La construcción del Tren Maya, una de las principales obras de infraestructura que impulsa el presidente Andrés Manuel López Obrador, será una gran oportunidad para las aseguradoras, ya que podrán dotar a dicha construcción de diferentes coberturas.

Octavio Careaga, director general de THB México, especialista en seguros, reaseguros y gestión de riesgos, explicó que para este tipo de proyectos usualmente se hace una licitación para ver quién o quiénes serán los constructores, y después pedirles ciertos requisitos en donde entra qué coberturas debe tener la construcción para garantizar que todo salga bien.

“Desde la vista de los seguros, es un proyecto muy interesante. Va a ser, quizás, el proyecto más importante del sexenio por su valor e importancia; no se ve un mayor problema siempre y cuando se cuenten con los estudios ambientales, de suelo y de construcción que deben presentar para cubrirlo adecuadamente”, indicó en entrevista.

Agregó que el proyecto es una gran oportunidad, sobre todo por la disminución que hubo a finales del sexenio pasado de los proyectos de infraestructura. Dentro del sector asegurador, el rubro de daños será el más beneficiado con el Tren Maya.

“El crecimiento que ve el sector asegurador, en especial en la parte de seguro de daño, son los proyectos de infraestructura. Es donde el sector puede tener un crecimiento importante. ¿Cuánto? Depende del gasto en infraestructura que haga el gobierno”, acotó.

En este tipo de proyectos, indicó, puede ser sólo una aseguradora la que dé todas las coberturas necesarias o bien, que los riesgos se diversifiquen en tres o más compañías de seguro, con lo cual se fomentará una competencia fuerte en el sector.

“Aún no sabemos si se hará una asignación única o serán varios los constructores dentro de la obra. Si es esto último, puede participar más de una aseguradora”, acotó.

En su experiencia, este tipo de proyectos de infraestructura destina alrededor de 2% de su presupuesto al pago de seguros. Las primeras estimaciones refieren que el costo del Tren Maya podría ser entre 120,000 y 150,000 millones de pesos, con lo cual a los seguros se les destinaría entre 2,400 y 3,000 millones.

Competencia en el sector

Al cierre del año pasado, la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas identificó un total de 98 instituciones de seguros en el país. De éstas, THB México estima que alrededor de 10 podrían entrar a competir para asegurar el proyecto.

“Pocas son las que tienen una verdadera especialización en riesgos de ingeniería. Además, no todas lo hacen, algunas se dedican sólo a salud, autos o gastos médicos. Las que tienen la mayor capacidad técnica para entrar en estos proyectos son las instituciones extranjeras o bien, las que están ligadas a los grupos financieros, ya que éstos hacen préstamos o participan en los financiamientos de las obras de infraestructura”, señaló.

El Tren Maya es una propuesta de transporte por parte de la administración actual, con lo cual se busca impulsar el turismo en el sur de la República.

El plan es conectar, a través de un transporte férreo, distintos puntos turísticos entre Yucatán, Quintana Roo, Chiapas, Tabasco y Campeche.

La vía sería de alrededor de 1,500 kilómetros para unir las ciudades y se terminaría de construir en cuatro años.

De acuerdo con lo que ha dicho el presidente Andrés Manuel López Obrador, el proyecto quiere promover un esquema turístico, en el cual los visitantes recorran las regiones ya mencionadas, y evitar la concentración en un solo punto, como usualmente pasa con Cancún.

Preocupaciones

Si bien es una gran oportunidad para el sector asegurador, Octavio Careaga refirió que existen preocupaciones alrededor del proyecto, como lo es una cancelación o pausa de éste, así como pasó con la construcción del aeropuerto en Texcoco o de otros proyectos de infraestructura que, en sexenios pasados, no se concluyeron.

“Lo que al mercado le va a preocupar es que en sexenios pasados ha habido varios proyectos de infraestructura importantes y, algunos de ellos, se han cancelado, detenido, o no se han podido terminar”, precisó.

Refirió que en carreteras, por ejemplo, algunas poblaciones no dejan continuar con la obra, bloquean el camino o dañan la construcción, con lo cual ésta se ve afectada en sus tiempos y eso es algo que los seguros no llegan a cubrir.

“Es un proyecto que, se estima, duraría cuatro años. Si no se maneja esa parte política con la población de manera adecuada, el proyecto se podría tardar el doble de tiempo y con ello se incrementan los costos. Y esos son temas que el seguro no va a cubrir”, precisó.

¿Qué coberturas se necesitan?

Octavio Careaga informó que, a nivel de la obra, este proyecto debe tener al menos tres tipos de coberturas: la primera de ellas es un seguro de construcción como tal, seguido de uno de responsabilidad civil así como otro de terrorismo, en donde una de las coberturas de éste es la de daños ocasionados por la delincuencia organizada.

“Para cotizar el precio de las pólizas, las aseguradoras toman en cuenta la experiencia técnica del contratista que sea asignado para la obra, así como el lugar donde se va a construir que, en este caso, es una zona de lluvias y huracanes, y si tomamos en cuenta que el proyecto va a durar cuatro años, pues vamos a hablar de cuatro temporadas de huracanes, y eso tiene un impacto importante en el costo del seguro”, agregó.

Asimismo, aclaró que los trabajadores que laboren en la obra podrán contar con otro tipo de seguros, como el de salud o de gastos médicos, dependiendo de cuáles sean los requisitos que se le señalen al contratista o bien, que él quiera ofrecer, ya que por ley todos los trabajadores deben contar con seguridad social por parte del gobierno.

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