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Legado dividido del Mundial en México: buena promoción, mala infraestructura

Expertos prevén alto impacto a la marca país, pero pocos cambios estructurales a largo plazo.

Afluencia. Autoridades gubernamentales estiman que México recibirá más de 5 millones de visitantes durante el Mundial.AFP

Ningún país sabe lo que es albergar tres Copas del Mundo de la FIFA en categoría varonil mayor, que es la de mayor trascendencia económica y mediáticamente. Su última edición, Qatar 2022, fue valuada en 6,500 millones de dólares en ingresos y en 5,000 millones de telespectadores.

México será la primera nación con ese legado en 2026, recordando que fue organizador en 1970 y 1986 con las respectivas euforias hacia Pelé y Diego Armando Maradona.

A raíz de eso, la narrativa en México ha sido una sola desde que FIFA le otorgó la organización junto a Estados Unidos y Canadá en 2018: exaltar que será el primer país en la historia albergando tres Mundiales.

Pero conforme el silbatazo inicial —11 de junio en el estadio Banorte— se acerca, un cuestionamiento crece desde diferentes aristas: ¿cuál será el legado de esta Copa del Mundo en México?

Lo positivo

“Cuando alguien visita nuestra casa tenemos que dar lo mejor de nosotros, ser ejemplares y por eso lo primero es interiorizar que esta es una gran oportunidad. Es un evento que va a dar una visibilidad al país que, creo, necesita”, opinó Enrique De la Madrid, ex secretario federal de Turismo, durante el foro ‘La otra cara del Mundial: entre el entusiasmo y los retos estructurales y de seguridad rumbo a la Copa del Mundo’, organizado por la empresa de investigación de mercados, Ipsos.

Desde su perspectiva, el Mundial 2026 será un evento de promoción para México que, de otra manera, “nos hubiera costado miles de millones de dólares”, haciendo alusión a la oportunidad de mostrar productos, gastronomía y destinos turísticos.

“Hay quienes piensan que los productos se venden solos, pero nada se vende solo. En México hemos desarticulado eventos de promoción y por eso ahora crecemos menos en materia de turismo”, profundizó.

“En 2015-16 crecíamos 10% anual en visitantes internacionales por avión y el año pasado (2025) decrecimos 0.2%. Eso, en parte, se debe a que ya no promovemos al país. Este Mundial es un gran evento de promoción y a partir de aquí tendríamos que pensar si México ya no necesita promoción, porque el turismo genera casi 9% del Producto Interno Bruto (PIB). México es una marca que representa hospitalidad, comida y cultura”.

Entre marzo y abril, Ipsos publicó un estudio con respuestas de aficionados mexicanos, titulado ‘Entusiasmo mundialista contra dudas estructurales rumbo a la Copa del Mundo’. Allí, la principal motivación para apoyar la realización del Mundial fue la promoción turística del país (61%), seguida de derrama económica (47%).

“El turismo deportivo deja una gran derrama porque ves la adrenalina y te pones a gastar como loco. Es un turismo muy diferente porque va de por medio el patriotismo”, añadió Fernando Schwartz, periodista galardonado por FIFA y con cobertura en más de 10 Mundiales.

Voceros del gobierno mexicano han presumido que el Mundial generará 5 millones de visitantes, lo que encajaría con esa percepción de promoción y derrama.

No obstante, Enrique De la Madrid, quien dirigió la Secretaría de Turismo de 2015 a 2018, aseveró que no es un número real.

“Un Mundial no genera más de 1 millón y en algunos lugares, incluso, no más de 300,000. Un estudio de Deloitte habla de cerca de 280,000 visitantes extranjeros adicionales en un Mundial”.

Pero esa disminución no implica algo desfavorable: “Hablando con hoteleros, no rebasaremos los 280,000 o 300,000 visitantes internacionales adicionales. Por eso digo que más que el evento económico mismo en México, que es relevante, será un gran evento de promoción”.

Lo negativo

Tres temas resaltan en el estudio de Ipsos sobre lo negativo alrededor del Mundial en México: inseguridad, infraestructura e inflación.

Ocho de cada 10 encuestados (79%) temen a la delincuencia común durante el evento, siendo la principal preocupación. En segundo lugar está el crimen organizado (74%) y, en contraparte, apenas 14% se siente muy confiado de que haya óptima seguridad.

“Cuando en Ipsos medimos qué le preocupa al mundo y a los mexicanos cada mes, en México el punto número uno son temas de seguridad”, definió Jorge Vargas, CEO de Ipsos en México.

“La gente espera gran seguridad durante el evento, pero todos lo identifican como algo que va a pasar y no hay gran expectativa de que continúe (…) Aunque creamos que el mexicano ha normalizado la violencia, es un elemento de exigencia social que puede pasar factura, porque hoy es en donde más vulnerable se siente”.

Vargas, además, enfocó las implicaciones que la inseguridad en el Mundial podría acarrear a otras esferas: “La marca México es lo que, si hay algún incidente, se verá en el resto del mundo y esto implica en qué tan atractivo es el país en capacidad de atraer inversión. Ha caído la inversión extranjera directa en México y es una de las cosas que necesita proteger”.

En cuanto a infraestructura, Enrique De la Madrid responsabilizó a autoridades gubernamentales de no construir un legado a largo plazo.

“No tengo la menor duda de los estadios, pero creo que pudimos haber hecho mucho más en infraestructura, porque estos eventos son para eso: para catalizar algunas obras que ya eran necesarias.

“Hoy el gobierno no tiene instrumentos para hacerlo. Se ha desmantelado en gran medida al Estado y no le estamos pudiendo sacar el provecho que debimos haberle sacado (al Mundial), no solamente ahorita. Es un momento de reflexión de aquí para adelante”.

A finales de marzo, el comisionado de la Federación Mexicana de Futbol (FMF), Mikel Arriola, reveló que la inversión por el Mundial en México fue de 3,000 millones de dólares. Sólo especificó que el 10% se destinó a las remodelaciones del estadio Banorte, pero no dio detalles de lo demás.

Otro punto negativo es la inflación. Hacia el cierre del Mundial, la principal preocupación en el estudio de Ipsos fue el aumento de precios (65%).

Además, 56% considera que el mayor perjuicio en México será el endeudamiento público y 81% aceptó que no acudirá a los partidos en los estadios nacionales (Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey) por precios elevados.

Áreas de oportunidad

El legado del Mundial abre una tercera puerta: las áreas de oportunidad. Según los especialistas, esas se pueden dar en cuanto a la relación digital de las marcas y la resolución de conflictos sociales.

“Es un evento que tiene los ojos de todo el mundo. Desde el consumidor, sociedad y marcas, tiene una coyuntura global con impacto financiero y de entretenimiento. Lo que hemos identificado es que cuando los consumidores están entretenidos y al mismo tiempo aparecen marcas, el contexto es el 50% de lo que define la experiencia”, explicó Jorge Vargas.

FIFA cuenta con su propia lista de patrocinadores, que son los únicos que pueden lucrar con nombres y logos oficiales, pero hay empresas locales que tienen margen para acercarse al aficionado, principalmente, al grueso que no verá los partidos dentro de los estadios.

“Si bien la experiencia de la gente que irá a estadios podría ser socavada por la infraestructura, transporte o inconvenientes de manifestaciones, tiene que ser clarísimo que la infraestructura digital sea impecable. Ahí hay una gran oportunidad. Para las marcas es importante hablar a las salas de los mexicanos. Hoy, prometer un México campeón sería una promesa vacía y creo que las marcas lo han identificado para hablar más de la unión en las familias”.

Otro tema son las manifestaciones, que se esperan en las calles aledañas a los estadios por diversas índoles, como ocurrió el 28 de marzo en la reinauguración del Banorte: escasez de agua, gentrificación, desaparecidos y demás.

Esa también es un área de oportunidad que, según los expertos, debería tomar espacio antes y durante el Mundial.

“Hay que reconocer que hay muchos temas sociales en México que no están suficientemente atendidos y muchos grupos han estado avisando que se verán en el Mundial. Una reflexión para las autoridades es que hagan todo lo posible por atender los conflictos que tengan solución. El país completo está bajo la lupa internacional y es una gran oportunidad, pero también un riesgo si no lo hacemos bien”, sentenció Enrique De la Madrid.

El Mundial 2026 será del 11 de junio al 19 de julio, pero en México el último partido se disputará el 5 de julio, correspondiente a octavos de final.

Coeditor de deportes de El Economista. Periodista desde 2012, egresado de la Licenciatura en Comunicación por la Universidad Autónoma de Chiapas y de la Maestría en Comunicación Deportiva por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Deporte contado a través de números, cultura, política y pasión.

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