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Israel se desmarca del acuerdo de Trump
Sin haber logrado el objetivo prioritario en Irán: el cambio de régimen, Netanyahu se desliga del entendimiento.

El primer ministro de Israel Benjamin Netanyahu dirigió un mensaje a la prensa el día de ayer.
Teherán. Después de que Washington y Teherán anunciaran un acuerdo para poner fin a la guerra en Oriente Medio el tema central es el estrecho de Ormuz, la fragilidad del acuerdo y el futuro de Israel.
“El acuerdo de Trump no nos compromete (…) no somos parte de ese acuerdo. No garantiza nuestra seguridad”, declaró el ministro israelí de extrema derecha encargado de la Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, en su canal de Telegram.
“No debemos conformarnos con nada que esté por debajo del desmantelamiento de Hezbolá. No debemos retirarnos ni un solo centímetro del territorio que nuestros soldados han conquistado y limpiado de infraestructuras terroristas” en Líbano, añadió dando a entender que Israel no tiene ningún compromiso sobre el acuerdo entre Washington y Teherán.
Aunque el contenido del acuerdo no se ha divulgado, Irán indicó que las negociaciones deben comenzar como máximo dentro de 60 días con el objetivo de alcanzar un acuerdo definitivo en cuestiones espinosas como su programa nuclear o las sanciones contra su economía.
El ejército iraní ensalzó el acuerdo como una victoria, afirmando que habían “humillado” a Estados Unidos e Israel, y el presidente Masud Pezeshkian se refirió a él como “un gran logro” para toda la región.
Sin embargo, el portavoz de la cancillería, Esmail Baqai, apuntó que Irán aún siente una “profunda desconfianza” hacia Estados Unidos y que el acuerdo marco solo es “una etapa para reducir las tensiones”.
No hay vencedores claros tras casi cuatro meses de guerra en Oriente Medio que dejaron a Irán debilitado, pero que impidió que Estados Unidos e Israel alcanzaran sus objetivos, según expertos.
Bernard Hourcade, especialista en Irán del centro de investigación francés CNRS, afirmó que el acuerdo para Estados Unidos era “quizá una victoria mediática, pero no una victoria política”. Añadió que Washington había perdido “credibilidad” mundial a raíz del conflicto.
Según Danny Citrinowicz, que trabajó en el servicio de inteligencia militar israelí, el pacto anunciado el lunes equivale a una “catástrofe política y de seguridad para el Estado de Israel”.
También supone un revés para el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, que aspiraba a llegar a las elecciones de octubre presentándose como el artífice de las victorias frente a Hamás, Hezbolá y Teherán.
“El principal problema de este acuerdo es que las cuestiones importantes para Israel, como las relacionadas con el programa nuclear, quedan aplazadas a un futuro del que no sabemos nada”, señaló Sima Shine, exresponsable del servicio de inteligencia israelí.
Distanciamiento
En sus primeras declaraciones públicas desde el anuncio del acuerdo, Netanyahu dijo que las tropas israelíes permanecerían en Líbano, Gaza y Siria “todo el tiempo que sea necesario”.
“Lo más importante es que salvamos al Estado de Israel de la amenaza de destrucción nuclear”, dijo.
“¿Y qué significaría eso? Significaría que millones de ciudadanos israelíes, ustedes, que me escuchan ahora, todos ustedes habrían estado en un terrible peligro de muerte masiva... Y hemos alejado de nosotros, por años (luego del ataque del 28 de febrero)”.
