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La proeza de hacer un corto profesional en 48 horas
Estudiantes de seis universidades de cuatro estados participan en uno de los programas de formación más emblemáticos del Festival Internacional de Cine Guanajuato, el Rally Universitario, que en 17 ediciones ha impulsado más de un centenar de producciones.

Final del Rally Universitario.
Desde el momento en que recibieron el banderazo de salida frente al Teatro Juárez, seis equipos universitarios comenzaron una carrera contra el reloj: filmar, editar y entregar un cortometraje profesional en apenas 48 horas.
Se trata del Rally Universitario, uno de los programas insignia de Formación GIFF, que este año celebra su edición 17 como parte del Festival Internacional de Cine Guanajuato y que ha servido de plataforma para varias generaciones de realizadores mexicanos.
Los participantes llegaron a Guanajuato, después de seis meses de asesorías especializadas impartidas por profesionales de la industria, para convertir calles, plazas y edificios históricos de la ciudad en locaciones reales y completar sus proyectos antes del cierre del plazo, este domingo 26 de julio.

El Rally arrancó el viernes en el Teatro Juárez.
En esta edición participan estudiantes de las universidades Autónoma de Querétaro, Autónoma del Estado de México, Benemérita de Aguascalientes y la Universidad Meridiano, así como de la ENES Morelia y la Universidad Nueva Galicia, de Nayarit.
Las historias filmadas contrarreloj abarcaron desde dramas familiares y relatos de horror hasta lucha libre, teatro comunitario y supersticiones. Llevaron por título Lo que no regamos, Otra forma, Procesión, Relatos del señor Thibault, Tirka y Última función, esta última inspirada precisamente en la presión de completar una misión en 48 horas.
Los cortometrajes serán exhibidos nuevamente el próximo 31 de julio, durante la segunda etapa del festival en San Miguel de Allende, donde también se anunciarán los ganadores.
Formación más allá del set
Pero al término de la primera exhibición de los trabajos, realizada este domingo en las escalinatas de la Universidad de Guanajuato, el ambiente entre los equipos distó mucho del de una competencia. Entre abrazos, fotografías y aplausos cruzados, predominó la sensación de haber compartido una experiencia formativa que difícilmente podría medirse únicamente por los resultados en pantalla.
Detrás de cada corto hubo siete meses de preparación, reuniones de producción, reescrituras y búsqueda de recursos para hacer posible el rodaje. "Todos los demás equipos sabrán la friega que es estar siete meses en juntas de producción, dialogando con el equipo, cambiando la historia, siempre en busca de mejorar. Eso para mí no tiene valor", expresó Diego Calderón Mora, director de Relatos del señor Thibault, realizado por estudiantes de la Universidad Meridiano de León.

Equipo en sesión de edición.
El realizador agradeció el respaldo de su equipo y recordó que el proyecto ocupó buena parte del último año de su vida. Incluso la financiación requirió creatividad. "Vendimos brownies en el centro", recordó entre risas una de las integrantes del crew, al evocar las actividades con las que lograron reunir recursos para sacar adelante el cortometraje.
El espíritu colaborativo también fue destacado por el actor del filme, Ricardo Reynaud, quien aseguró que trabajar con estudiantes terminó convirtiéndose en una de las experiencias más significativas de su trayectoria. "A veces pensamos que los actores hacemos trabajos menores o mayores, y a veces estos segundos se convierten en los más importantes de la carrera. Me llevo esta experiencia en el corazón", dijo al felicitar no sólo a su equipo, sino a todos los participantes del Rally.
Una percepción similar compartieron Christian Eduardo Frausto y Mariana Martínez Canales, director y productora de Tirka, proyecto desarrollado por estudiantes de la ENES Morelia. Para ellos, más que el resultado inmediato, el verdadero premio fue haber llegado hasta el final de un desafío que enfrentaron sin formación profesional previa en cine.
"Tuvimos muchísimas cosas en contra desde el primer momento, condiciones muy adversas, y aun así logramos estar aquí", explicó Mariana Martínez. "Lo importante era haber quedado seleccionados y recibir estas clases que de otra manera no tendríamos. Compartir ese aprendizaje con gente tan talentosa es lo que nos llevamos".

El público aplaudió a los finalistas.
La joven productora incluso aseguró que, al ver los trabajos de los otros equipos, la experiencia terminó por adquirir un sentido colectivo. "Ni siquiera estoy enterada de qué gana quien obtiene el primer lugar. Para nosotros lo importante era aprender y compartir historias. Eso es lo que queremos del cine: que llegue a toda la banda".
El Rally forma parte de Formación GIFF, iniciativa que desde su creación ha producido 199 películas, impartido 338 talleres especializados y formado a mil 990 realizadores. Tan sólo este programa ha reunido a mil 130 jóvenes cineastas que han realizado 113 cortometrajes de ficción.
Más allá de la competencia, el Rally Universitario confirma año con año que su mayor logro no está únicamente en descubrir nuevos talentos, sino en demostrar que el cine también se aprende construyendo comunidad.
