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De Aquiles a Rocky: San Carlos rastrea el origen del héroe deportivo
Antes de los estetas a duelo en una cancha estuvo Troya. La exposición “El imaginario del cuerpo heroico y sus avatares”, en el Museo Nacional de San Carlos, reúne 130 piezas para explorar cómo los ideales de belleza, disciplina, sacrificio y gloria nacidos en la Grecia clásica sobreviven hoy en el deporte de alto rendimiento.
El imaginario del cuerpo heroico explora la relación entre el arte clásico, el ideal masculino y la cultura.
En la “Ilíada”, de Homero, un furibundo Aquiles arrastra durante días el cuerpo de Héctor alrededor de las murallas de Troya. El héroe vencedor busca humillar a su enemigo incluso después de muerto, pero los dioses intervienen para impedir que el cadáver se corrompa.
Mientras guía un recorrido por la nueva exposición del Museo Nacional de San Carlos, Jorge Reynoso Pohlenz, director del recinto, recuerda que este mito encierra una de las ideas centrales que han acompañado a Occidente durante siglos: el cuerpo como escenario de la gloria, pero también del sacrificio.
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La muestra en cuestión es nombrada “El imaginario del cuerpo heroico y sus avatares”, integrada por alrededor de 130 piezas entre esculturas, dibujos, grabados, carteles, fotografías y materiales audiovisuales que abrió el domingo a propósito del tema que apremia por todas partes: el futbol, sus estetas y competencias.
La muestra incluye fotografía deportiva.
“Héctor representa al enemigo de los griegos, pero Héctor es realmente el héroe de la historia, porque es el que da la vida por los troyanos. Es una figura muy particular de la tradición literaria helénica”, dice Reynoso Pohlenz mientras fija la mirada en una fotografía tomada por el mexicano Christian Palma en la que se observa al jugador Deniss Lawrence, de Trinidad y Tobago, recibiendo una fuerte entrada del sueco Henryk Larsson durante el Mundial de Alemania 2006.
De la Antigua Grecia al mundo actual
La exposición propone seguir el largo recorrido de un modelo artístico, estético y corporal nacido en la antigua Grecia y reactivado durante el Renacimiento, hasta sus ecos contemporáneos en el deporte, la publicidad y la cultura visual.
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Para el director de San Carlos y también curador de la muestra, el punto de partida se encuentra en una sociedad que hizo de la preparación física una herramienta de formación ciudadana. En la Grecia clásica, explica, la gimnasia no era una actividad separada de la educación, sino parte fundamental de ella. La búsqueda de proporción, simetría y armonía en el cuerpo terminó por reflejarse también en el arte, donde escultores como Policleto intentaron fijar cánones ideales capaces de expresar no sólo belleza física, sino valores morales asociados con la disciplina, el autocontrol y la excelencia.
El ideal griego.
Esa tradición sobrevivió a la Antigüedad, reapareció con fuerza en la Europa renacentista y llegó a México a través de las academias artísticas. Buena parte de los vaciados en yeso que reciben al visitante en el recinto fueron utilizados durante décadas por estudiantes de la Academia de San Carlos como modelos de estudio. Lejos de permanecer como piezas arqueológicas, estas esculturas, grabados y otras piezas dialogan aquí con fotografías, documentos y obras del siglo XX que muestran cómo el ideal corporal continuó transformándose y adaptándose a distintos contextos políticos, culturales y deportivos.
“El deporte actualmente atraviesa problemáticas de representación y género, pero sigue conservando algo de ese relato heroico. Esta idea de que tienes que aprender, enfrentarte a las adversidades, tener un mentor, sacrificarte y superar pruebas para alcanzar una meta es un modelo narrativo que sigue presente”, explica.
Todos los caminos llevan a Rocky
Distribuida en los núcleos: El ideal corporal y social; El camino del héroe; La agonía y La gloria, la muestra reúne desde vaciados académicos del Doríforo de Policleto y otras esculturas clásicas utilizadas durante décadas como modelos de enseñanza artística, hasta fotografías deportivas, propaganda soviética, materiales olímpicos y referencias cinematográficas que van de Leni Riefenstahl a Rocky.
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Uno de los ejes más sugerentes es La agonía. Ahí conviven martirios cristianos, héroes mitológicos y fotografías deportivas contemporáneas. Para Reynoso Pohlenz, el vínculo no es casual:
Afiches deportivos.
“La agonía tiene que ver con el riesgo que tiene el héroe de descoyuntarse, de poner el cuerpo en peligro por el sacrificio que debe hacer. Quizá ahí hay una coincidencia muy clara con el imaginario del mártir cristiano: la idea de que el cuerpo sufre y se sacrifica por algo que considera mayor que sí mismo”, señala.
La exposición también incorpora una mirada crítica sobre la manera en que esos ideales fueron adoptados y transformados en México. Entre las piezas destaca una versión en bronce del guerrero tlaxcalteca Tlahuicole realizada por Manuel Vilar, figura donde conviven referencias clásicas europeas con la construcción de héroes nacionales durante los siglos XIX y XX.
Guerrero tlaxcalteca Tlahuicole, de Manuel Vilar.
Jorge Reynoso subraya que buena parte de la historia cultural mexicana puede leerse como una negociación constante entre los modelos heredados de la tradición grecolatina y las búsquedas de representación local.
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“El imaginario del cuerpo heroico y sus avatares”
- Museo Nacional de San Carlos
- México-Tenochtitlan 50, colonia Tabacalera
- Del 7 de junio al 25 de octubre
- De martes a domingo
- 10:00 a 18:00 horas
- Entrada general: 50 pesos
- Domingos, entrada libre
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“El futbol es interesante porque no depende de un solo tipo de cuerpo: por eso sigue siendo uno de los relatos heroicos más universales”. Jorge Reynoso Pohlenz, director del Museo Nacional de San Carlos.