La baja bancarización que caracteriza a México limita la posibilidad de que las personas aprovechen las ventajas de comprar en línea la despensa de alimentos en este periodo de mantenerse en casa ante la propagación del coronavirus, advierte el Director de Nielsen México, Enrique Espinosa.

A diferencia de otros países que están transitando por la cuarentena como los europeos, Estados Unidos e incluso los sudamericanos, la baja penetración bancaria será un determinante para que los oferentes de alimentos encuentren otras formas de entrega a domicilio y pago en efectivo contra entrega, observó.

Entrevistado por El Economista, admite que “hay sectores de población que empezaron a entrar en el manejo de compras en línea y otros que enfrentan ciertas  barreras que es el uso de tarjeta de crédito”.

Hay ciertos sectores donde el manejo de tarjetas de crédito no es tan alta,  y no se han visto ni se verán tan beneficiados de las compras en línea. De manera que les resulta más complicado acceder a compras en línea solo con efectivo”.

Los segmentos no bancarizados, tendrán menos acceso a la compra en línea. En EU y Europa las compras en línea desde antes de la crisis tenían penetración alta y favoreció más la frecuencia.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF 2018) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el porcentaje de la población mayor de 18 años que cuenta con al menos un producto financiero entendido como cuentas, créditos, seguros o ahorro para el retiro, pasó de 56% en 2012 a 68% en 2018.

Brinca consumo a etapa de cuarentena

El directivo de Nielsen dice que tras revisar el comportamiento de la gente en 100 países, incluidos China y Estados Unidos, identificaron seis etapas del comportamiento del consumidor frente al Covid-19, que son:

  1. Compras proactivas para la salud
  2. Gestión reactiva de la salud
  3. Preparación de la despensa
  4. Preparación para la vida en cuarentena
  5. Vida restringida
  6. Vivir una nueva normalidad

El pasado jueves 19 de marzo, los consumidores mexicanos estaban en el proceso de transición de la etapa 2 a la 3, es decir, de dar prioridad a los productos esenciales para la contención del virus, la salud y seguridad pública, al almacenamiento en la despensa de alimentos y un surtido más amplio de productos para la salud.

Sin embargo a seis días de distancia, el consumidor mexicano se encuentra hoy en las etapas 4 de preparación para la vida en cuarentena, con un aumento de las compras en línea y disminución de visitas a tiendas, hacia la etapa 5, que es de vida restringida.

Pero a diferencia de España, Estados Unidos o Colombia, por ejemplo, las compras en línea no son tan generalizadas en México por que muchos mexicanos carecen de tarjetas de crédito.

Golosinas y refrescos, fuera del carrito

De acuerdo con el especialista, entre los productos y alimentos que están siendo más castigados en esta transición del consumo para adaptarse a la cuarentena por el Covid-19, están las golosinas y bebidas azucaradas no alcoholicas.

“Es un tema de foco en el gasto. Ahora, tienen una capacidad de gasto limitada y se están sacrificando las compras de algunos productos para abastecerse de otros. Entonces, prefieren disminuir las compras de golosinas y bebidas no alcoholicas ricas en azúcar, para comprar tres veces más atún enlatado, verduras congeladas, cloros o fibras”.

En contraste, están aumentando hasta en tres dígitos las compras de alimentos enlatados, congelados como verduras, frutas, y comida preparada tipo hotcakes o waffles.

De la normalización a la crisis

El directivo explica que el tiempo que tarde la pandemia y la cuarentena, será un determinante para aletargar al consumo y restará ímpetu al PIB.

Explica que el retorno y normalización de los patrones de consumo dependerá del abasto de productos que tengan los consumidores en casa. Pues puede ser que se hayan sobreabastecido, entonces esperarán hasta terminar su despensa antes de salir a restaurantes y mercados o tiendas.

Detalla que si se prolonga la cuarentena y se confirman los escenarios de una recesión, seguramente la gente limitará las compras por el tema del poder adquisitivo.

Finalmente resalta que el comportamiento del consumidor mexicano actualmente es muy similar al observado en 2009, cuando estaba la epidemia de la influenza AH1N1, de manera que el consumidor mexicano está incorporando la experiencia de aquellos años.

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