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Primera subasta de espectro 5G industrial vive un debate por el ancho de banda y polos productivos

La primera licitación mexicana de espectro para redes privadas industriales ya abrió un debate sobre si el diseño propuesto será suficiente para atender la demanda tecnológica de la próxima década.

La primera licitación de espectro radioeléctrico definida sólo para procesos industriales fue calificada por la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) como una iniciativa que fortalecerá la transformación digital de los sectores productivos de México, de lejos el país con las mayores exportaciones de América Latina al mundo: el 44% del total en 2025.

La mayoría del pleno de comisionados de la CRT defendió que la subasta industrial de espectro 5G ―ahora en su etapa de consulta pública para las prebases―, es “técnicamente sólida” y “económicamente viable”; que además sienta un “precedente amplio”, porque fue pensada con base en una “perspectiva regulatoria” diferente y con el respaldo de un “marco legal sólido”, por lo que entonces esta licitación saldría al mercado con una propuesta de “asignación eficaz” del espectro.

Una de las comisionadas, sin embargo, disintió de sus cuatro colegas en puntos muy particulares de la propuesta que diseñó la CRT para asignar 240 lotes de espectro en 60 polos industriales.

Esto, porque la funcionaria planteó una asignación de bloques con mayor ancho de banda y trabajar para hacer una mayor disponibilidad de espectro en regiones ya altamente industrializadas que compiten con Asia y Europa en producción de bienes, y que por eso requieren bandas de frecuencias, como el Bajío, el Valle de Atemajac, Santa Catarina, Puebla, el corredor CDMX-Toluca y la frontera Norte, más allá de enfocarse en regiones como Oaxaca o Chiapas que todavía carecen de una planta industrial fuerte; en principio, de infraestructura básica.

En contexto, la CRT salió a consulta pública con las prebases de su primera licitación que bautizó como la subasta de espectro para Servicios de Provisión de Capacidad para Redes de Radiocomunicaciones Inteligentes o la “Licitación CRT-RRI-01”. Más claro, la CRT va por una subasta para crear nuevas redes privadas que tonifiquen el músculo industrial de México en áreas como la electrónica, los semiconductores, el sector aeroespacial y automotriz, la energía, la metalurgia y la minería, entre otros.

La autoridad propone en sus prebases la subasta de hasta 240 lotes de espectro radioeléctrico con un tamaño de ancho de banda de 10 Megahertz cada uno y dentro de la banda de los 2.3 GHz. La vigencia de las concesiones sería de 10 años.

Las coberturas planteadas por la CRT suman 60 polos industriales distribuidos por todo el país, si bien esta autoridad también muestra un interés particular porque se detonen 14 polos del “Bienestar” comprendidos en los territorios de Campeche, Chihuahua, Durango, el Estado de México, Guanajuato, Hidalgo, Michoacán, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, Tlaxcala y Veracruz.

La Comisión Reguladora de Telecomunicaciones deja a la opinión de los interesados la viabilidad de entregar concesiones con coberturas autorizadas de hasta un máximo de 200 Kilómetros cuadrados, aunque reconoce que, por la propia naturaleza física de los parques industriales o puertos donde se aprovechará el espectro, estas redes celulares privadas cubrirán complejos de 0.5 a 1.5 kilómetros cuadrados.

A diez días de que la consulta pública venza su plazo, todavía ningún actor ha presentado o hecho público sus opiniones con respecto a las prebases.

Por ahora, sólo las argumentaciones del pleno de la CRT están disponibles y de allí deriva la posición de la comisionada con respecto a entregar bloques más amplios de espectro; por arriba de los 10 Megahertz de tamaño y de redefinir el criterio de los polos industriales y esto de cara a la demanda de espectro que implicará la IA en procesos altamente especializados.

La comisionada estaría previendo en el horizonte de diez años la densificación de las industrias y de las tecnologías 4G y 5G para procesos productivos, y a partir, por ejemplo, de tecnología nativa como la 5G SA. Por supuesto, las industrias, en un hipotético escenario, podrían contratar capacidad espectral a otros actores ya establecidos, sobre todo, con aquellos proveedores de servicios masivos, pero no está claro si es esto lo que persigue la autoridad.

“Considerando que las aplicaciones de la Industria 4.0 conllevan requerimientos técnicos considerables de latencia, ancho de banda, seguridad y alta calidad de servicio para habilitar arquitecturas avanzadas, este proceso permitirá recabar información técnica sobre si la oferta de bloques mínimos de 10 MHz es suficiente para los procesos operativos y estándares tecnológicos previstos por la industria nacional”, dijo la comisionada.

O, “si por el contrario, se necesita un mayor ancho de banda y la consiguiente reconfiguración de las reglas y límites establecidos en las bases (de la licitación), dados los requerimientos actuales y futuros de la industria 4.0 y su evolución, tomando en cuenta que los títulos de concesión permitirán comercializar el servicio por 10 años en los que se espera la masificación de redes 5G SA y superiores”, agregó.

La CRT ha indicado que la subasta de este espectro para procesos industriales puede ser una oportunidad para que nuevos operadores locales o proveedores muy particulares ingresen al mercado de las redes privadas de México, para ello la configuración de la licitación es una clave:

“Creo que ambos argumentos son parcialmente correctos, pero el enfoque más alineado con las tendencias internacionales sería subastar bloques de al menos 20 MHz; o bien, permitir la agregación de bloques contiguos para que un operador pueda construir canales de 20 o 40 MHz”, dijo Guillermo Solomon, director de tecnología, medios y telecomunicaciones para Hispanoamérica de Deloitte.

“Con 10 MHz un operador puede ofrecer servicios 5G, pero difícilmente obtendrá la capacidad y eficiencia necesarias para soportar el crecimiento esperado de aplicaciones como IA en tiempo real, realidad extendida (XR), acceso fijo inalámbrico (FWA), video inmersivo y futuros casos de uso de 6G durante toda la vigencia de la concesión. En otras palabras, la preocupación de la comisionada no se refiere tanto a las aplicaciones actuales, sino a evitar que el diseño de la subasta límite desde hoy la evolución tecnológica de la próxima década”.

Periodista de negocios para El Economista, con especialidad en telecomunicaciones e infraestructura. Es licenciado en comunicación y periodismo por la UNAM, con estudios posteriores en el ITESM Campus Ciudad de México, el ITAM y la Universidad Panamericana. Fue colaborador en Grupo Radio Centro, Televisa, El Financiero y Alto Nivel. Ha sido moderador en los congresos internacionales de Futurecom y NexTV Latam; y también es citado en diversos análisis sobre telecomunicaciones y radiodifusión de la OCDE, la GSMA y la ASIET.

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