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Señales de exuberancia
Para quienes asumen ciegamente la premisa de que los mercados no se equivocan existe mucha evidencia histórica en sentido contrario.
Para quienes asumen ciegamente la premisa de que los mercados no se equivocan existe mucha evidencia histórica en sentido contrario. Aún así, es poco válido afirmar que los mercados no siguen el desempeño de la economía y sus principales variables.
Para ser más justos, habrá que decir que los mercados normalmente apuntan en la dirección que está justificada por la evolución de los negocios y la economía en general, pero que con frecuencia se exceden en el precio que le asignan a esa tendencia.
Los precios de activos como los commodities y las acciones, así como de bonos de países emergentes, han tenido revaluaciones muy llamativas desde agosto pasado. En el inicio del año no parece haber cambiado la percepción: los mercados suben con cierta fuerza y cargados de optimismo.
Hay argumentos detrás de este comportamiento: primero, que existen muchos recursos en el sistema financiero mundial en busca de retornos atractivos; segundo, que hay señales favorables de un crecimiento mejor en las economías desarrolladas y de mucha fortaleza en las emergentes.
No es difícil anticipar que la racha de los mercados puede extenderse por varios meses más; incluso, desde nuestro punto de vista, el principal factor de riesgo en la actualidad es que los precios excedan el escenario de recuperación favorable que se está gestando desde noviembre; en otras palabras, bajo las circunstancias actuales es válido temer a la creación de burbujas en los precios de los activos financieros. La permanencia de la misma velocidad que vimos desde septiembre pasado, deberá dar lugar a precios excesivos.
Aunque el rally tiene sentido, hay que buscar que no se traduzca en precios excesivos. En ese sentido hay señales que enfatizar; para ejemplo citaremos dos:
Uno, existe un extraordinario consenso. Sobre la mesa hay factores de riesgo importantes: las tasas de interés han comenzado a subir y el sector inmobiliario continúa deprimido, hay temor sobre el desenlace de los problemas en la deuda de algunos países en Europa y en varios países emergentes se aplican políticas para moderar el crecimiento y contrarrestar la revaluación de las monedas.
No obstante, 100% de los expertos ven un escenario estable y con ello favorecen la inversión en acciones. Nadie es capaz de ver cambios súbitos en la percepción. Si estos no suceden, no vemos motivo para que las bolsas y los commodities dejen de subir a la misma velocidad.
Dos, el asunto del sitio Facebook demuestra que, por una parte, el modelo de negocio de los grandes bancos de inversión en Estados Unidos, a pesar de los cambios regulatorios aprobados, sigue vigente. Goldman Sachs compra con su propio capital una fracción de una empresa que no cotiza en Bolsa, hace una estimación de su valor (50,000 millones de dólares), obviamente mayor al precio en que compró y vende participaciones pequeñas a sus principales clientes con comisiones nada despreciables.
Curiosamente, este asunto coincide con la proyección en cines de la película Red Social que detalla el conflicto al momento de la creación de la empresa. En varias revistas especializadas se detalló, hace apenas dos meses, que el valor de la empresa debía rondar los 30,000 millones.
¿Qué nos dice lo anterior? Que hay mucho dinero en el sistema, que hay un apetito grande por participar en activos de mayor riesgo (hoy en día nadie tiene números sobre la operación de Facebook) y que hay agentes financieros trabajando para venderlos. ¿A qué le suena este coctel? Pues a una revaluación de precios que no tendrá freno hasta que la burbuja sea muy grande.
*Rodolfo Campuzano Meza es director de Análisis de INVEX. Cualquier pregunta o comentario puede ser enviado al correo: perspectivas@invex.com