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Armas y “chocolates”

La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) presentó ante tribunales en Estados Unidos una senda demanda contra 11 empresas de armamento convencional. La demanda no es contra Washington, D.C., sino contra empresas privadas cuyo negocio, lícito en ese país, es producir armas.

La causa que emprendió la SRE tiene un consenso: buscar la pacificación de México, un país con más desaparecidos y ejecutados que muchos países en guerra, no obstante, la ola de violencia se hace con armas legales o de contrabando y/o con armas lo mismo procedentes de Estados Unidos que de otros países.

El gobierno mexicano estima que son más de 200,000 armas de fuego que entran de manera ilegal al país. El titular de la SRE, Marcelo Ebrard, fue enfático para decir ante el propio Consejo de Seguridad de la ONU, de la necesidad de “monitorear y prevenir las transferencias ilícitas de armas, el desvío de comercio y el tráfico transfronterizo”.

Para muchos cometió un error, ir a pedir a un foro multilateral una petición de carácter bilateral, ni más ni menos con la relación más importante para México que es la relación con EU. Antes, la Asamblea General de Naciones Unidas, aprobó el Tratado sobre el Comercio de Armas en el 2013 que entró el 24 de diciembre de 2014. Para muchos la limitante del Tratado es que no habrá comercio de armas si se comprueba que las utiliza determinado gobierno para un genocidio, crímenes de lesa humanidad o crímenes de guerra. La dura realidad de México ¿exigiría otra categoría? ¿Y cuando los compradores no son gobiernos nacionales?

Corresponsabilizar a los fabricantes estadounidenses de armas de la muerte del 70% de ejecutados en México y señalar que “la falta de responsabilidad corporativa” de dichas armadoras” llegó al insulto de crear armas al gusto para el solicitante”, es un riesgo y más cuando es un argumento del gobierno mexicano.

Lo que es una loable acción de la cancillería puede tener pies de arcilla. El reciente decreto presidencial para regularizar los vehículos de procedencia extranjera, la penosa “regularización de chocolates”, ese bumerán cíclico de cada sexenio que se niega a tomar al toro por los cuernos, vuelve a hacer legal lo ilegal. Algunos no han visto o no quieren ver que muchas de esas armas entran a México por medio de esos vehículos, cuya mayoría son desechados por aseguradoras estadounidenses. ¿Vehículos “chocolates” que entran vacíos, sin armas y sin dólares? Las estructuras de seguridad e Inteligencia del gobierno mexicano lo saben. Es difícil pensar que no exista coordinación y flujo de esta información con la SRE.

Si de por sí México va contra un monstruo en el que la venta de armamento a nivel global antes de la pandemia tenía flujos por casi 400,000 millones de dólares, de los cuales más de una tercera parte son de empresas de EU, las que está demandando México, sería pésimo mensaje y una incongruencia que en territorio mexicano se hace legal un medio de transporte que beneficia a criminales que compran armamento. Eso sin pensar que los que producen armas pueden esgrimir que no es de su competencia la ingobernabilidad y corrupción de las fronteras de México.

Alejandro Celorio, Consultor Jurídico de la SRE, ha sido claro al enfatizar que “nuestro objetivo es reducir el número de armas que entran a nuestro país, que se reduzca el poder de fuego del crimen organizado y al hacer esto, las acciones del Estado van a ser mucho más efectivas”, lograrlo exige también detener el contrabando de vehículos “chocolate” que contribuye a transportar parte de esas armas además de la indignidad de convertir a México en el gran chatarral de EU.

@balajucapitan

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