Dentro del portafolio de consumo de la banca comercial, es en los créditos personales donde se registra el Índice de Morosidad (Imor) más alto, aunque con una tendencia a la baja. De acuerdo con información de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), en mayo pasado fue de 6.31%, cuando en abril fue de 6.49% y en el quinto mes, pero del 2020 se llegó a ubicar en 7.54 por ciento.

De los siete bancos más grandes que operan en el sistema —el llamado G7—, Scotiabank es el que tenía la morosidad más alta en créditos personales, con 15.75% ese mes, seguido de Inbursa con 10.19 por ciento. La más baja dentro de este grupo la registraban BBVA con 5.29% y HSBC, con  5.37 por ciento.

Después de los créditos personales, la tarjeta de crédito es la que tiene la más elevada morosidad dentro del portafolio de consumo, pues a mayo pasado era de 5.04% en todo el sistema, pero también con una trayectoria descendente, dado que en abril fue de 5.57% y en mayo del año pasado de 5.76%. Aquí también Scotiabank registró el nivel más alto con 7.86% dentro del G7.

En lo referente al crédito automotriz, el Imor general en mayo se ubicó en 3.06% contra el 3.19% de abril y el 2.46% de mayo del 2020.

En lo que respecta a los créditos de nómina, la morosidad del sistema se ubicó en 2.61% en mayo, con un marginal aumento respecto a 2.60% de abril, pero con una ligera baja si se compara con 2.85% de mayo del 2020.

Cabe recordar que este tipo de financiamiento tiene la garantía de que se cobra, en automático, del sueldo de los trabajadores, de ahí que la morosidad sea menor.

En la cartera total de crédito al consumo de la banca comercial, el Imor fue de 4.25% en el quinto mes del 2021 una baja de 0.61 puntos porcentuales desde 4.48% registrado en abril; en mayo del 2020 el nivel fue de 4.86 por ciento.

Niveles en general se han mantenido bajos

A pesar del fuerte impacto económico derivado de la pandemia de Covid-19, la morosidad en general dentro del sistema bancario se ha mantenido en niveles relativamente bajos, lo que se explica por las medidas tomadas al inicio de la contingencia —de manera conjunta con las autoridades financieras—, como apoyar a los clientes con diferimientos de pago de los créditos y posteriores reestructuras, así como realizar mayores reservas preventivas para riesgos durante el 2020, entre otras.

Aunque jugadores de la industria estiman que aún podrían presentarse algunos incrementos en la morosidad, el consenso considera que lo peor en este tema ya ha pasado, e incluso ya se ve una tendencia de reversión en ciertos segmentos.

Con base en la información de la CNBV, en mayo pasado el mor de la cartera total de la banca comercial fue de 2.52% contra el 2.54% de abril y 2.41% de mayo del 2020. En el portafolio de empresas fue de 2.13% (contra 2.10% y 1.93% respectivamente); y en vivienda de 3.64% (contra 3.62% y 3.17% respectivamente).

“Al compararse con otras crisis, en esta ocasión el IMOR se ha comportado mejor. Lo anterior, gracias a una regulación prudencial, mejor administración de riesgos y programas de apoyo como reestructuras”, ha destacado la Asociación de Bancos de México (ABM).

De acuerdo con el organismo cúpula de los banqueros, en la crisis de 1994-1995 el Imor alcanzó 26.2% en el portafolio de consumo; 14.4% en vivienda y 22.7% en empresas; y en la del 2008-2009 fue de 7.8%, 4.5% y 1.9% respectivamente.

Un reciente estudio de la Fundación de Estudios Financieros (Fundef) destaca que si bien en la actual crisis se ha registrado un aumento en la cartera vencida, los montos han sido controlables.

Especialistas señalan que los créditos personales y de nómina están estrechamente relacionados con el mercado laboral. En la medida que éste se vaya recuperando, la demanda por ellos va a crecer y la morosidad va a empezar a estabilizarse.

Con datos de mayo, en México aún hay 4 millones 580,000 personas afectadas laboralmente por el Covid-19, de 20 millones 500,000 que se sumaron —en abril de 2020— al desempleo, la subocupación y los disponibles.

En su momento, Daniel Becker, presidente de la ABM, consideró que la morosidad ya tocó fondo. Pero, reconoció que aún hay riesgos ligados a la pandemia que pueden impactar a la economía.

eduardo.juarez@eleconomista.mx