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Silencio y naturaleza: Manaos se vuelve tendencia viajera en 2026
En Manaos, la tendencia 2026 de Booking.com —“hobbies silenciosos”— se traduce en viajes para bajar el ritmo: selva, ríos y cuevas como terapia natural. Con Iguana Turismo, la Amazonia deja de ser paisaje y se vuelve conciencia ambiental en primera persona

Manaos es la gran puerta urbana de la Amazonia brasileña: desde aquí parten rutas a ríos, reservas y comunidades que revelan la escala del bosque tropical
Las Predicciones de viaje 2026 de Booking.com describen un giro claro: el deseo de viajar ya no se mide solo por cuántos lugares se “tachan” en un mapa, sino por cómo se siente el cuerpo cuando el itinerario termina. La plataforma —con base en una investigación global de decenas de miles de personas y múltiples países— anticipa que la comunidad viajera se moverá hacia experiencias ultrapersonalizadas, donde la identidad, los objetivos y hasta las pasiones “raras” determinan el destino.
En ese menú de tendencias, una sobresale por su sencillez: “hobbies silenciosos”, actividades de bajo estímulo que suben el volumen de la tranquilidad. “En un mundo sobreestimulado, la decisión de buscar naturaleza y rutinas calmadas deja de ser un lujo aspiracional y se convierte en una necesidad práctica”, comentó en entrevista con El Economista, Luiz Cegato, gerente de Comunicaciones y Relaciones Públicas de Booking.com para América Latina.
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La propia comunicación de Booking.com para México empuja el dato hacia la conversación pública: una mayoría de viajeros mexicanos se declara interesada en experiencias con menos estímulos, donde el silencio y la calma son parte del diseño del viaje.

Manaos
Serenidad amazónica
Manaos funciona como una especie de “laboratorio” de quietud: ciudad de escala y, al mismo tiempo, umbral hacia el sistema vivo más influyente de Sudamérica. La experiencia —con acompañamiento de Iguana Turismo— se construyó como una secuencia de escenarios donde la naturaleza no se “consume”; se observa con paciencia.
La clave está en cómo cambia el ritmo: aquí, el primer lujo es mirar. Mirar la textura del follaje, escuchar el patrón del agua, distinguir los tonos de un río, esperar a que el sendero “revele” algo. “En términos de sustentabilidad, esta es la parte más relevante: cuando el viaje te obliga a bajar la velocidad, también te vuelve más consciente de la huella, del uso de recursos y de lo frágil que puede ser el equilibrio ecológico”, dijo Cegato.
El directivo explicó que “elegimos Manaos porque concentra, en un solo destino, lo que vemos venir para 2026: es una puerta real a la Amazonia, con naturaleza dominante y aprendizajes ambientales claros; pero también tiene una base urbana que vuelve viable la logística sin perder la sensación de lejanía. Además, es un escenario natural para los hobbies silenciosos, donde el viajero baja revoluciones con actividades de observación, caminatas y agua, que conectan emoción con conciencia cuando se viaja con operadores locales responsables”.

Manaos
Observación con esplendor
“La ruta por el Museo de la Amazonía (MUSA), jardín botánico y museo vivo, introduce un mensaje central: en la Amazonia, la biodiversidad no es una cifra abstracta; es un inventario visible si se camina con atención”, dijo Iveraldo, guía de Iguana Turismo. En el museo se puede visitar el jardín botánico con senderos en selva, espacios expositivos y actividades de divulgación.
En el MUSA, una estructura inesperada rompe la línea del follaje: una torre de escaleras en plena selva, de unos 40 metros de altura, que invita a subir sin prisa hasta un mirador. Desde arriba, la Amazonia se abre en un horizonte verde continuo: copas de árboles, humedad en el aire y el sonido de la vida silvestre como única banda sonora. Es un punto de observación privilegiado para dimensionar el “pulmón” del bosque—ese oxígeno que se siente en la respiración, más fresca y profunda, mientras el paisaje recuerda por qué este ecosistema importa al mundo.

MUSA
En clave de “hobbies silenciosos”, el MUSA es el lugar donde la tendencia se vuelve práctica: observación de aves, identificación de insectos, exploración pausada de flora. Incluso la tecnología —tal como anticipa Booking.com— aparece “en modo discreto”: apps para reconocer especies, mapas para navegar senderos o recomendaciones para elegir horarios con mejor luz y menos calor. La idea no es “gamificar” la selva, sino reducir fricción y aumentar comprensión.
Cuevas y grutas
Fuera de la ciudad, en Presidente Figueiredo, dos horas de distancias desde Manaus, la experiencia se abre hacia paisajes donde el silencio tiene otra densidad: la Caverna do Maroaga, la Gruta da Judéia, la Lagoa Cristalina, el Rio Vermelho y la Cascada de Iracema. Estos atractivos aparecen con frecuencia en ofertas de excursión en la región metropolitana de Manaus y refuerzan la lógica de un día de naturaleza con foco en agua, roca, sombra y caminata.
La narrativa del bajo estímulo no significa ausencia de emoción; significa emoción sin ruido: el sonido del agua en la caída, el cambio de temperatura al entrar a una caverna, la sorpresa de un claro. “Son momentos que no piden música de fondo ni prisa. Piden presencia”, indicó Cegato.
Aquí, “la sustentabilidad se vuelve una decisión operativa: grupo pequeño, senderos definidos, reglas de no dejar rastro, hidratación responsable, cuidado de áreas sensibles y respeto a los tiempos del lugar (y del guía). Es el tipo de viaje donde un “no” —no tocar, ni extraer, no alimentar fauna, no salirse del camino— pesa más que cualquier adjetivo”, explicó Iveraldo, guía de Iguana Turismo.
Sumaúma y el espectáculo del agua
El paseo en barco hacia la Sumaúma y en el Encontro das Águas es, quizá, el punto donde la Amazonia explica su relevancia planetaria sin necesidad de discurso. El fenómeno —dos ríos con colores distintos que avanzan lado a lado sin mezclarse durante kilómetros— es uno de esos ejemplos que convierten un concepto físico en una imagen memorable.

vegetation.Boat sailing at Amazon river at Amazon forest at Amazonas state Brazil
Pero el subtexto ambiental es más grande: la Amazonia es un regulador climático y un almacén masivo de carbono. Organizaciones y agencias científicas han explicado cómo, cuando está saludable, el bosque amazónico captura CO₂ y ayuda a regular el clima; cuando se degrada, ese papel se debilita o incluso se revierte en algunas zonas.
En otras palabras, mirar el encuentro de las aguas no es solo “ver algo bonito”. Es asomarse a un sistema del que dependen ciclos de agua y carbono que impactan mucho más allá de Brasil.
Viaje sostenible
La tendencia de los “hobbies silenciosos” se vuelve útil para el turismo sostenible por una razón: “reduce la intensidad”. Menos sobreproducción, menos consumo impulsivo, menos presión por “hacerlo todo”. Y, a cambio, genera condiciones para decisiones mejores:
• Elegir proveedores que expliquen reglas de conservación y seguridad.
• Respetar temporadas y capacidades de carga.
• Priorizar recorridos que aporten educación ambiental.
• Usar tecnología para planear sin invadir (rutas, identificación, prevención).
• Gastar local con intención, no por inercia.
En Manaos, esa es la lección: la tranquilidad no es evasión; es método. “Un método que te permite escuchar lo que el bosque ‘dice’ cuando no lo tapas con agenda”, concluyó Cegato.



