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Arte e Ideas

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La pasión mundialera a prueba de tormentas

Postales del mundial que se juega con paraguas y se festeja en los charcos.

La vida en la capital transcurre con su habitual prisa y el cielo encapotado, pero conforme uno se acerca a los puntos de encuentro asignados para disfrutar de la Copa Mundial de la FIFA 2026, la cotidianidad se fractura para dar paso al ambiente de cancha. Calles antes de llegar al Fan Fest, el paisaje urbano se transforma: la marea verde inunda las banquetas, las camisetas de diversas selecciones rompen la monotonía del asfalto y, en cualquier esquina, los jóvenes arman la "cascarita" al puro estilo mexa —dos mochilas como portería, un balón gastado y que venga el juego—. De las carriolas cuelga con orgullo alguna bandera y, de manera inevitable, el accesorio rey de esta temporada: el paraguas. Porque aquí, la lluvia viene y va, pero el fútbol se queda.

México vive un mundial atípico. Aunque no somos la sede principal de la justa, el fervor se siente, incluso cuando el agua nos llega a los tobillos. El Servicio Meteorológico Nacional sigue previendo "lluvias e intervalos de chubascos acompañados con descargas eléctricas en la Ciudad de México y el Estado de México" para toda la semana. Una advertencia que en cualquier otro contexto invitaría a quedarse en casa, pero que hoy solo es un recordatorio de que hay que salir bien armados con un impermeable.

Hermandad bajo el domo de nubes

El Fan Fest del zócalo capitalinio se ha convertido en un microcosmos de lo que este torneo significa para la comunidad. El domingo pasado, por ejemplo, el encuentro entre Ecuador y Costa de Marfil reunió a un nutrido grupo de paisanos y extranjeros bajo una cortina de agua intermitente. A medida que corrían los minutos, la angustia colectiva iba en aumento ante la falta de gol.

Cuando parecía que el empate sin anotaciones sellaría el destino del encuentro, un inesperado gol de Costa de Marfil cayó como un balde de agua fría —literal y figurativamente—, dejando más desilusión que ánimo entre la mayoría de los asistentes. Sin embargo, el fútbol tiene salidas perfectas. A lo lejos, un aficionado marfileño comenzó a gritar y festejar en solitario. En cuestión de segundos, la frustración local se convirtió en empatía pura: los mexicanos rompieron en júbilo con él, lo cargaron en hombros y celebraron su victoria inesperada entre charcos y las gotas que volvían a arreciar.

"Para nosotros el clima es una bendición. Si el cielo se pone gris, dejamos de vender camisetas y banderas y sacamos los impermeables y las sombrillas temáticas del Mundial. En diez minutos cambiamos el inventario. El fútbol bajo el agua se disfruta igual, pero nadie quiere regresar al hotel empapado", comenta risueño Jonás Herrera, un comerciante que ha sabido leer el ritmo de las nubes.

Una anomalía meteorológica que se vuelve fiesta

Esta intensidad pluvial no es una simple percepción de los aficionados. El investigador del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, Jorge Zavala Hidalgo, explicó que las lluvias registradas en México de enero a inicios de junio de 2026 han sido un 15% más intensas que el promedio climatológico de los últimos 30 años.

Si bien en el norte del país, en estados como Baja California, Sonora, Chihuahua o Coahuila, la aridez impera con registros notablemente inferiores al promedio nacional de 788 mm anuales, en la zona centro la situación es opuesta.

En esta región el acumulado anual suele rondar los 1,000 mm concentrados en unos cuantos meses, pero este año el volumen está muy por encima de lo habitual. Además, con el reciente empuje de los remanentes de la depresión tropical Boris, el Servicio Meteorológico Nacional prevé que las lluvias fuertes e intensas se mantengan firmes sobre la capital y el Estado de México, extendiéndose también hacia Puebla y Morelos, mientras que en la costa del Pacífico (Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero y Oaxaca) el panorama apunta a tormentas muy fuertes.

El "Efecto Campos"

Esta épica acuática comenzó desde el mismísimo silbatazo inicial del torneo. Tras el debut de la Selección Mexicana y su contundente victoria 2-0 ante Sudáfrica, la locura se desató en Paseo de la Reforma. La lluvia azotó con fuerza el Ángel de la Independencia, pero a pocos les importó el imprevisto meteorológico; se festejó como pocas veces se ha visto.

El reflejo de ese espíritu quedó inmortalizado por el exjugador y comentarista Jorge Campos. "El Inmortal" compartió un video en sus redes sociales que se volvió viral de inmediato: se le ve caminando con una sonrisa de oreja a oreja bajo el tremendo aguacero que caía desde el inicio del mundial el pasado 11 de junio, avanzando por una calle completamente inundada. Si un ícono nacional camina entre el agua para celebrar, ¿por qué no lo haría el resto de la afición?

Como bien resume Mariana Trejo, una aficionada que aguantaba el chubasco en el Fan Fest: "Ya nos la sabíamos. Junio en la Ciudad de México es sinónimo de tormenta vespertina. El problema no es que llueva, sino que sales y te encuentras con que el metro o las avenidas están inundadas. Pero eso sí, el ambiente no se apaga; entre el impermeable de plástico de diez pesos y la adrenalina del partido, la lluvia termina siendo parte de la fiesta".

El Mundial 2026 avanzará, las tormentas eléctricas seguirán iluminando el cielo del Valle de México y los remanentes tropicales continuarán su curso. Pero si algo está quedando claro, es que a la afición mexicana no la frena ninguna tormenta cuando se trata de hacer de este torneo algo memorable. El fútbol, al final del día, también se juega bajo la lluvia.

nelly.toche@eleconomista.mx

Periodista de ciencia en la sección Arte, Ideas y Gente de El Economista. Cuenta con maestría en periodismo sobre Políticas Públicas por el CIDE y es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UVM.

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