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Interiorismo 2026: Diseño responsable para hogares que priorizan los detalles
El interiorismo 2026 prioriza bienestar: paletas cálidas, materiales responsables, artesanía y tecnología
Interiores cálidos y funcionales integran artesanía, tecnología y superficies con menor impacto ambiental
Para 2026, el diseño de interiores cambia de regla: la sostenibilidad deja de ser un “diferenciador” y se convierte en el piso mínimo. Ya no se celebra como un extra, se exige como una responsabilidad. Y eso redefine la forma de elegir paletas, materiales, mobiliario y procesos: un buen proyecto funciona para quien lo habita y, al mismo tiempo, entiende su contexto, su cadena de suministro y su huella.
En esa ruta, Cosentino, firma líder en superficies arquitectónicas, y Raúl de La Cerda, diseñador de interiores, plantean una visión compartida: el interiorismo del próximo año será más humano, más consciente y más cercano a la experiencia cotidiana. La tendencia apunta a espacios que actúen como refugios sensoriales: lugares para bajar el ruido exterior y recuperar calma, energía y conexión.
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Color para contrarrestar el caos
Las paletas 2026 buscarán generar bienestar con tonos que transmiten calidez y vitalidad. Ganan terreno los naranjas, amarillos, rosas y matices profundos: colores que “abrazan” visualmente, elevan el ánimo y construyen ambientes más emocionales.
En lugar de neutralidad fría, el diseño apuesta por atmósferas que se sienten vivas.
Artesanía + alta tecnología
La conversación ya no es elegir entre lo natural o lo avanzado, sino combinarlos con criterio. Texturas con huella de mano —piedra, cerámica, acabados artesanales— convivirán con procesos tecnológicos y soluciones de innovación orientadas a reducir impacto ambiental sin sacrificar desempeño ni calidad visual.
En ese equilibrio, el interiorismo encuentra un lenguaje potente y vigente.
Funcionalidad
El mobiliario deja de seguir la moda y responde a hábitos reales: mesas que sostienen la vida familiar, sofás pensados para el descanso diario, credenzas que exhiben memorias y objetos con historia. La funcionalidad se consolida como el principio rector del buen diseño: si mejora la calidad de vida, la elegancia aparece sola.
En 2026, diseño responsable significa coherencia, confort y decisiones conscientes, sin renunciar a la belleza.