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Estabilidad en el mercado petrolero será gradual tras apertura en Ormuz: Argus
Los analistas de la consultora especializada en el mercado energético, Argus, consideran que un fin definitivo de las hostilidades en Medio Oriente y la reapertura incondicional del estrecho de Ormuz al tránsito de carga, libre de interferencias o tarifas, no sería por sí solo suficiente para lograr una reanudación inmediata de los flujos de Commodities previos a la crisis.
Estrecho de Ormuz.
Tras más de tres meses de disrupción provocada por el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán en el estrecho de Ormuz del Golfo Pérsico, se dio una reducción inmediata en los precios petroleros con pérdidas acumuladas de alrededor de 9 dólares por barril en el World Texas Intermediate (WTI). Sin embargo, los analistas de la consultora especializada en el mercado energético, Argus, no anticipan una normalización inmediata del mercado sino una recuperación de flujos gradual, condicionada por factores operativos y de seguridad.
Y el escenario de Argus Consulting en su Oil Fundamentals Outlook asume que la producción regional de crudo podría tardar entre cuatro y seis meses en regresar a niveles cercanos a los previos a la crisis.
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"El retorno de buques dependerá de la confianza de operadores y aseguradoras, la reconfiguración logística tomará tiempo y la producción en el Golfo Pérsico podría tardar entre cuatro y seis meses en acercarse a niveles previos a la crisis", aseveró Argus en su análisis.
El anuncio del acuerdo de reapertura de Ormuz el 14 de junio pasado —por donde transitaban previamente entre 14 y 15 millones de barriles diarios— comienza un proceso de reapertura que marca un punto de inflexión para el mercado petrolero global, ya que durante el bloqueo, el flujo de crudo y productos se redujo cerca de 95%, generando una pérdida estimada de alrededor de 12 millones de barriles diarios de oferta del Golfo Pérsico.
En el análisis de Argus, el mercado logró absorber este choque mediante una combinación de excedentes previos, destrucción de demanda y liberación masiva de inventarios, con cerca de 1,700 millones de barriles retirados de reservas a nivel global entre marzo y el tercer trimestre de 2026.
En lo relativo al mercado del crudo, según Francis Osborne, director de Oil Analytics en Argus, un fin definitivo de las hostilidades y la reapertura incondicional del estrecho de Ormuz al tránsito de carga, libre de interferencias o tarifas, no sería por sí solo suficiente para lograr una reanudación inmediata de los flujos de Commodities previos a la crisis.
En primer lugar, los propietarios de buques, operadores y aseguradoras serán cautelosos antes de regresar a la ruta, prefiriendo esperar a ver tránsitos exitosos de otros barcos durante un periodo sostenido antes de volver a comprometerse con la zona.
"Desde el punto de vista logístico, el tonelaje desplazado y las tripulaciones deberán ser reubicados, lo que tomará tiempo, mientras que la producción y capacidad de exportación en el Golfo Pérsico probablemente tardarán meses, y no semanas, en restablecerse", expuso el analista.
Además, los envíos de crudo desviados hacia rutas alternativas de exportación, como Yanbu en Arabia Saudita o Fujairah en Emiratos Árabes Unidos, podrían mantenerse en niveles más altos que antes de la crisis, limitando el volumen que regrese a transitar por Ormuz.
Tras los eventos recientes, algunos compradores tradicionales de crudo de Medio Oriente serán reacios a retomar su dependencia de este suministro y buscarán alternativas, lo que podría limitar el tráfico a través del estrecho.
En lo que se refiere a México, Sergio Meana, gerente de Desarrollo de Negocios para América Latina, en el corto plazo, el mercado seguirá mostrando volatilidad, y la normalización de precios será progresiva más que inmediata, en línea con los tiempos de recuperación del mercado global.
Para nuestro país, la crisis evidenció la dualidad estructural del sector energético, porque durante el pico del conflicto en marzo de 2026, la mezcla mexicana de exportación superó los 90 dólares por barril, tras haber subido desde niveles cercanos a 65 dólares y superar primero los 80 dólares a inicios de mes.
Este incremento generó ingresos extraordinarios para el gobierno federal, considerando que el presupuesto de 2026 asumía un precio de 54,9 dólares por barril y Pemex capitalizó este entorno, elevando sus exportaciones a aproximadamente 550,000 barriles diarios en la primera quincena de marzo, lo que representó un incremento de 22% frente al promedio de enero y febrero.
"Sin embargo este beneficio tiene un límite estructural: el alza del crudo se tradujo también en mayores costos de importación de gasolinas y diésel", expuso.