Las remesas enviadas por trabajadores en el exterior a sus familias en México alcanzaron tres históricos en noviembre: al completarse el mayor flujo acumulado en 11 años; al inscribirse como el flujo mensual más alto para un mes similar desde el 2007 y al registrarse el mayor giro mensual promedio desde el 2012.

Estos niveles son probablemente explicados por una anticipación a las eventuales restricciones y gravámenes que enfrentarán los trabajadores mexicanos, al entrar en funciones la nueva administración de Estados Unidos (EU), coinciden analistas de Goldman Sachs (GS), Bank of America, Barclays y BBVA.

Información del Banco de México (Banxico) muestra que entre enero y noviembre del 2016 ingresaron vía remesas 24,625 millones de dólares, esto significó un incremento de 9.04 por ciento. En términos anuales el aumento fue de 24.6 por ciento.

La depreciación del peso frente al dólar continúa favoreciendo los ingresos de los hogares mexicanos que reciben remesas. Según la cuenta de Alberto Ramos, economista para América Latina en Goldman Sachs, las familias en México percibieron un aumento anual de estos ingresos en pesos, equivalente a 49.5 por ciento.

Sólo en noviembre, el banco central documentó entradas de remesas por 2,362 millones de dólares, que es también el mayor envío en 30 días para un mes similar, desde el 2006, y es el tercer flujo mensual más alto en el registro que se tiene del 2016.

Los datos del Banxico, actualizados a noviembre, evidencian que se registró también el mayor envío promedio mensual de estas transferencias desde mayo del 2012; lo que significa que la media de estos envíos a cada hogar mexicano que los capta, fue de 318 dólares.

Las remesas en noviembre representaron la mayor entrada de dólares a México, superando las entradas generadas por exportaciones petroleras que entre enero y noviembre sumaron 18,000 millones de dólares.

Anticipándose a Trump

De acuerdo con el analista de GS, no se puede descartar que muchos de los trabajadores en el exterior puedan estar cargando estratégicamente estas transferencias, anticipándose a posibles restricciones o gravámenes que pudieran aplicarse a estos envíos a partir de la entrada de la nueva administración .

Esta hipótesis es apoyada en México por Carlos Capistrán, el economista en jefe para el país de Bank of America Merrill Lynch (BofA).

El reporte de remesas es al mes de noviembre y resulta la primera fotografía de la reacción de los trabajadores mexicanos en Estados Unidos tras el triunfo sorpresivo de Donald Trump a la Presidencia de aquel país, cargo que asumirá el 20 de enero próximo.

Estados Unidos representa el destino de 97% de la migración mexicana y el origen de un porcentaje similar del ingreso de México por remesas, según datos del Centro de Estudios Monetarios de Latinoamérica (CEMLA).

En campaña, el presidente electo de EU advirtió que de llegar a la máxima magistratura, encontraría la forma para utilizar los ingresos generados por migrantes mexicanos en su país, para fondear la construcción de un muro fronterizo con México, en vez de permitir que siguieran enviándolos en forma de remesa.

Al saberse ganador y como representante del Partido Republicano, el grupo político matizó la postura de Trump al respecto. De acuerdo con analistas, el próximo presidente de EU tendrá que pasar una serie de filtros legales para incautar las remesas, como el hecho de que el Congreso lo apruebe.

Para Marco Oviedo, economista en jefe de Barclays en México, los migrantes mexicanos en EU encontrarán la forma de hacer que lleguen sus recursos a sus familias en el país, como lo ha probado el hecho de que ya hay estados en la unión americana que tienen gravadas las remesas.

Seguirá fortaleciéndose

De acuerdo con los economistas de BofA y BBVA, estos flujos de remesas continuarán fortaleciéndose en tanto se conocen las medidas tributarias o de restricciones que aplicará la nueva administración de EU a las transferencias de los trabajadores migrantes en aquel país.

Concuerdan en que el flujo seguirá fortaleciéndose al menos hasta enero o febrero del 2017.

En un comentario, Juan José Li Ng, economista de BBVA, consideró que, de llevarse a cabo algún tipo de restricciones como propuso el presidente electo, tendrá que pasar una ley que obligue a las instituciones que envían remesas a verificar el estatus migratorio a sus clientes, con lo que se verían afectados los envíos de remesas de migrantes no documentados.

Además, supone que se buscaría la forma de gravar con algún tipo de arancel el envío de remesas desde EU y posiblemente tendría impacto hacia México y América Latina.

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