. En el estado de Chiapas, por ejemplo, del 2008 a diciembre del 2010 se han transformado integralmente 444,285 hectáreas a cultivos perennes y diversificados, convergiendo componentes económicos, ecológicos, tecnológicos e institucionales para fortalecer el componente operacional deseable en líneas de acción como la agricultura protegida, cultivos agroindustriales, frutales tropicales y templados con base en las áreas detectadas cuyas características y potencial productivo de los diferentes agroecosistemas permiten identificar las alternativas de reconversión productiva más apropiadas.

Esta agricultura moderna, productiva, sostenible y competitiva, permitirá un uso racional de los recursos naturales y estimulará la inversión en tecnologías de producción limpias, previo análisis económico y de mercado, así como de efectos ambientales y sociales.

Así se busca que la producción primaria sea capaz de mantenerse como sector dinamizador de la economía y otorgue seguridad y soberanía.

Esto permitirá vincular a los productores a los mercados, promover alianzas entre organizaciones de productores y empresas agroindustriales y de servicios consolidados para lograr una mayor producción con valor agregado, otorgando una justa distribución de los beneficios con la participación activa de los productores.

*Milton Morales Páramo es especialista de la Dirección de Análisis Económico y Consultoría de FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

mmoralesp@fira.gob.mx

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