Las disposiciones normativas emitidas recientemente para que instituciones financieras, principalmente bancos, puedan abrir cuentas a menores de edad, entre 15 y 17 años, puede parecer una iniciativa magnífica para avanzar en la inclusión financiera, pero no es así pues el tema contiene trabas con el riesgo de que sólo se quede en una buena intención, de acuerdo con Alfonso Castillo, director general de la sociedad cooperativa de ahorro y préstamo (socap) Cosechando Juntos lo Sembrado.

En su análisis sobre el tema, el también experto en inclusión financiera hace señalamientos sobre el porqué esta iniciativa del gobierno federal es sólo es un simple deseo para avanzar en la bancarización del país, que difícilmente se concretará en resultados sostenibles, ya que, por ejemplo, este tipo de cuentas sólo pueden recibir depósitos de subsidios o salarios, pero no del titular de la cuenta lo que impide el ahorro propio en este instrumento financiero.

“Son cuentas diseñadas sólo para fines de evitar intermediarios, que no permiten ahorrar, que excluyen a instituciones supervisadas, que ponen topes que rebasan el público al que están destinadas y trámites burocráticos engorrosos. Mientras no se simplifique la regulación, la inclusión financiera será un buen deseo”, se detalla en el análisis de Castillo.

Hace algunas semanas, el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, explicó en conferencia de prensa que las instituciones financieras del país ya pueden abrir una cuenta bancaria de nivel básico a jóvenes entre 15 y 17 años de edad, sin la necesidad de tener el aval del padre o tutor.

“Se decidió que se tuviera una serie de limitaciones estas cuentas, una de ellas es que a partir de ellas no se puede tramitar un préstamo para que los menores no pudieran endeudarse… Con esta cuenta se podrán pagar bienes y servicios y, aun cuando sea aperturada directamente por los jóvenes, los padres o tutores tendrán derecho a acceder al estado de cuenta de los jóvenes”, declaró en aquel momento el titular de Hacienda.

De acuerdo con Herrera, existen alrededor de 4 millones de jóvenes que reciben una beca que pueden abrir una cuenta bancaria, además de 1.3 millones de adolescentes que laboran y que pueden recibir su sueldo en este instrumento financiero.

Sin embargo, para Castillo hay otros factores que no se tomaron en cuenta para que esta iniciativa en realidad tenga un verdadero impacto en la inclusión financiera, ya que dejan fuera a intermediarios financieros como las financieras populares o socaps, pues dicha normativa sólo cubre a bancos o financieras de objeto múltiple.

“Gran parte de estos jóvenes vive en comunidades con baja presencia de bancos y sofomes. Se excluyeron a las cooperativas de ahorro y préstamo y a las sofipos, ambas reguladas por la CNBV y que cubren amplias zonas del país donde no llegan los bancos”, resalta el análisis del experto.

Este tipo de cuentas tienen límites, por ejemplo, los depósitos en las cuentas no deben de rebasar las 3,000 Udis al mes, es decir poco más de 19,000 pesos. Para Castillo, este límite rebasa por ampliamente lo que un joven puede recibir de forma mensual.

Asimismo, Castillo indicó que los requisitos establecidos para que las instituciones bancarias puedan ofrecer este tipo de cuentas son un obstáculo, por lo que es previsible que varias instituciones bancarias no decidan participar en dicha intención del gobierno federal para avanzar en la inclusión financiera del país, donde 47% de la población tiene una cuenta en el sistema financiero formal.