El Banco de México (Banxico) advierte que las monedas digitales emitidas por los bancos centrales coexistirán con el efectivo y los depósitos bancarios así como con las innovaciones del futuro.

“No es una cuestión de elegir entre la moneda digital o el dinero tradicional. La respuesta es ambos. Sin embargo, las monedas digitales de bancos centrales requieren de un análisis detallado que si bien considerará los beneficios que traerá para los bancos centrales, también implicaría riesgos que deben tomarse en cuenta”, advirtió la subgobernadora del Banxico, Irene Espinosa.

Al participar en el cierre de un seminario sobre la asignatura del Banco de México, reconoció que las monedas digitales pueden ayudar a la inclusión financiera y al desarrollo de los medios de pagos al ofrecer una opción adicional a los consumidores.

Sin embargo, advirtió sobre el riesgo real que trae consigo el manejo de datos e información del usuario que forma parte de las monedas digitales, pues podría ser vulnerado si no se garantiza la privacidad de esos detalles.

En medio del debate mundial sobre los ensayos que ya está realizando más del 86% de los bancos centrales en el mundo para utilizar su propia moneda digital, la subgobernadora del Banco de México comentó que se deben evaluar también los riesgos que se presentarían en caso de que los depósitos bancarios se transfieran por completo o casi en su totalidad a la moneda digital emitida por un instituto central.

“Esta situación podría cambiar fundamentalmente el papel que desempeña el sector bancario en la financiación de la economía, lo que tendría consecuencias sobre la transmisión de la política monetaria y la estabilidad financiera”, dijo Irene Espinosa.

Difícil que sean varias

La banquera central abordó la posibilidad de que se presente un caso extremo donde la mayoría de los pagos se realice utilizando instrumentos digitales denominados en activos privados en lugar de depósitos bancarios ligados a la moneda soberana.

La soberanía monetaria podría verse comprometida y esta realidad podría tener repercusiones significativas sobre la política monetaria, la estabilidad financiera y la seguridad de la información”, refirió.

La funcionaria tomó por ejemplo las pruebas que está realizando el Banco Popular de China, el banco central del gigante asiático, sobre la moneda digital.

Explicó que tras varias pruebas, la de mayor alcance fue realizada en octubre del 2020 en Shenzen.

A través de una aplicación oficial, el banco central distribuyó “sobres rojos digitales”, que es una referencia a la forma tradicional de regalar dinero en efectivo en China.

Cada sobre contenía 200 yuanes digitales (cerca de 30 dólares) que se entregaron al azar a 50,000 consumidores. Los ganadores podían gastar su dinero en una serie de comercios seleccionados y tenían como límite el 17 de enero para utilizarlos.

“En estas pruebas, tanto los distribuidores de los bancos comerciales como el banco central mantienen bases de datos que rastrean los flujos de yuanes digitales de un usuario a otro”.

ymorales@eleconomista.com.mx

kg