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Opinión

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Inicia la batalla de Martin Schulz

El acuerdo de 2013 incluía el salario mínimo, pero ahora no hay un proyecto que acapare los titulares.

Las negociaciones duraron cinco días y una noche, y culminaron en una sesión maratoniana que se prolongó durante 24 horas de gran tensión. Para el Partido Socialdemócrata (SPD) de Alemania, no obstante, la verdadera batalla política no ha hecho más que empezar.

Martin Schulz, el líder del SPD, señaló que el acuerdo preliminar alcanzado con el bloque conservador de Angela Merkel el viernes era una base sólida para las negociaciones de coalición. Pero ahora tiene que conseguir el apoyo de los delegados del SPD en una conferencia extraordinaria del partido que tendrá lugar el 21 de enero, el primero de dos obstáculos internos críticos.

Si obtiene el respaldo de la conferencia, Schulz deberá acordar un detallado proyecto de gobierno con Merkel seguido de un decisivo referéndum entre los 450,000 miembros del partido. Si no obtuviese el apoyo de las bases, supondría el final de su malogrado mandato como líder del centro izquierda alemán.

Schulz es más consciente que la mayoría de la razón de la reticencia de su partido a formar una nueva gran coalición con la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Merkel y con su partido hermano bávaro, la Unión Social Cristiana (CSU). Ya descartó esa alianza en septiembre, la noche que el SPD se hundió y obtuvo sus peores resultados desde la creación de la república federal. Haciendo referencia a las fuertes caídas sufridas tanto por la CDU/CSU como por el SPD, Schulz declaró: “Nuestro papel está en la oposición”.

Hay muchos miembros del SPD que no creen aún que ese sea el caso. El lunes, el ala joven del partido prometió oponerse al acuerdo propuesto, al igual que hicieron algunos diputados socialdemócratas: “Hay que detener la gran coalición”, declaraba Marco Bülow, un legislador del SPD de Dortmund. “El SPD perderá más confianza aún de esta forma. Se nos etiquetará, con razón, de partido de chaqueteros”.

Kevin Kühnert, el líder del ala joven del partido, se quejó de que no se habían incluido importantes demandas de los socialdemócratas en las 28 páginas del acuerdo provisional. Entre ellas, las más importantes eran un incremento en el tipo más alto del impuesto sobre la renta, y medidas para eliminar de forma progresiva el sistema sanitario dual público/privado de Alemania, sustituyéndolo por un “seguro para los ciudadanos” universal. El acuerdo, denunció, era “exactamente el tipo de compromiso barato al que estamos acostumbrados de anteriores grandes coaliciones”.

Uno de los problemas que afronta Schulz en las próximas semanas es que el acuerdo sobre la mesa contiene una larga lista de medidas concretas que deberían satisfacer a sus bases, pero carece de un proyecto de referencia que acapare los titulares.

El acuerdo de coalición que firmó el SPD con la CDU/CSU en el 2013 incluía la promesa de introducir un salario mínimo, un logro histórico y algo que los socialdemócratas podían enarbolar con claridad. En esta ocasión, no hay una reforma de gran calado sino una serie de pasos y mejoras incrementales.

La pregunta es si la suma de todas estas medidas bastará para convencer a las bases. Pese a todas las críticas, algunos diputados veteranos del SPD aseguraron que confiaban en que la conferencia de este mes y las bases respaldasen en última instancia la nueva coalición.

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